jueves 20 de agosto de 2009
Cofradía de la Negritud
Amigo(a) lector(a):
Por medio de la presente le estamos informando sobre la existencia en nuestro país de la Cofradía de la Negritud, que es un proyecto ciudadano de muy reciente concreción, dedicado al activismo social, y cuyos propósitos principales son los siguientes:
a) Trabajar para lograr que el Estado y la Sociedad Civil cubanos adquieran plena conciencia del creciente proceso de agravamiento de la desigualdad racial que está teniendo lugar en nuestro país, para que, en consecuencia, le presten la pronta y efectiva atención que esta situación requiere.
b) Laborar para propiciar la promoción y el fomento de la iniciativa y el esfuerzo propios de la población negra en aras de impulsar su avance real y sostenido en todos los campos de la vida material y de la vida espiritual de la sociedad cubana.
c) Trabajar para asegurar la prestación de una efectiva atención a la defensa del respeto de los derechos de todo tipo de la población negra cubana.
La Cofradía de la Negritud (CONEG) comenzó a gestarse a partir de que algunos negros cubanos coincidimos en una serie de apreciaciones sobre la situación actual de la población negra cubana; las principales de tales apreciaciones fueron las siguientes:
1-La noble aspiración de muchos de los mejores cubanos de ayer y de hoy, de que en nuestra patria el respeto a la plenitud de la dignidad humana, y de los derechos inherentes a la misma, no estuviera limitado por el color de la piel de las personas, está todavía distante de haber sido alcanzada. Esa aspiración se expresa en la letra y el espíritu de textos legales y en el discurso oficial, pero frecuentemente no se pone de manifiesto en diferentes hechos prácticos de la realidad cubana.
2-Durante los años de periodo especial adquirieron relevancia y se hicieron más marcadas las diferencias en el poder adquisitivo y en el nivel de vida de la población cubana, en la cual existen hoy grupos extremos de personas y familias pudientes y no pudientes, económicamente hablando. Pero esta polarización de carácter económico tiene un fuerte componente racial: el primer grupo extremo señalado- no tan poco numeroso como algunos pueden pensar-está formado abrumadoramente por personas no negras, y se encuentran allí, a manera de ejemplos, los propietarios de autos y camiones de transporte de pasajeros y los ejecutivos y funcionarios de corporaciones y firmas; mientras que el otro grupo extremo apuntado –muy numeroso ciertamente- está constituido en muy elevada proporción por personas negras, y se hallan en él, a modo de ejemplos, los trabajadores auxiliares de los servicios y los trabajadores poco calificados de la construcción. Resulta entonces, como un rasgo importante de este proceso, que la desventaja históricamente acumulada de la población negra en relación con el resto de la población cubana se ha hecho sensiblemente mayor durante estos años de crisis, con respecto a la anterior década, lo cual se expresa en la vida cotidiana de la gente común y en la vida social del país.
3-El propio proceso referido arriba, con sus serias implicaciones sociales, y la escasez de acciones tendientes a aliviar sus efectos, junto con la probable actividad oportunista de gente interesada, conducen a propiciar que en los años por venir la cuestión de la desigualdad racial en nuestro país pueda llegar a alcanzar un nivel crítico.
4-Los señalamientos críticos realizados en la década pasada por altos responsables del país en relación con determinadas manifestaciones de desigualdad racial presentes entonces en la vida nacional no se tradujeron en un programa de acciones consistentes y sistemáticas que lograran disminuir efectivamente las prácticas excluyentes a nivel de la gente común, lo cual hace evidente la realidad de que comenzar a andar con seguridad el camino de la solución de esta cuestión requiere mucho más que decisiones personales de cualquier carácter.
Las mismas personas que coincidimos en las apreciaciones antes señaladas nos unimos también en la consideración de que no habrá posibilidad de que pueda afirmarse la existencia de un proceso de real y efectiva disminución de la desigualdad racial en nuestro país, con carácter irreversible, si los negros cubanos no se organizan y se unen para trabajar por lograr ese propósito tan justo y humano. Por ello, para ser consecuentes con esas ideas que nos eran comunes, dimos vida a la Cofradía de la Negritud (CONEG).
Los negros cubanos hemos perdido demasiado tiempo, pues no aprovechamos apropiadamente las oportunidades históricas que brindó el triunfo revolucionario de enero del 59 para lograr avances fundamentales y definitivos en la eliminación de la desigualdad racial; no nos organizamos y unimos en torno a ese propósito, ni fuimos convocados para ello, lo cual sí sucedió con las mujeres cubanas – el otro gran grupo social discriminado en la sociedad cubana de entonces - las que luchando organizadas y unidas, y contando con el apoyo del Estado y de toda la sociedad han alcanzado avances enormes en la reducción progresiva de la desigualdad por sexo. Por otra parte, los creyentes, también luchando organizados y unidos, y contando con apoyo interno y externo, han alcanzado irreversibles avances en la eliminación de la desigualdad por ideas religiosas. Los negros, sin embargo, nos pusimos a esperar a que otros hicieran lo que a nosotros mismos correspondía hacer, y por eso tenemos, como elemento de la realidad actual de nuestro país, la persistencia de los mismos prejuicios raciales de antes, que constituyen el soporte ideológico de esta desigualdad racial que se expresa por doquier. No obstante, los cofrades iniciadores estamos convencidos de que, tal como sentencia el conocido refrán, “más vale tarde que nunca”.
Es necesario dejar claro que los iniciadores de la Cofradía de la Negritud estamos plenamente conscientes de lo mucho que ha hecho la Revolución Cubana por eliminar la desigualdad racial en nuestro país, sin embargo, la realidad expresa que es muy grande el trecho que aún queda por andar, pues los fundamentos del problema no han cambiado esencialmente. Reconocemos que en Cuba hay una serie de condiciones objetivas y subjetivas, que son parte esencial de la inmensa obra levantada por todo nuestro pueblo, las que por su profundo contenido humanista y de justicia social constituyen una base sólida que puede favorecer el desarrollo exitoso de la lucha que ahora comenzamos y en la cual esperamos contar con la comprensión, la solidaridad y la buena voluntad de la mayoría de los cubanos de cualquier color de piel. Estas son las razones fundamentales que animan a la Cofradía de la Negritud, que desde ya se coloca en la primera fila de esta lucha contra la desigualdad racial, los prejuicios raciales y sus secuelas seculares.
La Cofradía de la Negritud (CONEG) será una organización numéricamente pequeña, que aspira a estar representada en todas las provincias, y que se plantea lograr favorecer al más amplio espectro de la población negra a partir de la actividad multifacética de sus miembros, los cofrades, que han de ser personas con las condiciones requeridas para asegurar el cumplimiento de los propósitos fundamentales de la organización.
Al asumir la responsabilidad de poner en marcha la Cofradía de la Negritud hemos tenido en cuenta el hecho de que hay muchas personas comunes de la población negra que han conocido de alguna persona negra que fue relegada en su cierto derecho, o que fue desatendida en su legitima aspiración, o que han estado ellas mismas en algunas de esas situaciones debido al color de su piel. También hemos considerado el hecho de que hay muchas personas negras que tienen que encontrarse cotidianamente con alguno de los muchos rostros de la desigualdad racial. Pues bien, con la mayoría de todas esas personas contamos para darle fuerza y vitalidad a la Cofradía de la Negritud, para lograr que tenga clara voz y definida personalidad en el contexto de la realidad cubana actual y por venir.
A continuación le presentamos algunos de los principales postulados que sostiene este proyecto:
a) No podrá haber un avance fundamental y definitivo en la reducción de la desigualdad racial si no se promueve una conciencia nacional al respecto, mediante las correspondientes acciones de diversa índole dirigidas contra los prejuicios raciales presentes en una parte considerable de la población cubana.
b) No podrá haber un avance importante y sostenido en el aminoramiento progresivo de la desigualdad racial si no se pone en ejecución una política social que tenga en consideración la desventaja históricamente acumulada de la población negra y que se exprese con acciones concretas apropiadas.
c) La disminución efectiva y progresiva de la desigualdad racial en nuestro país dará más plenitud a la dignidad humana de las personas negras cubanas, lo cual significará también dar más plenitud a la condición humana de todos los cubanos.
Algunas de las otras líneas de trabajo que se propone desarrollar la Cofradía de la Negritud son:
1) Procurar el desarrollo de relaciones con personas y entidades nacionales y foráneas que puedan apoyar sinceramente los esfuerzos de la organización.
2) Propiciar el acercamiento a otras organizaciones representativas de la población negra que pueda haber en el país y en el extranjero.
3) Promover el rescate y fomento de valores dentro de la familia negra cubana.
4) Promover la elevación del nivel de autoestima de la población negra cubana.
5) Promover una mayor atención comunitaria a la muy numerosa población penal negra cubana.
6) Promover el conocimiento, respeto y cultivo de las diversas manifestaciones culturales de la población negra cubana.
7) Resaltar la vida y obra de personalidades negras y propiciar una mayor influencia de las mismas en la población cubana.
8) Apoyar el cultivo y realización del verdadero talento en adolecentes y jóvenes de familias negras en situación precaria.
9) Promover el rescate y conservación de la memoria histórica de los negros cubanos, procurando la profundización en la interpretación y valoración de las circunstancias y consecuencias de sus hechos y acciones.
10) Promover la puesta en marcha de un programa nacional de acción efectiva y sostenida para frenar y reducir la marginalidad, en el plazo más breve acorde con las reales posibilidades del país.
La figura histórica emblemática de la Cofradía de la Negritud es el patriota Juan Gualberto Gómez, quien siendo descendiente directo de esclavos llegó a ser el representante personal de José Martí en Cuba. El lema de la Cofradía de la Negritud es ¡Ayudémonos y seremos ayudados!, de clara referencia bíblica y que expresa la determinación y el optimismo que nos animan.
Ahora, algunas precisiones importantes: la Cofradía de la Negritud es un proyecto ciudadano de activismo social que es contrario a la animadversión entre personas por razón del color de la piel y promueve la fraternidad entre ellas. Por otra parte, la CONEG considera que la actividad política le es ajena en un sentido estricto, pero, al propio tiempo, está consciente de la complejidad e implicaciones de la iniciativa que se propone llevar adelante, lo cual pudiera, circunstancialmente, hacer parecer que alguna de sus acciones se acerca al terreno político.
Finalmente, una cuestión de procedimiento. Los propósitos de la Cofradía de la Negritud, en nuestra opinión, no transgreden ningún precepto legal y, por ello, aspira a tener existencia lícita en nuestro país, lo cual implica un proceso que tiene entre sus pasos la presentación de listas de apoyo con una determinada cantidad de firmas. Si usted, amigo(a) lector(a), cualquiera que sea el color de su piel, considera que este proyecto que le hemos presentado tiene razones válidas para existir; si usted entiende que puede ser útil en nuestra sociedad, incorpórese a la lista que en algún momento pueda serle presentada por alguno de nuestros activistas y muestre así su apoyo a la legitimación de la Cofradía de la Negritud. Ahora bien, si usted admite como propios los propósitos y postulados de este proyecto, si acepta conscientemente las responsabilidades propias de la condición de cofrade, le invitamos a que solicite su incorporación a la Cofradía de la Negritud; de ser aceptado (a) entonces estaremos juntos en alguno de los muchos caminos de nuestra justa lucha.
Le estamos cordialmente agradecidos por la amable atención que nos ha dispensado.
Ing. Norberto Mesa Carbonell
La Lisa, julio de 1998.
Primer cofrade.
Tato Quiñones
Cofrade
Tomás Fernández Robaina
Cofrade
jueves 22 de enero de 2009
Discurso de la toma de posesión de Barack Obama
Me encuentro hoy aquí con humildad ante la tarea que enfrentamos, agradecido por la confianza que me ha sido otorgada, consciente de los sacrificios de nuestros antepasados. Agradezco al presidente Bush su servicio a nuestra nación, así como la generosidad y cooperación que ha demostrado a lo largo de esta transición.
Ya son cuarenta y cuatro los norteamericanos que han hecho el juramento presidencial. Estas palabras han sido pronunciadas durante mareas de prosperidad y aguas tranquilas de la paz. Y, sin embargo, a veces el juramento se hace en medio de nubarrones y furiosas tormentas. En estos momentos, Estados Unidos se ha mantenido no sólo por la pericia o visión de los altos cargos, sino porque nosotros, el pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antecesores y a nuestros documentos fundacionales.
Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de norteamericanos.
Que estamos en medio de una crisis es algo muy asumido. Nuestra nación está en guerra frente a una red de gran alcance de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era.
Se han perdido casas y empleos y se han cerrado empresas. Nuestro sistema de salud es caro; nuestras escuelas han fallado a demasiados; y cada día aporta nuevas pruebas de que la manera en que utilizamos la energía refuerzan a nuestros adversarios y amenazan a nuestro planeta.
Estos son los indicadores de una crisis, según los datos y las estadísticas. Menos tangible pero no menos profunda es la pérdida de confianza en nuestro país - un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima generación debe reducir sus expectativas.
Hoy os digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo de tiempo. Pero Estados Unidos debe saber que les haremos frente.
Hoy nos reunimos porque hemos elegido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia. Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado a nuestra política.
Seguimos siendo una nación joven, pero, según las palabras de las Escrituras, ha llegado el momento de dejar de lado los infantilismos. Ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu de firmeza: de elegir nuestra mejor historia; de llevar hacia adelante ese valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena.
Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, somos conscientes de que la grandeza nunca es un regalo. Debe ganarse. Nuestro camino nunca ha sido de atajos o de conformarse con menos. No ha sido un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo o buscan sólo los placeres de la riqueza y la fama. Más bien, han sido los que han asumido riesgos, los que actúan, los que hacen cosas -algunos de ellos reconocidos, pero más a menudo hombres y mujeres desconocidos en su labor, los que nos han llevado hacia adelante por el largo, escarpado camino hacia la prosperidad y la libertad.
Por nosotros se llevaron sus pocas posesiones materiales y viajaron a través de los océanos en busca de una nueva vida.
Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y se establecieron en el oeste; soportaron el látigo y araron la dura tierra.
Por nosotros lucharon y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn.
Una y otra vez estos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener llagas en las manos para que pudiéramos tener una vida mejor. Veían a Estados Unidos más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales, más grande que todas las diferencias de origen, riqueza o facción.
Este es el viaje que continuamos hoy. Seguimos siendo la nación más próspera y poderosa de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando empezó esta crisis. Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el tiempo del inmovilismo, de la protección de intereses limitados y de aplazar las decisiones desagradables, ese tiempo seguramente ha pasado. A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a empezar la tarea de rehacer Estados Unidos.
Porque allí donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía requiere una acción audaz y rápida y actuaremos no sólo para crear nuevos empleos sino para levantar nuevos cimientos para el crecimiento. Construiremos carreteras y puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos mantienen unidos. Pondremos a la ciencia en el lugar donde se merece y aprovecharemos las maravillas de la tecnología para aumentar la calidad de la sanidad y reducir su coste. Utilizaremos el sol, el viento y la tierra para alimentar a nuestros automóviles y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y universidades para hacer frente a las necesidades de una nueva era.
Todo esto podemos hacerlo. Y todo esto lo haremos.
Algunos cuestionan la amplitud de nuestras ambiciones y sugieren que nuestro sistema no puede tolerar demasiados grandes planes. Sus memorias son cortas. Porque han olvidado lo que este país ya ha hecho; lo que hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une al interés común y la necesidad a la valentía.
Lo que no entienden los cínicos es que el terreno que pisan ha cambiado y que los argumentos políticos estériles que nos han consumido durante demasiado tiempo ya no sirven.
La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno es demasiado grande o pequeño, sino si funciona -ya sea para ayudar a las familias a encontrar trabajos con un sueldo decente, cuidados que pueden pagar y una jubilación digna. Allí donde la respuesta es sí, seguiremos avanzando y allí donde la respuesta es no, pondremos fin a los programas. Y a los que manejamos el dinero público se nos pedirán cuentas para gastar con sabiduría, cambiar los malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día, porque sólo entonces podremos restablecer la confianza vital entre un pueblo y su gobierno.
La cuestión para nosotros tampoco es si el mercado es una fuerza del bien o del mal. Su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha recordado a todos que sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos. El éxito de nuestra economía siempre ha dependido no sólo del tamaño de nuestro Producto Nacional Bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad, de nuestra habilidad de ofrecer oportunidades a todos los que lo deseen, no por caridad sino porque es la vía más segura hacia el bien común.
En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros padres fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, redactaron una carta para garantizar el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha expandido con la sangre de generaciones. Esos ideales aún alumbran el mundo y no renunciaremos a ellos por conveniencia. Y a los otros pueblos y gobiernos que nos observan hoy, desde las grandes capitales al pequeño pueblo donde nació mi padre: sabed que América es la amiga de cada nación y cada hombre, mujer y niño que persigue un futuro de paz y dignidad y de que estamos listos a asumir el liderazgo una vez más.
Recordad que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones. Comprendieron que nuestro poder solo no puede protegernos ni nos da derecho a hacer lo que nos place. Sabían por contra que nuestro poder crece a través de su uso prudente, de que la seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y las cualidades de la templanza, la humildad y la contención.
Somos los guardianes de este patrimonio. Guiados de nuevo por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen aún mayor esfuerzo - incluso mayor cooperación y entendimiento entre las naciones. Comenzaremos a dejar Irak, de manera responsable, a su pueblo, y forjar una paz ganada con dificultad en Afganistán.
Con viejos amigos y antiguos contrincantes, trabajaremos sin descanso para reducir la amenaza nuclear y hacer retroceder el fantasma de un planeta que se calienta. No vamos a pedir perdón por nuestro estilo de vida, ni vamos a vacilar en su defensa, y para aquellos que pretenden lograr su fines mediante el fomento del terror y de las matanzas de inocentes, les decimos desde ahora que nuestro espíritu es más fuerte y no se lo puede romper; no podéis perdurar más que nosotros, y os venceremos.
Porque sabemos que nuestra herencia multiétnica es una fortaleza, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos y e hindúes - y de no creyentes. Estamos formados por todas las lenguas y culturas, procedentes de cada rincón de esta Tierra; debido a que hemos probado el mal trago de la guerra civil y la segregación, y resurgido más fuertes y más unidos de ese negro capítulo,no podemos evitar creer que los viejos odios se desvanecerán algún día, que las lineas divisorias entre tribus pronto se disolverán; que mientras el mundo se empequeñece, nuestra humanidad común se revelará; y América tiene que desempeñar su papel en el alumbramiento de una nueva era de paz.
Al mundo musulmán, buscamos un nuevo camino adelante, basado en el interés mutuo y el respeto mutuo. A aquellos líderes en distintas partes del mundo que pretenden sembrar el conflicto, o culpar a Occidente de los males de sus sociedades - sepáis que vuestros pueblos os juzgarán por lo que que podesis construir, no por lo que destruyais.
A aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y la represión de la disidencia, teneis que saber que estáis en el lado equivocado de la Historia; pero os tenderemos la mano si estáis dispuestos a abrir el puño.
A los pueblos de las naciones más pobres, nos comprometemos a colaborar con vosotros para que vuestras granjas florezcan y dejar que fluyan aguas limpias; dar de comer a los cuerpos desnutridos y alimentar las mentes hambrientas. Y a aquellas naciones que, como la nuestra, gozan de relativa abundancia, les decimos que no nos podemos permitir más la indiferencia ante el sufrimiento fuera de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos del mundo sin tomar en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros tenemos que cambiar con él.
Al contemplar la ruta que se despliega ante nosotros, recordamos con humilde agradecimiento aquellos estadounidenses valientes quienes, en este mismo momento, patrullan desiertos lejanos y montañas distantes. Tienen algo que decirnos, al igual que los héroes caídos que yacen en (el cementerio nacional de) Arlington susurran desde los tiempos lejanos. Les rendimos homenaje no sólo porque son los guardianes de nuestra libertad, sino también porque encarnan el espíritu de servicio; la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Sin embargo, en este momento -un momento que definirá una
generación- es precisamente este espíritu el que tiene que instalarse en todos nosotros.
Por mucho que el gobierno pueda y deba hacer, en última instancia esta nación depende de la fe y la decisión del pueblo estadounidense. Es la bondad de acoger a un extraño cuando se rompen los diques, la abnegación de los trabajadores que prefieren recortar sus horarios antes que ver a un amigo perder su puesto de trabajo, lo que nos hace superar nuestros momentos más oscuros. Es la valentía del bombero al subir una escalera llena de humo, pero también la voluntad del progenitor de cuidar a un niño, lo que al final decide nuestra suerte.
Nuestros desafíos podrían ser nuevos. Las herramientas con que los hacemos frente podrían ser nuevas. Pero esos valores sobre los que depende nuestro éxito - el trabajo duro y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo - esas cosas son viejas. Esas cosas son verdaderas. Han sido la fuerza silenciosa detrás de nuestro progreso durante toda nuestra historia. Lo que se exige, por tanto, es el regreso a esas verdades. Lo que se nos pide ahora es una nueva era de responsabilidad - un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos deberes para con nosotros, nuestra nación, y el mundo, deberes que no admitimos a regañadientes, sino que acogemos con alegría, firmes en el conocimiento de que no hay nada tan gratificante para el espíritu, tan representativo de nuestro carácter que entregarlo todo en una tarea difícil.
Este es el precio y la promesa de la ciudadanía.
Esta es la fuente de nuestra confianza - el saber que Dios nos llama a dar forma a un destino incierto.
Este es el significado de nuestra libertad y de nuestro credo - por lo que hombres y mujeres y niños de todas las razas y de todas las fes pueden unirse en una celebración a lo largo y ancho de esta magnífica explanada, por lo que un hombre cuyo padre, hace menos de 60 años, no habría sido servido en un restaurante ahora está ante vosotros para prestar el juramento más sagrado.
Así que, señalemos este día haciendo memoria de quiénes somos y de lo largo que ha sido el camino recorrido. En el año del nacimiento de América, en uno de los más fríos meses, una reducida banda de patriotas se juntaba ante las menguantes fogatas en las orillas de un río helado. La capital se había abandonado. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en que el desenlace de nuestra revolución estaba más en duda, el padre de nuestra nación mandó que se leyeran al pueblo estas palabras:
"Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno, cuando nada salvo la esperanza y la virtud podían sobrevivir ... la urbe y el país, alarmados ante un peligro común, salieron a su paso."
América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras privaciones, recordemos esas palabras eternas. Con esperanza y virtud, sorteemos nuevamente las corrientes heladas, y aguantemos las tormentas que nos caigan encima. Que los hijos de nuestros hijos digan que cuando fuimos puestos a prueba nos negamos que permitir que este viaje terminase, no dimos la vuelta para retroceder, y con la vista puesta en el horizonte y la gracia de Dios encima de nosotros, llevamos aquel gran regalo de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones venideras.
Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.
TRADUCCIÓN DE LA AGENCIA EFE
LA ISLA VISIBLE Y SU DORADA BRUMA
Contra el argumento racista
Al igual que los movimientos racistas representan la síntesis paradójica y, en determinadas circunstancias, aún más eficaz, de las ideologías contradictorias de la revolución y la reacción, el racismo teórico representa la síntesis ideal de la transformación y de la inmovilidad, de la repetición y del destino. El "secreto" cuyo descubrimiento representa sin cesar es el de una humanidad saliendo eternamente de la animalidad y eternamente amenazada por sus garras. Por ello, cuando reemplaza el significante de la raza por el de la cultura, siempre tiene que relacionar esta última con una "herencia", con una "descendencia", con un "arraigo" que son significantes del enfrentamiento imaginario entre el hombre y sus orígenes.
(Etienne Balibar, Raza, nación y clase.)
El racismo representa, literalmente, el discurso revolucionario, pero lo representa invertido.
(Michel Foucault, Genealogía del racismo).
Por lo tanto, no obstante las diferencias, en ánimos del debate académico…
(Tomás Fernández Robaina, “Hacia el centenario de la fundación del Partido Independiente de Color: Aproximación crítica a tres nuevas contribuciones”.)
Las coincidencias, cuando suceden en la esfera social, suelen ser signo de malestar, línea de fuerza latente que pugna por emerger o, aunque sea, dirigen la atención a zonas que previamente es complejo distinguir por lo disperso de sus elementos. Los meses recientes, donde se ubican la aparición del volumen Cuba, personalidades en el debate racial (del investigador Tomás Fernández Robaina, por la Editorial Letras Cubanas), el largo ensayo La nación, el racismo y la discriminación racial en la historia de Cuba y en la contemporaneidad. ¿Otra batalla ideológica-cultural? (de Orlando Cruz Capote, en tres partes, dentro del sitio web de la publicación digital La Polilla) y el estreno del documental Raza (de Eric Corvalán, en el Festival Internacional de Cine de la Habana) marcan uno de estos momentos de nacimiento o reformulación de un campo. Basta conectarlos con acontecimientos anteriores como la creación de una comisión (presidida y orientada por la Secretaría Ideológica del PCC, a través de su Departamento de Cultura, en el año 2007) para la celebración del centenario del alzamiento y posterior masacre contra los miembros del Partido de los Independientes de Color; la inauguración de una tarja en la casa de Evaristo Estenoz, donde en 1908 fuera fundado dicho partido; la colocación de otra tarja, en el lugar de la ejecución de Antonio Aponte, mulato y primer cubano que organizara una rebelión contra el poder español en épocas de la Colonia y la conmemoración del aniversario de la rebelión de esclavos domésticos en el Palacio de Aldama, hoy sede del Instituto de Historia del PCC. Tal cantidad de sucesos a propósito de un tema que, durante largos años, permaneció prácticamente excluído de la escena pública y muy atenuado dentro de la academia, tiene que significar algo. Es por tal motivo que, en el texto citado, Orlando Cruz Capote, investigador del Instituto de Filosofía cubano, lanza una larga serie de preguntas:
“… ¿ello es parte además de una moda intelectual internacional que se nos indica desde una agenda exterior, específicamente, a partir del auge y repercusión de los “estudios poscoloniales”, los “estudios de alteridad” y los subalternos”?; ¿es consecuencia directa e indirecta de los impactos de los discursos post que aún subsisten en la teoría filosófica-política, económica-sociológica y psicológica social, así como de otras disciplinas científicas y saberes, acerca de la crisis de las identidades-diversidades societales, el denominado fracaso del Estado nación moderno y las contradicciones socioclasistas devaluadas?; ¿o acaso esa eclosión académica y sociopolítica de la problemática identitaria-social y racial, iniciada desde mediados y finales de los años 90 del pasado siglo y que continúa con mayor fuerza en este milenio, corresponde a un inadecuado o insuficiente tratamiento -subestimación y olvido casual o seudo-intencionado-, por parte de algunas ciencias sociales en ciertos períodos de la historia de la nación?; ¿o es resultado de algunas subvaloraciones o inadecuadas implantaciones de la política social y cultural de la Revolución Cubana, basadas en la igualdad y equidad, y a pesar de todo lo alcanzado en este campo a través de estos cincuenta años de proceso transformador?; ¿es motivada por los conflictos de valores en la sociedad cubana actual que se agravaron luego del derrumbe del paradigma y referente histórico del socialismo este-europeo y de la Unión Soviética, y su correlato inmediato que constituyó la crisis económica y social en la Isla, recrudecida por la agresiva política oportunista estadounidense, más la dominación y hegemonía omnímoda del capitalismo-imperialista a nivel planetario?; ¿es acaso también un semi-olvido de las izquierdas en general, que subestimaron en cierto sentido esa problemática a lo interno de sus sociedades?; ¿es tan real su existencia y dimensión en un país en el cual más del 50% de sus habitantes son negros, mulatos o mestizos y un porciento mayor frutos cercanos y lejanos de la hibridación social, racial, religiosa y cultural, aunque no aparezcan así reflejados en los censos de población efectuados?; ¿existe un peligro previsible para la Identidad Nacional y Cultural cubanas por la persistencia de los prejuicios racistas y las formas más sutiles de la discriminación racial?”
(«La nación, el racismo y la discriminación racial en la historia de Cuba y en la contemporaneidad. ¿Otra batalla ideológica-cultural?»)
(publicado en tres partes entre los días 9-13, diciembre de 2008.
en: http://www.lapolillacubana.cu)
Al responder, Cruz Capote apuesta por la necesidad de fomentar comisiones y congresos “para que todos aporten sus diferentes puntos de vista”, “en un marco político y jurídico adecuado, que puede profundizarse”, al tiempo que mantiene gran cautela en lo que toca a los debates en el espacio público. En este caso, el ‘todos’ imaginado -para que participe de comisiones y congresos- lo sería por delegación, como en un proceso eleccionario, mientras que la legislación particular para ofensas por motivo de raza o discriminación, en general, necesitaría de una muy profunda discusión pública que movilice sensibilidad hacia ella. La razón para pensar esto último es que ya es parte de la Constitución cubana el rechazo a toda forma de racismo, en tanto el malestar o el resultado de investigaciones sociales confirman que sí lo hay; dicho de otro modo, ni las medidas anti-racistas tomadas desde el triunfo mismo de la Revolución, ni la existencia de un marco constitucional al efecto, han sido suficientes para eliminar una convicción y una práctica con hondas raíces en la historia y tradiciones culturales del país.
¿Desde qué ángulo enfocar un tema así? Cuando Cruz Capote se refiere al extendido estudio que el Partido cubano orientó hacer en toda la sociedad cubana, hacia fines de los 90 del pasado siglo y cuyo objetivo primario era valorar el impacto del denominado “Período Especial” en los diversos grupos de la población- y que fue el disparador de la presente “Batalla de Ideas”, escribe lo siguiente:
“… arrojó que dentro del cuerpo societario cubano, los individuos y colectivos más pobres -algunos de ellos muy cercanos a la pobreza y en condiciones de precariedad habitacional, laboral y salarial- eran aquellos que tenían una composición social-racial, fundamentalmente, negra y mestiza (aunque no faltaron individuos de raza blanca), por lo que se encontraron en el escalón más retrasado y conflictual de la población.
Entonces, no existieron dudas.”
Digo lo anterior porque, como negro yo mismo, vecino de una barriada próxima a Cayo Hueso, habiendo vivido muy cerca del llamado Canal del Cerro, o con sólo caminar la ciudad durante mis años de mensajero de banco, o teniendo un hijo viviendo en Veguita de Galo, en Santiago de Cuba, o participando de experiencias de familias y amigos de mi color, o por mil otras razones, a pesar de faltaban estadísticas, nunca tuve dudas. Siguiendo igual lógica, y poniendo la mirada en la sociedad cubana contemporánea, no puede menos que tomarse distancia y encontrar otro camino de comprensión que este donde se afirma que:
“… los distintos ámbitos en donde se reproducen las prácticas racistas han sido legitimados como cuasi naturales por la sociedad en conjunto.”
En lugar de ello, se puede pensar que la cantidad y el tipo de las libertades que una Revolución socialista propone, incluyendo aquí la promesa de superación (realizada o iniciada en todos los campos, incluyendo el de la raza), son de tal magnitud que atenúan, equilibran o permiten negociar las adhesiones, a pesar de que subsista injusticia asociada a la pertenencia racial. Sean éstas en los mundos del trabajo, las relaciones interpersonales, la reproducción de estereotipos en los medios masivos o el silencio sobre la contribución a la Historia nacional (en el campo que corresponda) de determinada figura, sin ser legítimos ni cuasi-naturales, los individuos beben su amargo y continúan en ese otro nivel donde se les mira, actúan, progresan y son representados como “cubanos”. Dicho de otro modo, voluntariamente y sin insistir en el dolor, deciden no enquistar la temporalidad alrededor de la cápsula de la identidad y excluyen entonces variedades de experiencia (que van del asociacionismo racial a la presentación y debate público del problema) para asumir modos otros de elaborar un futuro diferente.
II
Tomás Fernández Robaina, investigador de larga trayectoria en lo que toca a la historia social del negro en Cuba, así como al universo de la religiosidad popular de origen africano, es una de las personalidades más creativas en la bibliotecología cubana contemporánea y el autor de volúmenes como: Bibliografía de temas afrocubanos, Memorias secretas de dos mujeres públicas, Historia social del negro en Cuba, Contribución a la historia de la Biblioteca Nacional, del Índice de publicaciones periódicas, además de las bio-bibliografías de José María Heredia y Antonio Maceo. Una gran contribución, para el tema que comentamos, es la reciente aparición de uno más de sus libros: Cuba, personalidades en el debate racial (La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 2007).
Mediante la reunión de artículos, escritos a lo largo de años y dedicados, en su mayoría, al análisis de figuras destacadas dentro de los debates sobre raza en Cuba (en especial, durante el siglo XX), Fernández Robaina entrega uno de esos esfuerzos que dejan con ganas de seguir leyendo. Zonas y modos de pensamiento que permanecen sepultados regresan a la luz y, con su reingreso a la escena pública, podemos reconstruir el pasado y entendernos mejor; por este camino, la fijeza de la mirada encima de procesos escasamente abordados en la investigación (o integrados de forma fragmentaria), obliga a un reordenamiento de la tradición entera. En este caso, la asimilación de actores nuevos, en ocasiones insospechados, agrega escenarios a las visiones que poseemos (sobre el crecimiento en el tiempo del país y su cultura) e impulsa un aumento de la complejidad que nos define y que es ganancia final para una identidad enriquecida. Si bien han sido varios los esfuerzos en semejante dirección, hasta el presente ninguno había intentado el análisis individualizado de pensadores alrededor de la situación racial cubana. Por este camino, a los ya conocidos nombres de Marinello, Juan Gualberto Gómez y Nicolás Guillén, dentro del campo, se agregan otros de menor resonancia, pero igualmente de primer plano, como los de Arredondo, Urrutia y Trelles. La profunda experiencia que, como investigador en el área de las luchas sociales del negro cubano, acumula Fernández Robaina, le permite moverse con erudición y limpieza en un amplio campo que abarca la historia hechológica, la religiosidad afrocubana y el análisis de los procesos de formación nacional, donde lo histórico y lo cultural se funden. Su pasión como autor define a un verdadero activista, alguien que ha sido uno de los principales responsables del regreso de la atención hacia el Partido Independiente de Color; fundando en 1908, ilegalizado en 1910, reprimido con violencia extrema en 1912 y, a partir de entonces, sepultado en un larguísimo e injusto olvido.
Todo hecho acerca de los Independientes demarca un polo de oposición en el tiempo tanto como en la significación. En verdad, recuperado el hecho, no hay forma de escribir el presente, sino como negación de una represión que (pese al desacuerdo en la cifra de muertos) tuvo lugar en medio de histeria racista, revuelta por la prensa en todo el país, y fue sangrienta. Tampoco, en su reverso, es posible escribir la historia de la Revolución cubana, sino como la superación (curación) de aquella vieja herida que, a lo largo de la República, hubo de permanecer abierta, controlada y para la cual se demandaba mudez. El acontecimiento ocurrió en el interior de un tejido de circunstancias que, no pocas veces, escapan hacia derivaciones que el paso del tiempo oscurece. Para que ello suceda es necesario combinar el olvido o la erosión de la memoria, como proceso natural; conexiones que lucen remotas hoy, pero que en el instante parecían fundamentales; además de la acción, planificada y continua, de aquellas élites que controlaron –desde la fecha del hecho y durante una larga cantidad de tiempo- la interpretación de la historia. Si se toma en cuenta lo anterior, el arco que va desde el vilipendio (Rafael Conte y José M. Capmany, Guerra de razas, y Gustavo Enrique Mustelier, La extinción del negro) a las recuperaciones más recientes, que pretenden restablecer la verdad histórica y hacer justicia (Castro Fernández, Silvio. La masacre de los Independientes de Color en 1912 y Meriño Fuentes, María de los Ángeles. Una vuelta necesaria a mayo de 1912), dibuja un territorio tan lleno de certezas como de paradojas y preguntas, a la espera de más laboreo por parte de historiadores.
No cabe duda de que Fernández Robaina comparte la convicción de que los Independientes recurrieron a la revuelta porque entendieron que la República era un momento de negación del derecho (para el grupo de individuos cubanos de la raza negra) y, como tal, daba continuidad a la colonia. Basta, como ejemplo, la siguiente cita que –aunque referida a Juan Gualberto Gómez y en el artículo La presencia del pensamiento martiano en la lucha social del negro cubano- conduce a una toma de partido por los Independientes:
“Su opinión idealista y romántica hacia la hermandad de blancos y negros ganó fuerza: no vió las diferencias clasistas y culturales que ahondaban los prejuicios y la discriminación. No pudo rebasar el marco de su tiempo, de su visión eurocéntrica, porque había sido formado intelectualmente dentro de ella. Sin embargo, la realidad, la vida, imponía sus leyes, y la idea del partido negro no desapareció por completo. En 1908, se funda la Agrupación Independiente de Color como una vía para lograr las reivindicaciones del negro cubano.”
Fernández Robaina, Tomás. Cuba, personalidades en el debate racial. (pags. 78-79)
La incomodidad del autor, para con la renuncia de J. G. Gómez a la acción violenta como manera de obtener derechos, abre una diferencia radical (en cuya raíz se encuentra el devenir del tiempo) en lo que trata al funcionamiento de las sociedades humanas, el sentido de la labor intelectual, las posibilidades de la democracia representativa, los valores del activismo social y no político, la importancia del asociacionismo identitario y la interrelación entre grupos fracturados por motivos de raza. Sin embargo, la elección aquí es sumamente complicada, pues habría antes que demostrar que la negación de cualquier posibilidad de desarrollo, para los cubanos negros de la época, era no sólo lesiva, sino absoluta y –lo principal- sin perspectiva de mejoramiento. Lo que trato de entender son los motivos que, en la circunstancia que sea, pueden ser tales que generen las condiciones necesarias para que todo un grupo social derive hacia una práctica política tan enteramente tajante como es la protesta armada, preludio simbólico de la guerra; junto con ello, por otra parte, “lo político” de la época incluía, el comportamiento de grupos que simulaban la revuelta (con lo cual demostraban su fuerza y avisaban de la violencia que podían ocasionar si no eran atendidas sus demandas). Esta escenificación de la revuelta, que supuestamente contenía en potencia a la revuelta real (a la que, en el momento, se le dejaba en suspenso e hipótesis), solía terminar en la abertura de un espacio de diálogo en el alto poder político y, sobre todo, en la redistribución de parcelas dentro de la dominación. Las luchas, por ejemplo, de campesinos y obreros cubanos, demuestran que tal práctica les quedaba completamente vedada, pues allí la condición básica del pacto era justamente la no-realización de revueltas y ni siquiera resultaba concebible la existencia de grupos que recurriesen a las armas para manifestar demanda. La clave aquí es si, semejante prohibición, realmente “agotaba” la totalidad de cambio y/o mejoramiento concebible dentro de la muy joven República cubana, al tiempo que en cualquiera de sus caminos futuros. De las varias veces que el autor da respuesta a la inquietud en su libro, elijo esta que sigue:
“Los negros nada habían recibido de la República, a pesar de que ellos se habían hecho acreedores a esos derechos de forma relevante”
Fernández Robaina, Tomás. Cuba, personalidades en el debate racial. (pp. 78-79)
A este propósito, no alcanza con constatar determinada injusticia (ni siquiera cuando es extendida y en múltiples niveles), sino que el análisis carece de sentido si no se toma en cuenta la temporalidad; en su reverso, el peligro de olvidarlo, implica hacer la vulgar lectura teleológica según la cual las condiciones del presente organizan y dan respuestas para el pasado. Pese a la velocidad de eventos sucedidos en los diez primeros años de República, fundada en 1902, es sumamente dudoso hablar de “agotamiento” dentro de un proyecto social que significaba el abandono de un orden colonial y su sustitución por el estatuto republicano. De hecho, va a ser el propio Fernández Robaina quien, en el artículo que dedica a la Bibliografía de autores de la raza de color de Carlos M. Trelles, destaca el estupor del célebre bibliógrafo al comprobar que quienes más han “aprovechado” el cambio son los individuos de la raza negra. Aunque, a su vez, esto no baste para disipar el comentario acerca del racismo virulento que había, para la fecha, en el país, si es suficiente para imaginar que incluso en el interior de semejante ambiente había otros modos de imaginar (o aún poder imaginarla) la ciudadanía del sujeto de raza negra que no fuesen, de modo inevitable, los de la revuelta. Un fragmento clave, de la cita en cuestión, es el siguiente:
“El progreso del negro cubano, desde el punto de vista de la instrucción, es hoy más rápido que el del blanco, si se tiene en cuenta que la mitad de los componentes de la raza africana estaban sometidos hace medio siglo al régimen inicuo y embrutecedor de la esclavitud”
Trelles, Carlos M. Bibliografía de autores de la raza de color.
en: Cuba Contemporánea, abril de 1927, años 43, no. 169, pp. 30-78.
Citado en: Fernández Robaina, Tomás. pag. 37
La paradoja brota de la fusión de tensiones, hasta cierto punto encontradas, en una misma temporalidad. Para los ciudadanos negros que participaron, de modo activo, en el mambisado, el daño a una promesa de participación forjada en la igualdad frente a la muerte en los campos de batalla y su posterior postergamiento sin meta concreta. Para aquel otro sector de negros cubanos, cuya esperanza y lealtad mayores estaban en el arribo de un nuevo orden del mundo (capaz de barrer la dosis de inhumanidad que les era destinada en el espacio colonial), una serie de obstáculos nuevos, pero de intensidad disminuída, la diferencia entre el absoluto del ‘nunca’ y el compás de espera propio del ‘quizás’. Esto último, a fin de cuentas, y más verdadero que nunca durante los primeros años de cualquier proceso social, la promesa exacta que implica el paso desde una colonia a una República. Partiendo de este punto, desde el presente, se hace necesario entender y aceptar –más allá de cualquier relativismo minimizador- la posibilidad que existió, para los actores de la época, de ser cubano, negro, discriminado, digno, no sumarse a los Independientes de Color y rechazar la revuelta. Junto con ello, luego de la desmesurada represión y el consiguiente daño que sufrió el mito de la República como espacio de fraternidad racial, las instituciones de la clase dominante debieron invertir una energía simbólica enorme para borrar las huellas del suceso (huella de lo cual, por ejemplo, es la virtual inexistencia del hecho en el sistema de enseñanza u otro ámbito de la producción cultural nacional), así como presionados para abrir espacios que fuesen tribunas de la voz del nuevo sujeto racial (ejemplo de lo cual es la columna Ideales de una raza, del periodista Gustavo Urrutia, en el Diario de la Marina, que el propio Fernández Robaina elige como modelo de intelectual negro republicano).
El paso a primer plano de las cuestiones asociadas a la temporalidad permite analizar desde ángulos nuevos lo entonces sucedido, pues la sucesión de eventos de éxtasis popular como fueron la caída del machadismo en 1933, la elección de Grau San Martín en 1944 y la prédica de Chibás hasta su muerte en 1951, admiten ser interpretados como ejemplos mayores del enorme capital simbólico que la República conservó, todavía muchos años después de la masacre contra los Independientes de Color. Un capital simbólico cuyo contenido es la idea de que un nuevo espacio de realización humana iba a ser posible, nacido de las luchas de anti-coloniales y de liberación nacional en el siglo XIX, y en cuyo mantenimiento (a lo largo de los eventos señalados) los ciudadanos cubanos de la raza negra no sólo contribuyeron, sino que fueron uno de sus elementos estructurales básicos. Si bien la represión a los Independientes transformó en asunto sumamente espinoso el mito de la fraternidad racial cubana, no fue suficiente para destruir la idea de que todavía había otros caminos para la realización de los negros cubanos. Es el presente quienes nos dice que apenas hubo cubanos de raza negra entre las figuras principales o como miembros del cuerpo diplomático de cualquiera de los gobiernos republicanos; que escasamente entraron de modo masivo a trabajar en las grandes cadenas de tiendas o en las compañías Eléctrica o en las refinerías; que tampoco ocuparon puestos directivos en los centrales azucareros y mil evidencias más del racismo visceral de las élites cubanas. Contrario a ello, en el pasado, centenares de miles de cubanos negros creyeron e intentaron, con toda su buena fe, ascender en la pirámide de una sociedad clasista mediante el trabajo propio e invirtiendo cuanto podían para la educación de los hijos, convencidos de que la superación del nivel cultural iba a garantizarles el mejoramiento. Lo principal es que semejante actitud era posible porque el horizonte de las expectativas, orientado al futuro, tenía como telón de fondo el universo colonial y, por injusta que fuese la República, cualquier cosa era mejor que regresar hacia allí.
Tomando en cuenta que, a cada ciclo de ilusión de los anteriores mencionados le sucedió un nuevo período de manipulaciones y violencia esencialmente anti-popular, resulta más productiva -que la noción de “agotamiento’ inmediato- la idea de desgaste para explicarnos las razones que legitiman el triunfo de la Revolución cubana. Desde este ángulo, igual vale analizar las acciones y esfuerzos de las élites para mantener viva la ilusión republicana, cosa que tuvo que haber sido una de las prioridades fundamentales de la dominación, pues (con independencia de los casos particulares, en los que la historia de Cuba abunda) la cuestión del poder no se reduce a buscar enriquecimiento rápido, sino que pretende una estabilidad en el tiempo y la duración es entonces la mayor necesidad. Después de la histeria con la que reaccionó la prensa cubana, ante los eventos de los Independientes, no es tan sencillo eliminar un tema y sus derivaciones como si nunca hubiesen existido; en verdad, el que los de mi edad nos hayamos educado sin la más pequeña idea de aquello o el que, todavía hoy, personas de edad mayor igual lo desconozcan, indica que tuvo que ser permanente, tanto como enorme, el trabajo de máquinas culturales empeñadas, inmediatamente luego del suceso y a lo largo de años, en borrar, silenciar, atenuar, desaparecer lo sucedido allí o transformar su significado. Estas máquinas, dispositivos des-centrados que no controla nadie en particular, sino se unifican y accionan alrededor un mínimo grupo de ideas compartidas, tuvieron que haber sentido (ante el exceso y, sobre todo, la celebración pública de la represión) que el gesto había tenido consecuencias y que, si bien solucionaba el problema inmediato, también debilitaba el capital simbólico, pues la institucionalización del terror (como reminiscencia del ambiente colonial) era un lujo que la ficción de fraternidad, integrante del estatuto republicano, no se podía permitir. De tal modo, re-construir el pacto con los cubanos de raza negra se tornaba una necesidad acuciante y es entonces cuando el asesinato de los Independientes contribuye a resquebrajar esas mismas máquinas que los sepultaron, pues la prédica de intelectuales como Urrutia (así como el brindarles un espacio central) se convirtió en obligación.
Hoy, luego del silencio, los intentos de recuperación insisten, desde la solidaridad con las víctimas, en centrar la mirada en la célebre Enmienda Morúa (que, presentada por el senador negro Martín Morúa Delgado, sirvió como basamento para ilegalizar a los Independientes en 1910). Por tal camino, y como parte del entramado posible en el tejido de la época, hay quienes consideran que la proscripción de los Independientes tuvo como objetivo principal (puesto que ellos eran una fracción “escapada” del Partido Liberal) detener e impedir la erosión de las bases populares de los liberales. Para colmo de complejidad, la enmienda fue presentada exactamente por el político negro que a más elevado puesto había llegado durante la época (el más alto que tendría un cubano negro en la República, pues fue Presidente del Senado), cuya ideología era liberal. Leáse a continuación su texto:
“Por cuanto: La Constitución establece como forma de gobierno la republicana; inviste de la condición de cubanos a los africanos que fueron esclavos en Cuba y no reconoce fueros ni privilegios personales;
Por cuanto: La forma republicana establecida por la constitución instituye el gobierno del pueblo para el pueblo, sin distinción de motivos de raza, nacimiento, riqueza o título profesional;
Por cuanto: Los partidos políticos tienen la indeclinable tendencia a constituir por sus propios miembros el gobierno que desarrolle en el país sus doctrinas políticas y administrativas.
El senador que suscribe considera contraria a la Constitución y a la práctica del régimen republicano la existencia de agrupaciones o partidos políticos exclusivos por motivos de raza, de nacimiento, riqueza o título profesional, y tiene el honor de proponer al Senado la siguiente enmienda adicional al artículo 17 de la ley electoral.
No se considerará, en ningún caso, como partido político o grupo independiente, ninguna agrupación constituida exclusivamente por individuos de una sola raza o color, ni por individuos de una clase con motivo de nacimiento, la riqueza o título profesional.”
citado en: Castro Fernández, Silvio. La masacre de los Independientes de
Color en 1912.
Sin embargo, la escritura de historia no debe ser definida (aunque lo contenga) como una acción solidaria, sino como acto de pensamiento que persigue establecer ciencia y verdad. Esto segundo permite esperar abordajes futuros que exploren otras palabras, pronunciadas por el mismo Morúa Delgado, en ocasión de presentar su propuesta ante el Congreso de la República, el 14 de febrero de 1910:
“He tenido mucho cuidado en salvar el derecho indiscutible que tienen los cubanos de organizar un Partido obrero. No se trata de la clase de trabajadores, entre los cuales se hallan confundidos hombres de ambas razas, y el fin que persiguen es verdaderamente democrático y moralizador.
En la clase trabajadora están todos los elementos de que nuestra sociedad se compone, y se defiende el derecho que el trabajador estima hollado. Los principios que propaga, las doctrinas que defiende y quiere ver realizadas en la administración pública, son progresos que demanda y por los cuales lucha para beneficio del obrero y para beneficio de la Nación en que el obrero se desenvuelve.”
en: Diario de Sesiones del Congreso de la República, Decima Quinta Legislatura, Vol. XV, Habana, 14 de febrero de 1910, No. 31.
¿Por qué este particular destaque en que los cubanos puedan, más allá de sindicatos (que ya existían y que deberían defender los derechos del trabajador frente al patrón), organizar un Partido Obrero (que permite al trabajador transformar su demanda en corriente de movilización política e incluso, desde un punto de vista técnico, aspirar a la toma del poder)? A una ciencia histórica fina, le toca descubrir, más allá de cualquier adhesión sentimental, lo que pueda haber encerrado aquí.
Otro de los grandes polos de interés en el libro de Fernández Robaina: el que se refiere a la existencia y contenido de lo que denomina el “negro deculturado”. Sin embargo, el problema de la deculturación como sólo pérdida (préstese atención al matiz negativo que el concepto de asimilación adquiere en el autor) es que obligaría a colocar alguna figura como su reverso positivo; de tal modo, ello nos permite dos preguntas que el autor nunca responde: ¿qué es ser un negro cubano no-asimilado o no deculturado? ¿No nos estaremos refiriendo, con ello, al africano original? ¿No estaremos así construyendo el mito de un continente sin contradicciones, En realidad, lo único que, a este propósito, ofrece el texto es la sugerencia de conexiones entre la realidad religiosa del individuo con sus no deculturación o asimilación.
Es algo que volví a pensar cuando, hace aproximadamente un mes, asistí a la presentación del último número de Movimiento, revista del hip-hop cubano, ocasión en la que también fue exhibido el documental independiente Tambores de libertad, del joven realizador Mauricio Rodríguez, dedicado a honrar las raíces africanas de la cultura cubana. De entre los tantos detalles que no comparto en el documental destaco dos: el fragmento donde uno de los entrevistados afirma que los cubanos no consideramos que nos estamos divirtiendo si no suena un tambor y la manera de representar África, mediante repetidas imágenes de pobreza y de ceremonias religiosas. Ambos los siento como profundamente reduccionistas, ajenos y explican poco de la dimensión o profundidad de mis conexiones con el continente en el cual, también, tengo raíz y es algo que quisiera de inmediato referir a la noción de deculturación. Primero, porque nos acecha el peligro de circunscribir el plus de raza (aquel sentido en el cual la identidad como sujeto negro te marca y hace diferente) a una única y específica conducta que, presuntamente, te definiría. Segundo, porque el tratamiento de la pobreza y su denuncia no puede ser equivalente a que nuestra lectura del Otro (que sea) le impida abandonar el estado de víctima; dicho de otro modo, representar a la víctima bien puede conducir a un nuevo modo de victimización. Tercero, por el desatino histórico de hablar del África religiosa como si hubiese una unidad esencial de las representaciones, mientras que la evidencia nos enfrenta a un complejísimo mosaico de prácticas y lealtades cristianas, islámicas y nativas. Cuarto, porque tanto la victimización, el circunscribir y el desconocimiento voluntario son operaciones intrínsecamente coloniales y entonces la voz, que cree estar haciendo labor crítica, resulta que reproduce la sustancia del orden colonial al esconder la verdadera voz del otro. Quinto, y principal, porque necesitamos entender al otro en su movimiento y desarrollo, que es la única vía para que haya comunicación humana en condiciones de paridad; arribar a una idea de África como algo que no pudo ser detenido en el tiempo, el continente de grandes escritores, músicos, científicos, pintores, productores de teoría. Donde la miseria y el amor a modos de religiosidad coexisten con la búsqueda de caminos de entrada en la modernidad y la erosión de valores tradicionales. Sexto, porque la identidad como sujeto negro implica un tipo de dolor que manifiesta su existencia más allá de las paradojas de la deculturación, pues los pinchazos de estímulo vienen desde la historia, la cultura, los sentidos asociados al color, las narraciones familiares, la vida cotidiana, los medios masivos, de todas partes. Lo que Fernández Robaina denomina “deculturación” nunca va a impedir que sigas siendo negro y pensando como tal.
III
La exhibición, durante el más reciente Festival de Cine de la Habana, del documental Raza, del realizador Eric Corvalán, es un ejemplo más de malestar en la sociedad cubana del presente. Dos niveles de cubanos ocupan la pantalla: sujetos populares e intelectuales (de estos últimos, la mayoría pertenecientes a la raza negra). Puesto que sólo tres intelectuales blancos son entrevistados (una profesora de Universidad, una profesora de ballet y un Vice-Ministro de Cultura) contra siete intelectuales negros (en su mayoría, investigadores, escritores o artistas), es claro que el desbalance obedece a una intencionalidad: la voz que se quisiera destacar es la del individuo de raza negra y el discurso crítico (las intervenciones responden a preguntas o incitaciones del realizador) estará dirigido a identificar, cuestionar y confrontar prácticas lesivas, para los sujetos de raza negra, en la sociedad cubana de hoy. De una parte, hay que tomar partido por la sensibilidad y esfuerzo detrás de obras como ésta (a nivel somático, de censo, el realizador es de raza blanca y su compañera, con la que aparece fotografiado al final, en el pase de los créditos, de raza negra); de la otra, también es necesario mantener, ante el documento, una distancia crítica tal que permita cuestionar verdades o señalar limitaciones.
Las razones mínimas para ello son dos: primero, porque cualquier documento audiovisual propone una ilusión de realidad doblemente manipulada (durante la selección de los fragmentos a enseñarle al espectador y durante su montaje, en lo cual incluyo elementos “ajenos” como lo voz en off, la música y efectos posibles en la banda sonora, el uso de archivos fotográficos, etc.). Segundo, porque la interpretación es un acto de libertad, autoral, que busca interpretaciones conexas; que no sólo intenta descubrir, sino que se conecta a tendencias coexistentes o anteriores, que forma cadenas en el juego de discursos alrededor de Cuba y, como tal, no puede evitar el contacto con lo que se ha convertido en uno de los temas favoritos del presente: el fracaso de la Revolución. Por tales motivos, no es una sutileza gratuita detenernos en la elaboración del discurso, por parte del documentalista, para responder a una pregunta, sobre la figura de Evaristo Estenoz, –hecha, en la calle, a un joven de raza negra (1:25’ – 1:30’). Curiosamente, el joven, cuando, se le pregunta sobre los grandes acontecimientos históricos, del año 1912, menciona el hundimiento del Titanic, es capaz de citar la fundación de los Independientes de Color, pero desconoce quien fuera Estenoz, líder de ese mismo partido. Pasados unos minutos, el documentalista responde:
“Los gobiernos republicanos ejercían la discriminación racial, aún contra los combatientes negros de las guerras independentistas; hostigados por esta situación, los Independientes de Color iniciaron sus operaciones militares el 20 de mayo de 1912.”
(a los 4:20’, mediante voz en off mientras son proyectadas imágenes de la represión contra el alzamiento de los Independientes)
No es casual que, terminado este bloque, el montaje proponga transitar a la entrevista con Fernando Rojas, Vice-ministro de Cultura, de quien ha sido seleccionado un fragmento donde considera que:
“Pero, no es el mejor momento, hablando de la historia de la Revolución, de resultados específicos en la lucha contra el racismo o contra la discriminación racial, que es como yo prefiero describirlo.”
Puesto que los primeros segundos del documental presentan opiniones, tomadas en la calle, que comunican malestar, la solución de montaje crea una extraña ilusión de continuidad; dado que hay un mal que en la República condujo a la solución buscada por los Independientes, entonces la continuidad del mal quizás merezca idéntica solución. Allí, donde Estenoz aparece como un héroe injustamente olvidado, el análisis revela un punto sumamente discutible, ya que, si se apela a la exactitud, el plural (“los gobiernos republicanos”) corresponde únicamente a los períodos de Estrada Palma y José Miguel Gómez, los dos primeros. La ilusión de continuidad ocurre porque la evidencia histórica, en el presente, confirma que se practicó discriminación a lo largo de los diversos gobiernos republicanos que hubo; pero en el pasado, cuando tuvo lugar la protesta de los Independientes, era algo que sólo se podía suponer y que sucedía dentro de un país en construcción como nación independiente, aún con un enorme capital simbólico en manos de sus grupos hegemónicos.
El procedimiento de montaje contrastante vuelve a ser utilizado, de nuevo con Fernando Rojas, para enfrentar su opinión acerca de que (23:43’ del documental), si bien todavía no es suficiente, la presencia del debate sobre raza en los escenarios públicos cubanos ha ido creciendo, en particular en los medios impresos. A esta verdad, que ilustra la obra publicada de varios de los testimoniantes (Tomás Fernández Robaina, “Tato” Quiñones, Roberto Zurbano, Lázara Menéndez y Esteban Morales), se le opone a continuación una intervención (de Lázara Menéndez):
“Yo lo que me pregunto es hasta qué punto es importante seguir en el chapoleteo. Es lo que a mí me parece que… Yo insisto siempre en las acciones prácticas, es decir, yo no hago nada con que me lleves a la televisión a yo decir todo esto que te puedo estar diciendo aquí si yo después salgo de ahí, vuelvo a mí, a oir mis discos de Lázaro Ross, que me gusta mucho, en mi casa y se acabó. No, es decir, si esa discusión va a servir para que se hagan cosas, sí. Porque, yo no sé en otros barrios, pero en mi barrio, ese tipo de problemas la gente no lo ve... no lo ve. Porque eso es como una descarga y la gente está muy cansada de que le estén trovando y que le estén diciendo más o menos las mismas cosas. Entonces, yo creo que hay que cambiar los estilos.”
Para un documental que, con sólo existir y ser exhibido, fabrica él mismo espacio público de discusión y donde tal solicitud está articulada en varias de las intervenciones (Fernández Robaina, Morales, Zurbano, etc.) es un clamor supremamente contradictorio. No sólo porque renuncia al debate (que es la demanda) en función de una llamada “acción práctica”, sino porque supone que esto nuevo (el hablar sobre razas y racismo), sin siquiera suceder, provocaría el mismo cansancio que otros contenidos, gastados ya por el uso. Semejante apología de la práctica, cual si careciera de sentido una supuesta época de los discursos (que, por demás, ni siquiera ocurrió), coloca al Estado por delante de la voz; pero, al eliminar la discusión-sensibilización alrededor de un punto social crítico, de manera implícita ansía la presencia de un Estado paternal, protector y –sobre todo- autoritario.
De tal modo, más allá de las múltiples denuncias que el documental reúne e incluso sus manipulaciones, la más atractiva de las intervenciones y el verdadero centro ideológico, se encuentra en las palabras del pintor Eduardo Roca Salazar (Choco):
“Y a mí me molesta mucho cada vez que vienen a hacerme una entrevista… “Bueno, Choco, yo quisiera saber tu opinión, con rela(ción a)… tú, como negro…” Ya, ya me pongo enfermo, porque por ahí no está. Porque cuando tú haces y aceptas una cosa así, ya nos estás dividiendo. Yo estoy defendiendo una nacionalidad. Yo estoy defendiendo una cultura que no es negra, no es blanca, no es nada. Una cultura que es caribeña, que es cubana, que tiene todos estos tonos.”
En este punto, la idea de una sociedad culturalmente unificada y multitonal, así como el lenguaje militar que el hablante utiliza, remite tanto a la noción de proyecto compartido como a una problemática mayor asociada a la ubicación geográfico-política del proyecto, al espacio, la temporalidad y, sobre todo, las nociones de soberanía política y cultural. La Cuba reivindicada de este modo, por encima de sus diferencias internas, es un ideal cultural común y no un simple trozo de territorio compartido; es la Cuba de la Revolución, pero también la de los cubanos, donde quiera que se encuentren y reconozcan que sólo hoy, a pesar de limitaciones o fracasos, se crearon condiciones para una superación efectiva del racismo en tanto el proyecto de Nación no necesita negar la contribución de los individuos de raza negra, aún cuando tampoco encuentre todos los caminos para integrar la contribución o ni siquiera conocerla. La paradoja es crucial, pues en las condiciones de capitalismo agrícola subdesarrollado, con estructura económica mono-productora, mercado esencialmente absorbido por los E.U., dentro de un orden republicano construido encima de un pasado colonial-esclavista, además de una alta cantidad de inmigrantes provenientes de la antigua metrópoli, el racismo es una necesidad de funcionamiento del sistema y no una casualidad ni consecuencia que obedece a una lógica exterior. De hecho, operando con tales coordenadas, una sociedad con bases demográficas y una pirámide social como la que Cuba heredó de la colonia, sería incomprensible sin el componente racista que es parte central de su identidad. Del lado contrario, el tipo de ruptura que la Revolución propone, tendrá siempre el componente racista como una línea de tensión que, por persistente que intente o resulte ser, sólo puede ya apoyarse en un basamento cultural ligado a las tradiciones, la cultura heredada y que, en cualquier momento, admite ser trastornado por los nuevos ordenamiento político, jurídico, pedagógico o cultural que emanan del nuevo poder. En este mundo nuevo, por doloroso que resulte para quienes lo sufren, el racismo no puede sino ser residual.
En este sentido, la verdadera pregunta y el sitio hacia el cual apuntan el malestar que los documentos manifiestan, así como las manipulaciones alrededor de ellos, es en dirección a saber si los grupos tradicionalmente subordinados (en este caso, sujetos de la raza negra) hoy son sujetos de poder en Cuba, actores hegemónicos de su propio destino, con capacidad para incidir en las tomas de decisión que afecten sus vidas. Cualquier evidencia empírica nos dice que no, desde las representaciones en los medios de difusión masiva a la integración racial de las altas direcciones (ambas quejas repetidas por entrevistados en el documental, mucho más agudas cuando se refieren al sector de la economía mixta), incluso cuando la misma voluntad partidista de implantar una política de cuotas (para el ingreso al Partido Comunista) hubo de ser promulgada hace pocos años o cuando las investigaciones sobre el impacto del denominado “Período Especial” confirmaron que el deterioro fue mucho mayor en la población de raza negra. Por una graciosa paradoja de la Historia, en condiciones sumamente distintas, hay una apariencia de parentezco a las vividas en los inicios del siglo XX cubano: la urgencia de reconstruir un país y de darle posibilidad de existencia como nación independiente, conducen a poner a un lado las diferencias o fracturas en una ecuación social gigantesca en la que el tiempo es el enemigo mayor.
Tal impacto del “Período Especial” en estructuras largamente fragilizadas más la desprotección (de raíz política y consecuencia lógica de una emigración que, además de ser mayoritariamente blanca tiene a los grupos de raza blanca en mejores condiciones económicas) cuando la cultura del dólar entra al país, cierran el círculo cuando el nuevo mundo de economía con divisa extranjera reproduce el viejo patrón cultural de exclusión. Es entonces cuando, bajo presión de una lógica externa, la Revolución comienza a tropezar con los límites de la justicia que ha sido capaz de construir, a descubrir las manquedades del proyecto incluso en el reclamo de aquellos mismos a quienes, sin descanso, intenta beneficiar. Puesto que se discuten ya las lealtades, parece haber un muy estrecho abanico de respuestas: reprimir las voces críticas, activar al aparato jurídico para que la ley garantice igualdad y posibilidad de ascenso social globales en las condiciones nuevas, generar desarrollo y estímulos económicos para los sectores desfavorecidos, reconstruir las políticas de representación (para que el sujeto históricamente subordinado no sólo sea mostrado, sino que cuente quién es y cuáles son sus problemas, esperanzas o fracasos) y desatar opinión y sensibilidad social alrededor del punto crítico. Esto último, que no es sino el debate social, merece la totalidad de los escenarios, la voluntad de que sea el subordinado histórico quien se relate a sí mismo y, lo más importante, demanda un movimiento simultáneo que permita des-racializar el malestar mediante su conexión con cualquiera de los otros grupos del país que vivan en condiciones de pobreza o sean portadores de desventaja. En lo que toca al diseño de las políticas anti-racistas, una combinación de acciones con pretensión universalista con otras localizadas sectorialmente, pero siempre en ambientes de discusión pública de las tradiciones, las raíces de la desventaja social, los logros y los fracasos; ambientes que no pueden sino significar crítica, apertura, dialogicidad, influencia, aprendizaje mutuo, receptividad a la crítica y voluntad de transformación. Creo que es algo que corresponde con la siguiente idea de Balibar, tomada de una entrevista en la que recurre al pensamiento de Hannah Arendt para vincular anti-racismo y luchas por la ciudadanía:
“… evitó fundamentar la lucha contra el racismo a partir de la identificación empática con las víctimas, criticó la manera en que las víctimas tenían tendencia a representarse y a utilizar su estatus de víctimas a fin de construir una identidad política colectiva, y se resistió a usar el discurso sobre el carácter único de la exterminación de los judíos. Ella formuló lo que yo llamo "el teorema de Arendt", que indica que no hay derechos del hombre fuera de la institución política. Así, lo primero no son los derechos del hombre sino los derechos del ciudadano.”
en: http://areanec.blogspot.com/ sábado 20 de diciembre de 2008
http://mitomundializacion.blogspot.com/2008/06/etienne-balibar-debemos-repensar-qu-es.html 6 de junio de 2008
Llegados aquí, donde la cuestión racial nos es revelada como problema de participación y derecho ciudadano, leemos la demanda en su rostro contemporáneo.
Comentarios finales:
Confieso mi total estupor al leer que, como resultado de una investigación concluída en 2007, el primero de los resultados del “proyecto de pensamiento cubano del Instituto de Filosofía” haya sido que:
“la Identidad Nacional es el resultado de una construcción social y cultural, históricamente condicionada, o sea algo nunca totalmente acabada, construida o determinada a priori, en un tiempo único, aunque con hitos fundamentales; que es el producto de las relaciones entre los diversos actores sociales a través del espacio-tiempo. Por lo tanto, constituye el carácter social de un pueblo, y no es un componente finiquitado de la realidad, sino un proceso en permanente construcción y deconstrucción de representaciones, generadas por la acción combinada de las estructuras y de las prácticas de los actores sociales.”
E incluso que, para arribar a semejante conocimiento, haya sido necesaria una nueva investigación, independiente de la masa de investigación que, dentro del sector de las ciencias sociales, es hecha en el mundo.
Un resultado de dicha investigación se encuentra en:
MsC. Alejandro Sebazco, Dr. Orlando Cruz, Lic. Reynier Abreu, Lic. José Aróstegui, Lic. Wilder Pérez y la Lic. Dania Leyva “La problemática de la Identidad Nacional. 1989-2005”, en Revista Cubana de Filosofía, en formato digital, mayo-septiembre de 2008, www.filosofia.cu
El que sigue es otro fragmento que sorprende en el texto de Cruz Capote, esta vez por su impecable asepsia, pues ¿quiénes componen, en el caso cubano, los grupos en cuestión?
“… si bien las expresiones del racismo varían de acuerdo con el contexto social en el que se desarrollan, se trata casi siempre de actitudes, sentimientos y apreciaciones que justifican o provocan fenómenos de separación, segregación y “explotación” de un grupo por otro, legitimando en cualquier caso las relaciones de poder existentes, a pesar de que en el caso cubano fuera socialista -en transición constante hacia el comunismo.”
Otro momento de difícil metabolización, por el nivel de abstracción manejado, si aceptamos que se refiere a Cuba. ¿Quién es aquí el “otro” del cual habría que apropiarse críticamente y quién el que posee dominio sobre “lo original y auténtico”? ¿Por qué?
Pero podemos aseverar que la problemática racial no constituye un peligro para la Identidad Nacional en Cuba. Porque si de preservar de lo dañino a la identidad se trata, lo más adecuado es preparar al sujeto popular-nacional como un receptor fuerte, activo, crítico, capaz de aprender, comprender y sobre todo aprehender, lo positivo del “otro”, para incorporarlo (apropiándose críticamente) a lo original y auténtico, de hecho enriqueciéndolo con genuinidad y flexibilidad humana universal, sin atavismos ancestrales y cambiando la conformación económica, ideopolítica y cultural heredada y asumida hoy del sistema-mundo capitalista imperialista dominante y hegemónico.
La discusión acerca del alzamiento de los Independientes de Color y la represión gubernamental que le continuó constituye todavía, pese a la cantidad de trabajo reciente hecho en el país, un desafío para los investigadores cubanos. De ellos, sólo dos (los libros de Silvio Castro y el de María de los Ángeles Meriño) están dedicados por entero al tema y sólo uno (el de Castro) intenta una visión integradora, aunque sin aportar datos nuevos. Los enigmas por resolver son disímiles, pero uno es especialmente inquietante: el que trataría del por qué la directiva de los Independientes no desplazó su lucha hacia los marcos (ampliación de su base social y creación de un Partido Obrero, que integraría a blancos y negros) propuestos por Morúa. Mientras que no pocas opiniones contemporáneas destacan en Estenoz su clarividencia, al comprender que las estructuras de la República sólo podían mantener e incluso intensificar el viejo racismo que sólo cambiaría de vestimenta (con lo cual, desde bien temprano, se adelantaría en el tiempo y conectaría con la mirada que, desde hoy, vertemos sobre el pasado); en paralelo a ello, es también cierto que la incapacidad de dicha directiva, para traspasar la barrera racial e intentar una solidaridad de todos los marginados en la fecha, nos resulta extraña y hace del movimiento una jugada política divisoria y regresiva. Portuondo Linares, en su libro Los Independientes de color, cita una carta “dirigida por Morúa a un líder obrero portuario de la Habana”, con fecha 15 de junio de 1903, para citar de allí el siguiente párrafo:
“Los obreros de Cuba no pueden, como algunos pretenden, afiliarse a un solo partido político, porque cualquiera que sea su filiación, tienen la necesidad suprema, en su clase, que los obliga a buscar en todos los programas la resolución que a sus intereses colectivos corresponde como obreros.”
Portuondo Linares, Serafín. El Partido Independiente de Color. La Habana: Editorial Caminos, 2002. Pg. 55.
A reserva de mejor explicación, hay que aceptar la conclusión de Portuondo Linares como un ejemplo perfecto de contaminación o interés personal al interpretar un documento, pues de lo anterior infiere que: “hay que creer más en lo que expresó Morúa en 1903, y mantuvo, hasta 1910, como su verdadero criterio, que en la retirada táctica que hizo en su observación aclaratoria.” La mala lectura aquí está en proponer uno de los criterios como el verdadero, con independencia de que fue pronunciado 7 años antes que el criticado.
Una muestra última de la clarividencia concedida a Estenoz está en que, según Portuondo Linares, haya figurado entre la minoría que, en reunión del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Independiente de Color, celebrada a inicios de mayo de 1912, se opuso al alzamiento. Sin embargo, igual es posible una lectura que indique la necesidad de profundizar en dirección a las fracturas que había en el interior de los Independientes y sus motivaciones, pues como mismo interesa entonces conocer por qué Estenoz no compartió la idea de recurrir al alzamiento (aunque luego haya acatado la decisión del resto de sus compañeros, cosa que –por demás- se vería obligado a hacer, al menos para no perder su condición de líder principal), igual merecen ser sabidas las razones por las cuales una parte de los clubes fundados en el país –tras la ilegalización del Partido en 1910- aceptan la decisión y deciden disolverse. ¿Significó esto que dichas personas renunciaron a toda forma de lucha por la igualdad racial y el mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos negros de la época? ¿O asumieron otras formas ajenas a la revuelta y trasladaron su demanda en unidad con otros sectores pobres del país?
En esta línea de explorar lo posible, igual vale la pena investigar los hechos alrededor de la visita de Orestes Ferrara (por entonces Presidente de la Cámara) a Washington, el día 7 de junio de 1912, con la misión de asegurar al Presidente de los Estados Unidos que no iba a ser necesaria una tercera, e impredecible en sus consecuencias, intervención en Cuba. También la cantidad real de los asesinados es asunto de interés que, si bien no excluye la existencia de una masacre, puede contribuir a atemperar la idea de un odio racial extendido a lo largo y ancho del país, ya fuese de manera activa o cómplice. En relación a esto último, se extraña en el cuadro las reacciones de los distintos grupos que –si bien aceptaron la represión de un hecho que violaba el orden constitucional- pudieron haber estado en contra de la desmesura de la represión. En cuanto a la desmesura, la cantidad y, sobre todo, calidad de la fuerza militar movilizada para la represión (prácticamente todo el Ejército Nacional, prácticamente recién creado), tuvo que dar lugar a un espectáculo impactante por donde quiera que sus efectivos pasaron; esa huella, dispersa en decenas de periódicos locales, de la primera acción militar de dicho ejército, merece ser rastreada, así como la presencia simbólica en él de la ametralladora (que igual se utilizaba por primera vez en el país). Las maniobras de los conservadores, tanto para hacer abortar la Enmienda Morúa, como para restar credibilidad a José Miguel Gómez o para conseguir la liberación de los alzados capturados.
En fin, quedemos a la espera de nuevos y más trabajos que aborden, en general, las dinámicas de racialidad tanto en sus manifestaciones pasadas como en la Cuba de hoy.
Publicado en CubaLiteraria
http://www.cubaliteraria.cu/delacuba/seccion.php?s_Seccion=74
sábado 3 de enero de 2009
martes 16 de diciembre de 2008
Carlos Moore: Carta Abierta al Presidente de Cuba (Salvador, Bahía, 17 de Diciembre de 2008)
Su Excelencia General de Ejército Raúl Castro Ruz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
Palacio de la Revolución
Plaza de la Revolución
La Habana, Cuba.
Señor presidente,
Si me dirijo a usted por medio de esta Carta Abierta, es porque esa es la única forma que tengo de llegar directamente a usted, y también porque quiero que mis conciudadanos y todos aquellos que en el mundo se interesan por los problemas vitales de nuestra época, se enteren de lo que aquí le expongo.
Tanto usted, descendiente de europeos nacidos en España, como yo, descendiente de africanos nacidos en el Caribe, somos Cubanos, pero ese hecho no nos confiere ningún privilegio específico como humanos, sino el derecho de tener una voz en los destinos del país en que nacimos. Uso de ese derecho sin apología.
Se que un mundo de divergencias separan nuestras respectivas concepciones sobre la vida, las relaciones sociales, la manera de conducir los destinos de nuestro país y, en fin, la interpretación de aquellas realidades que impactan la vida cotidiana de los cubanos de manera negativa. Pero, usted como mandatario de nuestro país, y yo como ciudadano de ese mismo país, tenemos en común el hecho que, sean cuales sean nuestras divergencias, compartimos la responsabilidad de transformar nuestro presente social, así como la responsabilidad de moldear nuestro futuro colectivo como nación. De la acción o inacción de cada cubano, sea cual sea su rango social, genero, raza, orientación sexual, o convicción política, dependerá el porvenir de todos.
Siempre apoye y respete la soberanía nacional, y por eso siempre me opuse a cualquier medida, sea el embargo económico o las amenazas contra el territorio nacional, que pudieran colocar la independencia de Cuba en peligro o lesionar los intereses de su población. Pero también, y por las mismas razones, siempre abogué por el derecho inalienable del pueblo de Cuba, o de cualquier pueblo, a dirigir su proprio destino mediante instituciones representativas y con dirigentes que elige en comicios libres y verdaderamente democráticos; es decir, en elecciones donde estén en pleito diferentes ideas representadas por movimientos y partidos organizados, con plataformas políticas y propuestas sociales realmente independientes y diferentes. Estimo que solo así puede un pueblo ejercer su derecho a optar por lo que mejor le convenga. Por lo tanto, soy enemigo de cualquier dictadura o sistema totalitario, sea de la llamada derecha o de la denominada izquierda, y no comparto la opinión de que la democracia sea un lujo reservado a los burgueses.
No voy a pasar por cuatro caminos para manifestarle mi solida convicción de que el racismo, fenómeno que impera en nuestro país y que cada vez cobra nuevos espacios en la vida política, económica y cultural de la nación, es el mayor, mas grave y mas tenaz problema que confronta la sociedad cubana.
Si dejamos a un lado los discursos grandilocuentes, pero vacios, y las declaraciones contundentes, pero engañadoras, sobre la supuesta liquidación del racismo y la discriminación racial en Cuba, aparecerá ante nuestros ojos un mundo concreto de desigualdades e iniquidades socio-raciales que fuera conformado por siglos y siglos de opresión racial y de odio contra la raza negra. Ese fue el mundo que concretamente heredó la Revolución que llegó al poder en 1959, pero que los dirigentes de esta ultima se mostraron incapaces de interpretar correctamente, por ser hombres y mujeres procedentes, como lo eran, de las clases medias blancas que siempre dominaron el país y monopolizaron su dirección política y económica.
La hegemonía blanca, con su concomitante racismo, es una realidad histórica que el gobierno revolucionario, lejos de destruir, contribuyó a solidificar y extender cuando declaro la inexistencia del racismo, el fin de la discriminación racial y el advenimiento de una sociedad de “democracia posracial” socialista. Eso significa que tanto los dirigentes de la Revolución que tantas transformaciones sociales benéficas trajo para nuestro país, como el pueblo que le dio su apoyo al proceso revolucionario, eran rehenes del mismo pasado brutal nacido del vientre de la esclavitud racial que impusieron los europeos en estas tierras americanas. De ese vientre monstruoso surgió una sociedad racista. Por lo tanto, Cuba es hoy un país que habla con dos voces totalmente distintas, una blanca y otra negra, aunque as veces estas se hayan fundido, temporariamente, en momentos específicos de nuestra historia común.
Señor presidente,
Es un hecho consabido que Cuba socialista fue el único país en el mundo que proclamó, públicamente, que había eliminado el racismo y la discriminación racial, y empoderado a la población negra. Consecuentemente, el gobierno revolucionario reprimió, persiguió y forzó al exilio a todos aquellos negros, intelectuales o trabajadores, que sostuvieron lo contrario. Para estos últimos, fueron reservados los campos de trabajo forzado, las cárceles, el manicomio o el exilio. A ellos se les tildo de de “racistas al revés”, de “agentes del imperialismo”, de “contrarrevolucionarios”, de “racistas negros”, y hasta de ser “instrumentos de la CIA”.
Grandes pensadores negros, como el Dr. Juan René Betancourt Bencomo o el profesor Walterio Carbonell, pagaron un precio muy alto por haberse alzado contra la doctrina racial que fue erigida en política de Estado durante cinco décadas y que consistió en negar la existencia de la opresión racial y el racismo en Cuba bajo la Revolución. Es por esa razón que hoy los ojos del mundo se vuelven cada vez mas para nuestra supuesta “democracia posracial” para saber por que el régimen revolucionario destruyo a aquellos que se negaron a convivir con esa Gran Mentira. .
Cuba es un país donde una revolución logro derrumbar los viejos privilegios de una oligarquía republicana corrupta y sumisa ante el extranjero, pero donde hasta el día de hoy la población de raza negra, mayoritaria en el país, está confinada a jugar un papel subalterno. Las honrosas excepciones negras que ascienden a la cúpula del poder lo hacen únicamente con el beneplácito de la elite dominante, predominantemente de origen europea, y confirman así la realidad dominante basada en la subalternidad de la raza negra en Cuba después de medio siglo de revolución socialista. Esa es la realidad y negarlo seria persistir en la Gran Mentira.
El racismo es la última frontera del odio entre humanos, precisamente porque raza es la mas profunda y duradera línea divisoria que determina quienes tienen acceso privilegiado y protegido a los recursos de la sociedad, y a quienes se les vedan las oportunidades de usufructo de esos mismos recursos. El racismo es una estructura de distribución diferenciada, racialmente selectiva, de los recursos de la sociedad y del planeta, que se perpetúa a través del monopolio del poder político. Por lo tanto, se trata de un modus operandi permanente, no de una aberración; de una estructura de poder total que funciona maravillosamente bien para garantizar la permanencia del dominio de una raza especifica en detrimento de las otras, y no un mero reflejo de las simpatías y antipatías que surgen del juego interpersonal.
La mayoría de los dirigentes cubanos revolucionarios y marxistas son blancos, en un país donde la mayoría de la población es negra. Cual seria la razón para eso? Y por qué razón el racismo persiste, y se expande constantemente, abarcando cada vez mas espacios de la sociedad cubana, e impregnando las estructuras mentales individuales y colectivas en Cuba? El poder es blanco en Cuba, y la discriminación racial contra los negros cubanos cobra cada vez mas fuerza, únicamente por causa del racismo. El racismo se refuerza constantemente, no solamente en Cuba sino en todos los países, precisamente por la misma razón − porque funciona positivamente para aquellos que, en función de su raza, se benefician del acceso racialmente selectivo a los recursos de la sociedad. Si no fuera así, el racismo se hubiera desvanecido hace miles de años, como se han desvanecido tantas realidades surgidas de la imaginación creativa del ser humano.
Señor presidente,
El objetivo de esta carta es contribuir al debate que se esta desarrollando en nuestro país sobre el rumbo que habrá de tomar la nación en un momento crucial de su existencia en que deberá enfrentar los retos del nuevo milenio con políticas nuevas y verdaderamente innovadoras que resuelvan los problemas que aquejan nuestra sociedad. Con ese propósito, quiero proponerle un conjunto de medidas mínimas que me parecen necesarias para comenzar el proceso que nos lleve, ulteriormente, a todos los cubanos antirracistas y nacionalistas, a desafiar y superar la herencia del pasado. Ese pasado se manifiesta hoy en las desigualdades raciales que debilitan la unidad nacional, particularmente en momentos en que Cuba tiene la posibilidad, por primera vez en cincuenta años, de resolver su diferendo con los Estados Unidos de manera pacífica.
Pero seria hipócrita e inmoral pedir el cese del embargo/bloqueo que los Estados Unidos injustamente impusieron a Cuba, sin que los dirigentes de Cuba se comprometieran, también, a levantar el embargo/bloqueo que el régimen revolucionario le impuso a la población mayoritaria del país desde el inicio de la Revolución. Ambos embargos/bloqueos deben ser levantados, simultáneamente, sin precondiciones de ninguno de los dos lados. Y, por medio de esta carta, quiero contribuir a que nuestro país, actualmente bajo su control, encuentre la mejor manera de lograr ese objetivo en medio de un consenso que se afinca en la unidad nacional. .
Concretamente, sugiero, como un primer paso, que su gobierno tome, sin mayor tardanza, las medidas siguientes:
Establecimiento de un estado social de derecho como precondición del ejercicio democrático de la ciudadanía cubana; proscripción de todas las prácticas discriminatorias, sean de naturaleza política, de género, de raza, de orientación sexual o de confesión religiosa; liberación de todos los presos políticos en Cuba y de los presos de conciencia.
Derogación de la prohibición que se proclamo judicialmente contra las “Sociedades de Color”, instituciones históricas que forman parte del patrimonio cultural de los negros cubanos y que son indispensables como esferas diferenciadas de organización de la raza negra en Cuba; restauración del derecho de existencia y de organización de esas Sociedades, conforme a la existencia en Cuba de organizaciones del mismo tipo a favor de otras etnias (tales como, las organizaciones de cubanos de origen chino, vasco, gallego, hebreo, árabe); autorización de cualquier organización propiamente negra (cultural, social, deportiva, estudiantil, política o artística) cuya finalidad sea la lucha contra el racismo y la discriminación racial.
Rehabilitación de todas las figuras históricas y pensadores negros proscriptos y/o silenciados a lo largo de la historia de Cuba, antes y después de la Revolución, así como la publicación de las obras de militantes negros que abogaron por el cese del racismo y la discriminación racial (Rafael Serra, Evaristo Estenoz, Pedro Ivonet, Ramón Vasconcelos, Gustavo Urrutia, Juan René Betancourt Bencomo, Walterio Carbonell ….).
Condena oficial del genocidio perpetrado por el Estado cubano en 1912 contra la población negra, hecho que hasta hoy el Estado no ha reconocido de manera oficial; rehabilitación del programa político del Partido Independiente de Color (PIC) y de sus lideres históricos (Evaristo Estenoz, Pedro Ivonet y otros), en aras del restablecimiento de la memoria histórica nacional.
Autorización para la creación de un organismo nacional autónomo de Negros Cubanos, en la forma de una Fundación Nacional para Fomento del desarrollo económico de la Población Negra (FUNAFEN), para atender a los graves problemas socioeconómicos que confronta la población negra y con atribuciones para obtener fondos de carácter nacional e internacional para mejorar las condiciones de vivienda en los barrios mas pobres, crear nuevos programas específicos para la capacitación profesional de jóvenes afro-cubanos que los prepare para las demandas de la economía nacional y global.
Adopción por parte del estado cubano de nuevas medidas con relación a las remesas que sus ciudadanos reciben del exterior (y estimadas en 1.5 billones de dólares, de los cuales menos de 15% llegan a manos de la población negra); adopción de una carga impositiva sobre esas remesas que debiera establecerse al 10 % en lugar del 20 % actual; el 50 % de este último impuesto recogido por el gobierno deberá ser adjudicado automáticamente a la FUNACEN, atendiendo al hecho de que las remesas del exterior favorecen el incremento vertiginoso de las desigualdades raciales en Cuba.
Autorización para la convocación, por organizaciones autónomas dentro de Cuba, de un Congreso Nacional sobre el Racismo y la Discriminación Racial, sin interferencia de los órganos del poder; autorización para que intelectuales e militantes Afro-cubanos independientes residentes en Cuba puedan participar en una Mesa Redonda de Nacionalistas Cubanos del interior y de la Diaspora, con la finalidad de discutir estrategias de combate del racismo en Cuba..
Autorización para la creación de un Observatorio Nacional para monitorear la situación racial en Cuba y obrar a favor de la eliminación de las prácticas racialmente discriminatorias de toda índole, tanto en el dominio publico como en el campo privado.
Aadopción de medidas y políticas concretas que dignifiquen y hagan respetar el fenotipo asociado a la raza negra y que es objeto en Cuba de denigración y ridiculización, especialmente en el caso de la mujer negra; proyección positiva del fenotipo del afrocubano en todos los medios masivos de comunicación, manifestaciones culturales y formas de representación artísticas, con el fin de contrarrestar el escarnio racista reservado masivamente a los rasgos raciales asociados con la población de herencia africana (nariz, labios, color, cabello crespo, morfología…).
Criminalización formal del racismo y de la discriminación racial en todas las esferas de la vida nacional sin derecho a fianza, conforme ya se ha hecho en Brazil (Ley Cao); propuesta a la Asamblea Nacional de nuevas legislaciones específicamente designadas para castigar cualquier tipo de manifestación de discriminación o humillación racial en la esfera publica o privada.
Reconocimiento pleno de la mujer negra cubana, como protagonista extraordinario de la dignidad nacional, pero que ha sufrido y sigue sufriendo doblemente la discriminación; lanzamiento de una campaña nacional en pro de la revalorización del fenotipo especifico de la mujer afro-cubana; autorización para la creación de una Organización de Mujeres Afro-cubanas totalmente independiente de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y con capacidad para buscar financiamiento externo.
Reconocimiento de la existencia de mayorías orgánicas en el país, atendiendo principalmente a los parámetros de sexo y raza, que deberán reflejarse equitativamente en todos los órganos de decisión política, económica y cultural dado que se estima que mas del 60% de la población cubana actual es de origen africano; establecimiento de un mecanismo de representatividad progresiva que garantice la presencia efectiva de la población Afro-cubana a todos los niveles y en todas las instancias del país, y que, para comenzar, deberá alcanzar en los próximos cinco años el 35% de las posiciones claves del Partido, el Gobierno, el Parlamento, las Organizaciones de Masas, la dirección de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior, los medios masivos de difusión (en especial el cine y la televisión), la industria turística, y las empresas mixtas creadas con capital extranjero.
Reconocimiento oficial y respeto efectivo de las religiones Afro-cubanas, en pie de igualdad con las demás religiones en Cuba, mediante la instauración de un mecanismo de dialogo permanente de la dirección política del país con dichas religiones, como se ha hecho con las religiones cristianas, confiriéndoles así el lugar que legítimamente les corresponde, lo cual impulsaría el proceso de consolidación de la identidad nacional y cultural; cese inmediato de todas las prácticas oficiales o extraoficiales que resulten en la comodificación, folclorización y explotación para fines turísticos, de las religiones de origen africano, adoptándose medidas penales adecuadas que impidan su discriminación, como corresponde a un estado laico.
Imposición por ley, en todos los niveles del sistema educativo, de la enseñanza de la Historia de África y de los pueblos de origen africano en las Américas, como ya hizo Brasil (Ley 10639/03); publicación de las obras de referencia mundial que elucidan la historia de África en todos sus aspectos, y de aquellas obras que elucidan la historia del propio racismo; desarrollo de los estudios e investigaciones sobre la problemática afrocubana en la historia y en la sociedad , a fin de fortalecer la identidad nacional y levantar la auto-estima de la persona negra; creación de cátedras de estudios afro-cubanos en las universidades y de centros de estudios étnico-raciales extramuros.
Implementación de políticas públicas de acción afirmativa, como una estrategia global capaz de conducir a una equiparación socioeconómica de aquellos ciudadanos que por causa de su origen racial sufren desventajas históricamente construidas, como consecuencia de ser descendientes de las poblaciones africanas que fueron esclavizadas en Cuba, y que por lo tanto serian una forma concreta de reparación moral a la población negra.
Realización de un censo nacional basado en parámetros científicos modernos como base para evaluar la extensión de las injusticias sociales que afectan desproporcionadamente a la población Afro-cubana, y atendiendo al hecho de que los resultados de los censos realizados en los últimos cincuenta años merecen total desconfianza.
Señor presidente,
Personalmente, estoy convencido de que usted tiene consciencia de la gravedad del momento y del escaso margen de maniobra que tendría cualquier dirigente en su posición. Sin embargo, a su haber militan ciertas circunstancias favorables que deben ser aprovechadas, si el objetivo es salvar las conquistas sociales que el pueblo de Cuba logró obtener a través de la Revolución de 1959. Considero como algo benéfico, para usted y para Cuba, precisamente, el hecho de que usted no sea un líder carismático tradicional, lo cual le permite ser, en contraparte, un dirigente realista y pragmático, capaz de reconocer el peligro cuando lo ve.
Estoy convencido de que los numerosos dispositivos de inteligencia que usted tiene a su mando, la gran cantidad de institutos de investigación social que el régimen revolucionario ha creado a lo largo de las décadas, para analizar la realidad social y tomar el pulso de la población, le han proporcionado suficientes datos sociológicos, empíricos y abstractos, como para llegar a la conclusión de que algo nuevo está aconteciendo en la consciencia colectiva de la población negra mayoritaria y que ese “algo” no podrá ser satisfecho sino con un empoderamiento efectivo a partir de formas de organización legítimamente populares y surgidas desde abajo.
Llegó el momento de cambiar drásticamente, y en el plazo más breve que se pueda, la situación de la población negra en Cuba, atendiendo tanto a la urgencia que sienten aquellos que nunca tuvieron el poder, y a los problemas gigantescos que estos confrontan. Cambios profundos hay que hacer ahora, sin más pretextos o estrategias de dilación, para modificar de manera radical, permanente y abarcadora el panorama sociorracial de la sociedad cubana. No hay tiempo que perder: cada minuto de dilación es una puerta abierta a situaciones imprevistas e difíciles de ser controladas una vez que se produzcan.
Seria peligroso continuar a pensar que “a los negros no les interesa el poder”, y seguir postergando aquellas medidas sin las cuales no puede acontecer el empoderamiento verdadero de la población que es mayoría en Cuba. Es por eso que en sus manos está actualmente la posibilidad de efectuar una ruptura completa con el pasado y hacer lo que ningún dirigente que le haya precedido se atrevió a hacer: obrar a favor del empoderamiento efectivo de aquellos que desde hace más de trescientos años viven en un estado permanente de Periodo Especial.
Le he hablado en mi nombre, y solo en mi nombre. Sin embargo, se que las opiniones emitidas en esta carta tienen eco en aquellas que crecientemente están siendo formuladas en el país. Y yo se que usted lo sabe.
Con deferentes saludos nacionalistas,
Carlos Moore
Etnologo y Profesor de Relaciones Internacionales
viernes 15 de febrero de 2008
XVII FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LA HABANA.
Y
PRESENTACIONES DE LIBROS
XVII Feria Internacional del Libro La Habana 2008
Fortaleza San Carlos de la Cabaña
Del 14 al 24 de febrero de 2008
VIERNES 15 DE FEBRERO
Tribu de la Palabra
1:00 p.m. Antonio Reigosa, Helena Villar Janeiro, Tucho Calvo y Margarita Ledo (Galicia. IH)
2:00 p.m. Caridad Atencio, Rito Ramón Aroche, Alberto Marrero, Julio Moracén
3:00 p.m. Carlos Martí, Juan Nicolás Padrón
4.00 p.m. Nancy Morejón, Pablo Armando Fernández
lunes 11 de febrero de 2008
Negro, teatro negro: un estudio antropologico.
¿Porque un hombre escribe? ¿Por qué escribo un ensayo, una poesía, un texto dramático? ¿Porque estoy escribiendo, yo negro de América, sobre el teatro negro? Creo que es legitimo relacionar biografía personal y creación artística de quien escribe, en mi caso es algo que no solo es asunto de competencia critica sino trabajo de autoinvestigación, para que emerja, como hace el paleontólogo con la pesquisa estratigráfica, la esencia, el contenido de la verdad, la trama filosófica del objeto de pesquisa. Igual que Walter Benjamin pienso que la filosofía surge del fin del mito, y es ese momento liminal, ese instante crucial que corresponde a la raíz de la tradición africana en el Occidente Europeo después de la Trata esclavista (Plantación) y que señala para mí y para otros investigadores el momento “catastrófico” que se debe observar desde diferentes ángulos, con diversos instrumentos, sabiendo que cada uno es parcial y que su esencia tiende a ser secreta y a escapar continuamente.
Este problema filosófico, me inspira y me inspirará siempre en mi obra de formación autoral a través de la creación, que espero tenga su propia autonomía para hablar por si misma.
LA SOMBRA DE SI MISMO
La sombra te acompaña fiel: una fuente de luz contra la pared a tu frente revela antes a ti mismo que a otros, que existes, que eres persona viva, no fantasma.
De lo invisible/invisibilidad = ser sombra, a lo visible. Proceso histórico de emancipación y asunción progresiva de derechos y responsabilidad participativa.
Platón, en la Republica, libro VII, con la metáfora de la caverna nos habla de seres encadenados desde la mas tierna edad, con la mirada hacia el fondo de una caverna donde pasan sombras de hombres que afuera viven y hablan, mas los encadenados, tienen solo la experiencia de ver sombras y solo a estas consideran la realidad. Platón nos dice que si fueran liberados propugnarían la verdad de la sombra contra aquella de la corporeidad, defendiéndose de la luz del sol la cual no podrían sostener, aun mas llegarían a matar quien intentara arrastrarlos fuera de su condición.
Parafraseando a Platón por antitesis, digo que esos seres una vez ya sin cadenas, libres, pueden discriminar la apariencia de la verdad
Parafrasear la idea platónica me sirve para explicar la herencia del hombre negro en América después de la Trata, el nudo problemático de la culpa hacia otras sombras, aquellas de sus ancestros y la radicación de su persona en aquella parte subterránea que viene expresada con las practicas religiosas, todo esto es su fuente y alimento y no puede permanecer mito por siempre cristalizado. Esto abre pasajes a la muerte en la vida, negando la esperanza.
Con estas motivaciones este ensayo intenta indagar el pasaje liminal que lleva al héroe mítico/oricha hacia el hombre, donde existe una riqueza y una polisemia de contenidos que favorecen una elección de búsqueda apasionante, decisiva para la formación del propio hombre.
Hoy el mito negro está consignado a un mercado de consumo global, mas-mediático, y a la manipulación de un sacralidad descompuesta
“A religião agora depende das forças de oferta e procura, devendo adaptar-se a novas situações e novas demandas. Reage ás suas concorrentes lançando mão da propaganda e dos meios eletrônicos de comunicação, simplificando sua linguagem em função de um limitado número de produtos religiosos cuja propalada eficácia é o atrativo dos neodevotos que arrebata em massa.”
Los mismos conceptos, Real maravilloso y Realismo mágico, después de algunos autores de los cuales no me parece oportuno sin sombra de dudas negar su contribución histórica y critica, como Alejo Carpentier, Gabriel Garcia Marquez, Rene Depestre entre otros, se están convirtiendo en un simulacro banal y celebración de la apariencia. Autores latinoamericanos reivindican la continuidad de estas estéticas tras una falsedad aparente de brillo holliwodiano dando a sus lectores solo lo que exóticamente ellos quieren recibir y no lo que realmente existe.
El ESPACIO SINGULAR DEL TEATRO NEGRO CARIBEÑO
A que llamo teatro negro?
Como director de teatro e investigador de tradiciones latino-caribeñas de matrices africanas vengo desarrollando una pesquisa transversal en la cultura teatral caribeña (teatro negro), con el objetivo de construir un abordaje teórico histórico de las performances radicadas en esa identidad, ya que esas performances constituyen patrimonio de cultura y expresan conocimiento colocándose al servicio de las fuerzas de resistencia cultural en el escenario de la post-modernidad occidental.
Comprendiendo negro como identidad, tradicion e herencia africana, o teatro negro, a partir de uma visão cronológica de análise e de performances, é concebido como um movimento constituído por performances, obras e encenações dramaticas negroafricanas – da origen e da diáspora. Por exemplo, desde rito e teatro Djebo del Gabon, Egun de Nigéria, até a secularizazação do Teatro Ioruba, Teatro Caribenho, Minstrel Show, Teatro Negro de Harlem (1910-1961), Novo Teatro Negro Afro-americano (1963-1972), Teatro Experimental do Negro/TEN (Brasil), Novo Teatro Étnico e Movimento do Teatro Ritual Caribenho. Entre seus principais expoentes incluem-se Wole Soyinka, Aimé Césaire, Abdias do Nascimento, Eugenio Hernandez Espinosa, Barbara Ann Teer e Leroi Jones (Imamu Amiri Baraka).
La concepción teatro negro también puede ser observada como un movimiento que fluctúa en función del momento histórico social donde se producen performances y obras dramáticas que expresan los tres puntos fundamentales de este teatro, identidad, ciudadanía y ritualidad del hombre negro en cualquier contexto cultural donde vive.
Existe una polémica teatro negro/teatro ritual caribeño: una discusión totalmente cubana con pocos interlocutores dentro del medio crítico oficial. Al final Cuba es uno de los países donde más está enraizado este movimiento de teatro negro. El teatro cubano casi siempre expresa la identidad cubana y esta es inevitablemente negra, en este teatro cubano encontramos realidades tradicionales afrocubanas y aunque el mundo académico lo intenta diferenciar rotulando de folklórico, a su vez la discusión dentro de este mundo da validez a su existencia. Un ejemplo claro de eso es que el teatro negro cubano es considerado teatro negro para el público general, teatro de expresión folclórica para las instituciones y teatro ritual caribeño para algunos críticos e investigadores. Esta polémica cubana también no ignora que fuera de Cuba siempre se ha hablado de teatro negro al citar obras como las de Leroy Jones (Amiri Baraka), y Abdias do Nascimento.
Para algunos críticos cubanos la acepción de teatro ritual caribeño sustituye una antigua concepción que correspondía a la política cultural de los anos 70. En ese periodo entonces el teatro negro fue llamado teatro sociológico o de la marginalidad. La dicción teatro ritual caribeño es defendida por la crítica y investigadora teatral Ines Maria Martiatu lo que podemos observar como un aspecto de la cultura de resistencia/macaco significador que individua las manifestaciones espectaculares relacionadas a la identidad afrocubana, denominadas por la crítica oficial como de expresión folklórica. Esta opción formal sirve como macaco significador porque expone la presencia de una dialéctica blanco/negro en el interno de un país “revolucionario” que se vanagloria de ofrecer a todos una igualdad racial y cultural.
¿DRAMA NEGRO CARIBEÑO?
La palabra drama y teatro tienen conceptualizaciones diferentes, según la cultura a la cual pueden estar referidas. En este caso, estudiando las obras significativas del teatro negro caribeño, vemos que analizándolas comparativamente revelan la universalidad del drama negro dialogando con diferentes discursos: Teoría del Teatro, Antropología, Historia, Estudios Culturales, Semiótica y otros hablares que vehiculan su permanencia como arte de poiesis, de metáforas y metonimias, arte táctica de autonomía y resistencia practica ante los estudios que intentan observarlo partiendo científicas políticamente intelectualizadas.
De las raíces del self (persona), el drama negro se desarrollo en un exilio entre el Caribe y la otra América, la de los guetos y de las buenas intenciones libertadoras de los anos 70. Paisajes del post-esclavismo, mujeres y hombres desenraizados, sin ataduras a una ética comunitaria, sino al margen de la sociedad, a la magia con vínculos, dannazione y no redención, el habla de historias del hombre negro con estilos dramáticos y montajes innovadoras que sus creadores nos lo han presentado de forma testimonial, arrancadas de su experiencia de vida. Ago que se observa cuando vemos los protagonistas de este teatro, llevándonos a descubrir una historia colorida, trabajada con su propio lenguaje (¿una Babel patois?). El hombre negro junto a otros protagonistas, negros blancos y mestizos en la busca tenaz de su dignidad, sin ilusiones.
En estos escenarios el teatro negro en su aspecto socio-semiótico, representa una extraordinaria sutura, que no encontramos en la tradición occidental europea, de ideologema del símbolo con ideologema del signo. Tomando como referencia a Julia Kristeva, defino el ideologema función íntertextual que se puede leer “materializada” en los diversos niveles de la estructura de cualquier texto, y que se extiende a través de todo su desarrollo facilitándole sus coordenadas histórico-sociales.
El modelo del símbolo que hallamos en el mito y en todas las practicas significante/texto de la sociedad sincrética, actúa con unidades simbólicas que son unidades de limites en relación al universo simbolizado (el heroísmo, la virtud, la traición) y en su lógica es antiparadòjico, dos opuestos son incompatibles (el bien-el mal, lo femenino-lo masculino), imponiendo una inmediata resolución de las contradicciones.
El ideologema del signo responde a una unidad menos extensa, proyectando el símbolo en algo inmediatamente perceptible, concretizándolo, objetivándolo.
La unidad de la practica semiótica del signo se articula como una concatenación progresiva de metáforas, con una estructura narrativa donde los opuestos son presos en un engranaje de múltiples desviaciones que ofrecen, siguiendo a la Kristeva, la ilusión de una estructura siempre abierta, a conclusión arbitraria (se puede hablar de ilusión, mientras existe una programación de la no-disyunción). Con el ideologema del signo se arriba a la infinitizaciòn del discurso que no depende más de lo universal, de la idea en si, siendo en constante transformación, capaz de generar pensamientos múltiples, proyectados hacia lo que podrá ser. Es el ideologema que, desde el Renacimiento, contra distingue en Europa el pensamiento moderno: combinatorio, relativo, transformador.
Con estos esclarecimientos retornamos a la enunciación que el teatro negro representa una sutura entre lo simbólico y lo sìgnico: esto se puede demostrar examinando sus textos y performances y reverenciándolos a la unidad plurisignificativa de su tradición: cultura, religión, mito, rito. Iluminadora es la figura de Echù / Eleggua y la practica, dispositivo ritual diría Augè, de la adivinación, combinatoria, relativa, transformacional, y la misma cosmogonia inmanente y no trascendente: los orishas/dioses cabalgan a los hombres, viven y gobiernan, y el cuerpo tiene la función de marca no limitante, sino expansiva en la performance del ritual narrado, unión de lo visible y lo invisible, donde actúa concretamente la paradoja de la no disyunción entre lo divino e lo humano.
Echù / Elegguà, como el Hermes clásico, es el hábil intermediario entre el espacio sagrado y la cultura material del hombre. Respecto a la tradición afroamericana, el ejerce socialmente la función de facilitador del mestizaje, acompañando al negro en el proceso de enfrentamiento a los diferentes códigos del colonizador.
Es por eso que la producción teatral de origen africano, a menos que se reduzca en repertorio folklórico momificado que no es aquello que nosotros deseamos, puede ágilmente inserirse en la postmodernidad, con su espasmódica necesidad de reintegrar el “cuerpo negado”, más que el teatro oriental tan admirado por los cultores del etnoteatro, la antropología teatral y los performance studies.
Franco Ruffini (2000) habla de “teatros bajo la piel” y de “teatro sobre la piel”. Exponentes de este ultimo, como Stanislaskij, Grotoski, Barba, en el entrenamiento del actor, han introducido el trabajo de “movimientos en precario equilibrio”, para modificar, transformar, mostrar el desmoronamiento de la rigidez codificada del cuerpo acorazado que genera inexpresividad y malestar.
Quedan ahora los primeros pasos de indagación explorativa según un “modelo freudiano”. En el caso del teatro negro no creo se trate de pensarlo como función resolutiva o catártica del malestar del grupo, por lo menos no solo, sino conducirlo a la idea freudiana de la “sublimación” de la angustia de muerte que acompaña el hombre desde el momento de su aparición sobre la tierra. La cultura de origen africano se propondría, con su corpus de religiosidad, creencias, mitos, ritos, entre los más complejos ejemplos de sublimación de la neurosis humana de los cuales todavía no son alienadas aquellas componentes libidicas que en otras culturas, disueltas en el delirio de la pura abstracción o de la negaciòn operada por la ideología, han permitido que se introdujese “la muerte en la vida”, haciendo extremadamente difícil un desarrollo hacia la recomposición de fracturas demasiado profundas.
Misterio es la esencia de la herencia africana en las Americas, lo que se entrega a la poiesis del arte, que sabe representar la parte màs secreta de la existencia del negro, el quemarse en el crisol de la historia, con el dolor de no ser dos, la angustia de la obligaciòn a construir en años lo que el conocimiento del colonizador hizo en siglos ( Cristophe ), la verguenza y el panico de una metamorfosis que todavìa no se ha cumplido.
BIBLIOGRAFIA REFERENCIAL
ALTER, Alter - A Sociosemiotic Theory of Theatre, University of Pennsylvania Press,
Philadelphia, 1990.
AUGE', Marc - An Anthropology for Contemporaneous Worlds, Stanford University Press,
Stanford, 1999.
BHABHA, Homi K. – “A questão do outro, diferença, discriminação e o discurso do
colonialismo”.In: Pós-modernismo e Política, Heloisa Buarque de Hollanda (org.),
Rio de Janeiro: Rocco, 1992.
BENJAMIN, Walter – Infanzia Berlinese, ed. Einaudi, Torino, 2001.
_____ - Angelus Novus, Saggi e frammenti, ed. Einaudi Tascabili, Torino, 2001.
BENITEZ ROJO, Antonio - La Isla que se repite, Editorial Casiopea, Barcelona,1998.
BERMAN, Marshall – “Las puertas del paraíso”.In: La jornada, Mexico D.F, 2002.
BIÃO, Armindo – Etnocenologia, uma introdução.In: Etnocenologia, textos selecionados,
Annablume Editora, São Paulo, 1998.
BOCCHI, Gianluca, CERUTI, Mario(curadores) -La sfida della complessità, Feltrinelli
editore, Milano,1985.
BROOK, Peter. – “O Teatro Vivo”. In: Revista Tablas, no. 4, La Habana, 1989.
ECO, Humberto – A definição da arte, Rio de Janeiro: Elfos Ed.; Lisboa: Edições, 1995.
ELAM, Keir – Semiótica del teatro, Bologna: Società editrice il Mulino, 1988.
FABRE, Genevíeve - Le Theatre Noir aux États-Unis, Paris: Editions du Centre National
de la Recherche Scientifique, 1982.
FANON, Frantz - Peau Noire Masque Blancs, Editions du Seuil, Paris, 1992.
FISCHER-LICHTE, Erika - Semiotik des Theater, 3 vols, Gunter Narr, Tubingen, 198b3.
FRAGINALS, Manuel Moreno (coord.) - Africa en América Latina, ed. M. Moreno
Fraginals, Mexico: Siglo XXI / UNESCO, 1977.
FULLEDA, Ricardo Leon – “Lo ritual: cauce de lo popular”. In: Revista Tablas no. 4. La
Habana, 1996, pp. 21-24.
GATES Jr., Henry Louis – The Signifying Monkey; a theory of Afro-American literary
criticism. New York, Oxford University Press, 1988.
GOFFMAN, Erving – La vita quotidiana come rappresentazione, Bologna: Il Mulino, 1969.
GONZÁLEZ PEREZ, Tomás – “La moda de la Ritualidad”, Ilhas Canárias: artigo inédito, 1999.
GUANCHE, Jesus – “Avatares de la transculturación Orticiana”. In: Temas, no. 4. La
Habana, octubre-diciembre, 1995, p. 121.
JAMESON, F – Il postmoderno, o la logica culturale del tardo capitalismo, Milano:
Garzanti, 1989.
KAGAN, Moisei S – Lecciones de estética marxista – leninista, Editorial Arte y Literatura,
La Habana, 1984.
KRISTEVA, Julia - Linguìstica e letteratura, In: Théorie d`ensemble, ed. Seuil,
Paris,1968.
______- Semeiotike': recherches pour une sémanalyse, ed. Seuil,Paris,1969.
LEACH, Edmund – Cultura e Comunicação - A Lógica pela Qual os Símbolos Estão
Ligados – Uma Introdução ao Uso da Análise Estruturalista em Antropologia
Social , Rio de Janeiro: Zahar Editores, 1978.
MALINOWSKI, Bronislaw - Introducción a Contrapunteo Cubano del Tabaco y del
Azucar. La Habana, Jesus Montero Editor, 1940.
MARTIATU, Ines Maria – El Caribe: teatro sagrado, teatro de dioses estudio
monografico. In: Revista El Publico, no 92, Centro de Documentacion Teatral,
Madrid, Espana, septiembre-octubre, 1992.
_____ – Mayoria etnica y minoria cultural. In: Revista Tablas, No. Especial XI Congreso
ASSITEJ (Asociacion Internacional de Teatro para Ninos e Jovenes). La Habana,
1993, pp. 44-45.
____ - Transculturacion e Interculturalidad. Algunos aspectos teoricos. In: Revista Tablas, La Habana, octubre-diciembre, 1996.
____ - El Rito como Representación: Teatro Ritual Caribeño, Ediciones UNIÓN, La Habana, 2000.
MARTINS, Leda Maria – A cena em sombras, São Paulo: Perspectiva, 1995.
MERRIAM, Alan P. – Las Artes y la Antropología. In: Cultura, sociedad y desarrollo,
John Dumoulin (org.). La Habana: Colección Sociologia Editorial de Ciências
Sociales,1972.
MORACEN, Julio. – Culture diverse per un percorso di danza. In: Laboratório de Antropologia Visual, Roma, 1994.
MUNANGA, Kabengele - Negritude: usos e sentidos, São Paulo: Ática, 1968.
NASCIMENTO, Abdias do – O Quilombismo, documentos de uma militância pan-
africana, Petrópolis: Vozes, 1980..
NEAL, Larry – “The Black Arts Movement”. In: The Drama Review, issue on black
theatre, New York, v. 12, no 4 (T.40), 1968.
NIETZSCHE, Friedrich - El nacimiento de la tragedia, Alianza Editorial, Madrid, 1981.
NITOBURG, Eduard (org.) – Los africanos en el nuevo mundo: El elemento negroide en la
formación de la nacionalidad en América. Trad. Pavel Boyko, Moscu: Editorial
Progreso,1991.
ORTIZ, Fernando - Los Bailes y el Teatro de los Negros en el Folklore de Cuba, La
Habana: Letras Cubanas, 1985.
_____ - Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, La Habana: Jesus Montero Editor, 1940.
PAVIS, Patrice – “Rumbo al descobrimiento de América y del drama histórico”. In:
Revista Repertorio no 32,Mexico , diciembre, 1994.
_____ - El teatro y su recepción, semiologia, cruce de culturas y postmodernismo.
Seleccion e traduccion de Desiderio Navarro, La Habana: Union de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC), Casa de las Américas, 1994.
PRADIER, J. M. – “Etnocenologia: a carne do espírito”. Traduzido por Armindo Biao. In:
Repertório Teatro & Dança. Ano 1, no 1. 1998.2. Salvador, UFBA – Programa de
Pós- Graduação em Artes Cênicas.
RICHARD, Thomas - At work with Grotoswki on physical actions, Routlege, New York
ROJO, Antonio Benitez. - La isla que se repite, Barcelona: Casiopea, 1998.
ROUGET, Gilbert - La musica y la transe, Torino: Einaudi, 1980.
SCHECHNER, Richard – “ Verso una poética della performance”. In: La Teoria de La
Performance, 1970 – 1983, Roma: Bulzoni, 1984.
_____ - Between Theater and Anthropology, Philadelphia:University of Pensylvania Press,
1985.
SOYINKA,Wole - Mito e Literatura: Nell' orizzonte culturale africano,ed, Jaca Book
Milano,1995.
STRAFFORD REID, Victor - "Identidad cultural del Caribe" In: Rev. Casa de las
Amèricas, 119 La Habana, 1980.
SZONDI, Peter – Teoria do drama moderno (1880-1950), São Paulo: Cosac & Naify
Edições, 2001.
TURNER, Victor - The ritual Process. Structure and Anti-Structure, Aldine Pubishing Company, Chicago, 1969.
_____ - Dal rito al Teatro, Il Mulino, Bologna, 1986.
VERGER, Pierre – “Sociologie du theatre negre bresilien”. In: Revista da Gráfica dos
Tribunais, São Paulo, 1974.
lunes 10 de diciembre de 2007
KID CHOCOLATE
Pedro Cubas
Los negros y mulatos cubanos de principios del siglo XX se enorgullecían del megahéroe Antonio Maceo Grajales, caído en combate durante la Revolución de 1895; y también del político Juan Gualberto Gómez que por estar vivo muchos llamaban «Maestro» o «Director de la Conciencia Negra Cubana». Pero en 1927 comenzó a transitar el camino de la fama un joven de extracción social muy humilde. Su señora madre Encarnación Montalvo siempre lo vio como su “Yiyi” amado. A los fanáticos y aficionados de Cuba y del resto del Mundo no les decía nada el nombre Eligio Sardiñas Montalvo. Para ellos sólo existía «Kid Chocolate»(1), un sobrenombre que con tanto fervor coreaban porque fue ese ídolo que acaparó la atención de las grandes multitudes por su manera de vivir el boxeo en el cuadrilátero. Como todo deporte de combate, donde a veces imperan más los golpes que las esquivas, aquel «muchacho del Cerro» sabía hacerle culto a ese difícil «arte de dar y que no te den» (o en su defecto recibir menos puñetazos porque el rival también se defiende y ataca). El Kid era dueño de un estilo pugilístico irrepetible que solo dominaba él y, con razón, Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega tomaron una frase que parece suya para intitular el libro El boxeo soy yo.Esta es una manera de apreciar el «deporte como arte». Algunos aficionados dicen que Chocolate no hubiese sido un buen entrenador debido a su presunta imposibilidad de transmitirle a sus futuros pupilos lo que a él mismo no le costaba ningún esfuerzo realizar ya que le salía del alma y del corazón. Pero eso queda para la polémica.
Según las estadísticas de Ring Side Report, Chocolate tuvo un paso brillante por el boxeo amateur porque exhibía un impresionante record: invicto en 100 peleas efectuadas (86 de sus victorias fueron por la vía del Knock Out).(2) Su debut como profesional sucedió en La Habana el 8 de diciembre de 1927 ante Johnny Cruz a quien doblegó en seis rounds. Y, a partir de ahí, estuvo imbatible hasta el 7 de agosto de 1930 cuando el inglés Jack «Kid» Berg lo venció en New York en un combate que duró diez rounds.(3) Por consiguiente, El Kid acumuló 55 lides sin conocer la derrota y solo empató una con Joe Scalfaro en su primera presentación en el Madison Square Garden, la gran arena boxística neoyorkina, en la noche del 30 de noviembre de 1928 luego de otros memorables diez rounds. Hasta aquel pleito con Scalfaro «el muchacho del Cerro» tenía 21 éxitos al hilo.

A principios del mes de septiembre 1928, la Comisión Nacional de Boxeo (C. N. B.) acordó nombrar a Chocolate, Campeón Nacional de su división; y felicitar a su mentor Luis Felipe «Pincho» Gutiérrez. En 22 de diciembre de ese mismo año fue realizada en New York una obra cinematográfica dedicada al estelar púgil cubano. Dicho filme se titulaba: “Kid Chocolate.” (4) Esto desató aún más la Chocomania tanto en Cuba como en Estados Unidos. En aquellos días quedó constituida en La Habana la comisión organizadora del recibimiento a Chócolo y Pincho de la cual formaba parte Juan Domingo Roche. Ese grupo de trabajo planificó un banquete en la Asociación de Reporters en el cual la C. N. B. entregaría sendas medallas de oro a ambos agasajados (5).
Del sentir de la fanaticada cubana se hizo eco Pedro Marco que fue el encargado de presentar a este fenómeno boxístico a los lectores de «Ideales de una Raza» mediante una crónica deportiva títulada “Kid Chocolate” (Febrero 17 de 1929). En dicho año, Chocolate estaba a punto de iniciar su segunda temporada deportiva en La Habana cruzando guantes con Chick Suggs. Marco resaltó que su biografiado constituía otro ejemplo de aquellas personas, cuyos primeros años de vida transcurrieron en la pobreza hasta que hallaron un camino valiéndose de su talento en el difícil arte golpear. Su debut se produjo en un campeonato infantil ideado por Miguel Hernández Bauzá “Miguelito” y a partir de ahí comenzó su brega en los cuadriláteros. Además, tuvo palabras de elogio para su manager Luis Felipe «Pincho» Gutiérrez que se comportaba con su estelar pupilo como padre, hermano, amigo y maestro al unísono.(6)
En el boxeo rentado –desde entonces hasta hoy– el púgil no es nada sin su «apoderado» o manager que cumplía una doble función: entrenador y empresario. Actualmente, hay cambios debido al nivel de especialización existente. Un boxeador tiene detrás una cohorte de entrenadores, promotores, manager, representantes, asesores de imagen, etcétera, lo cual valida una jerarquía inviolable. Este aspecto resulta muy importante cuando hablamos del «deporte como negocio o comercio». Marco tuvo razón al decir que para triunfar no era suficiente la calidad puesto que se necesitaba una oportunidad y que, además, apareciese un guía que apoye a su pupilo para hallarla. Chocolate encontró eso y más en Pincho. Entonces, Marco se preguntó sí ¿hubiera sido posible el éxito de Chocolate sin el esfuerzo inteligente y tenaz de su mentor en un país cuya grandeza frecuentemente se oscurece por los prejuicios del color?(7) Pincho marcó una época (y no tiene nada que ver con los personajes de hoy) ya que era un hombre respetado por sus colegas de profesión amén de sus divergencias con algunos detractores. Alguien debería en un futuro escribir un libro sobre este buen cubano.

Días después de publicado el artículo de Marco en «Ideales de una Raza», El Kid doblegó a Chick Suggs (24 de febrero de 1929) y acto seguido partió hacia Estados Unidos para efectuar otras peleas. Esa había sido su cuarta victoria tras el empate (tablas) con Scalfaro. De esta manera Chocolate continuó su segunda racha de triunfos consecutivos que se extendió a 33 hasta que «Kid» Berg se atravesó en su camino en el verano de 1930. La gran prensa cubana reseñaba constantemente los éxitos de su ídolo en los cuadriláteros norteños; y allí nuestro púgil también recibía elogios. Handley Wright, periodista de la agencia Associated Press, denominó a Kid Chocolate el cubano más brillante que había ido a Estados Unidos en aquellos momentos.
En ese planteamiento de Wright se inspiró Urrutia para escribir su artículo “Chocolate, «el cubano más brillante»” (publicado en la columna semanal en Septiembre 2 de 1929). Él señaló que El Kid era un prototipo de joven negro y bello porque su belleza era física y moral.
Confesaba no haberlo visto todavía en el ring, pero se imaginaba su cuerpo negro y armonioso, nervioso, ágil de piernas, ligero de movimientos coreográficos, como que en él reside el sentido rítmico innato de su raza. Su sola presencia en el tablado debía ser un espectáculo delicioso, iluminado por su sonrisa inteligente y bondadosa. Ante la admiración universal Chocolate pensaba en su patria, en su origen humilde, en su madre y en Pincho a quien debía todo. Kid era el orgullo de Cuba y de todos los cubanos y, por eso Urrutia lo miraba con admiración y gratitud debido a su contribución a la felicidad de Cuba. Sin embargo, cabía preguntarse ¿qué representaba su ejemplo para los que pregonaban la inferioridad del negro? ¿Aceptarían ellos la derrota de su tesis o lo tomarán en su delirio, por la reencarnación de un alma blanca que volvió a este mundo “castigada”?(8)
En términos semejantes a los de Urrutia se expresó el periódico El Camagüeyano en su Editorial “La lección que enseña ‘Chocolate’” (reproducido en la plana en Septiembre 15 de 1929). El editorialista definió por democracia el régimen que establece una igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos y retribuye después a cada uno en proporción con sus méritos y con la expresión en que hayan demostrado esos méritos .A su modo de ver, la democracia debía ser bendecida porque había sido capaz de convertir a Eligio Sardiñas Montalvo, hijo infeliz de la menesterosa Encarnación, en ídolo de su pueblo y en gloria del deporte internacional. eso, al exponer una semblanza de Chocolate planteó que este astro del boxeo fue un producto auténtico de la verdadera democracia y constituía un ejemplo muy hermoso, edificante, educador y trascendente para todos los cubanos, especialmente los negros. Y se preguntaba ¿no resulta una enseñanza altamente patriótica la que daba aquel negrito del Cerro demostrando con la elocuencia de los hechos gloriosos las ventajas de la fe del esfuerzo, de la constancia y de la moralidad?(9)
Nicolás Guillén se insertó en el debate sobre la connotación social que irradiaba el Gran Campeón de Cuba. Por esa razón, escribió el trabajo “La humildad, Kid Chocolate y el Señor Lavié” (Septiembre 15 de 1929) en el cual comentó un artículo del periodista oriental Nemesio Lavié quien tomó como punto de referencia a Chocolate para expresar sus opiniones en torno al tema étnico cubano. Lavié, en su texto “Blanco y negro” (publicado en el rotativo Diario de Cuba, Santiago de Cuba, el día 4 del mismo mes y año),señaló que no estaba de acuerdo en elogiar a los negros por destacarse a nivel social ni aplaudir a cualquier entidad que los acoja como socios porque la inteligencia y la virtud no son patrimonios del color de la piel. Y aseveró que muchos negros como Urrutia y sus colaboradores se afanaban en demostrar inferioridad. Guillén manifestó su desacuerdo con tal sentencia y apostilló que «Ideales de una Raza» era una página de afirmación negra y cubana cuyos intelectuales no se creían inferiores ni se esforzaban en demostrar una humildad inexistente. En ella se planteaban todos los problemas que afectaban a la raza de color cubana sin tapujos porque estaban tratando de crear un movimiento de compenetración entre todos los factores que integraban su composición social afines por intelecto y educación para echar los cimientos de una “raza cubana” libre de prejuicios.(10)

Sin dudas, Chocolate se había convertido en un símbolo nacional no solo por sus acostumbrados triunfos deportivos sino también como consecuencia de la construcción de una imagen que cada día ganaba mayor fuerza mediática. Ciertamente, en 1929 Cuba vivía con mayor fuerza la Chocomanía. En mayo de ese año la Comisión Nacional de Boxeo lo proclamó Campeón Feather Weight de Cuba. A principios de octubre, El Kid y Pincho vinieron a Cuba y fueron recibidos como héroes. La institución capitalina no blanca Unión Fraternal ofreció un banquete para homenajearlos que fue reseñado de modo humorístico por Gustavo Urrutia en la plana «Ideales de una Raza» bajo el título “El banquete a Chocolate” (Octubre 13 de 1929). Más adelante, Nicolás Guillén se unió al festejo nacional con su poema “Pequeña Oda a Kid Chocolate” (publicada en Diciembre 29 de 1929). En dicha composición poética se refirió a sus triunfos en el boxeo profesional y el trabajo que le costó para llegar al estrellato. Además, reflexionó acerca de lo que él significaba para los cubanos (principalmente la población negra y mulata) y los hermanos norteamericanos –como el bardo afronorteamericano Langston Hughes– que iban a ver sus peleas en New York y demás urbes del Norte. (11) En la primera estrofa reza el siguiente mensaje:
Es con tus guantes,
puestos en la punta de tu cuerpo de ardilla
y con el punch de tu sonrisa
con lo que nos estás salvando, Chocolate. (12)
El 23 de febrero de 1930 «Kid Chocolate» comenzó su tercera temporada en La Habana con una pelea pactada a diez rounds ante Víctor «Vic» Burrote, celebrada en el Campo La Polar (con horario vespertino 3:00 de la tarde). El pleito se saldó con victoria para el astro cubano que acto seguido y como de costumbre se marcho a Estados Unidos para cumplir su calendario anual de compromisos boxísticos (13). El apunte de Guillén sobre la admiración que despertaba El Kid en la población no blanca de dicho país (incluyendo la comunidad de latinos teniendo en cuenta que allí las categorías “blanco” y “negro” no responden solo a la pigmentación de la piel sino al factor sanguineo) resulta interesante porque es justo decir que sus adeptos pertenecían a disímiles sectores sociales afronorteamericanos. Uno de ellos era James W. Martin, un hombre de negocios radicado en Cuba, que colaboró con «Ideales de una Raza» escribiendo artículos de tema deportivo. Sus textos “Kid Chocolate” (Diciembre 7 de 1930) y “Chocolate pierde con Battalino” (Diciembre 28 de 1930) constituyen el reflejo del primer momento difícil del «muchacho del Cerro» durante su carrera en el boxeo rentado.

El texto inicial de Martin constituye un comentario acerca de la derrota indiscutible de Chocolate ante el californiano Fidel La Barba. El cronista opinaba que el As cubano debería de haber sacado una enseñanza de ese resultado adverso que –sin dudas– le abrió la posibilidad de luchar por el Campeonato Mundial ante Battalino; y reportó beneficios para su manager que volvió a ser persona grata en el Garden neoyorkino.Además, Martin esperaba que al púgil no le haya afectado la derrota y que no dejase de tener confianza en si mismo para mantenerse en un training metódico y severo. En su opinión, influyeron en su rendimiento factores tales como el hábito de fumar que afecta el aparato respiratorio y las malas noches con todas las tentaciones que acarrean. Ambas cuestiones fueron en detrimento de su conducta como gran deportista.(14)
En el segundo trabajo, Martin analizó el Match frente a Christopher (Bat) Battalino, el «italiano de Hartford» que se saldó con victoria para Bat por decisión de los jueces y el referee. Una parte del público (entre ellos los estelares púgiles Abe Attell, Benny Leonard y John Dundee) no estaba de acuerdo con el veredicto. Sin embargo, tal pelea, según Martin, demostró que El Kid –también apodado en Cuba «Havana Special» y «Relámpago del Cerro»– necesitaba seis meses de reposo por lo menos y que Bat, campeón Feather – Weight, era más resistente y mejor en todos los conceptos de lo que suponían los críticos: podía dar y asimilar lo cual lo convertía en un contendiente duro de pelar. Chocolate necesitaba estar dentro del límite de las 126 libras del Feather–Weight para recuperar su forma deportiva ya que con menos peso en el ring perdería peleas. No obstante, aseguró que Cuba les daría una gran bienvenida a su ídolo y a Pincho. (15) Y no se equivocó.
Por su parte, William Pickens, que era un activista en la lucha por los derechos civiles de los afronorteamericanos, exteriorizó su devoción por el astro cubano del ring la cual lo indujo a escribir el artículo: “Chocolate el grande” (Diciembre 28 de 1930). Pickens dio una panorámica de la previa del Match entre «Bat» Battalino y El Kid que se efectuaría el día 12 de diciembre en el Madison Square Garden de New York; y, además, mostró su inconformidad con el diario New York World porque un columnista deportivo elogiaba en demasía a Battalino y era muy parco al hablar de Chocolate (16) conocido en Estados Unidos como «The Cuban Bon Bon». (17) No obstante, Pickens comprendió que Chócolo no necesitaba tantas lisonjas porque el mundo entero conocía su grandeza como boxeador. Es decir, para Battalino era un honor cruzar guantes con él; y sentenció: “(…) Y es que la restricción del elogio no siempre daña [a quien no lo recibe directamente]” (18) Precisamente, Marco consideraba a Chocolate un orgullo legítimo de Cuba porque era grande en ese arte impuesto por la civilización yankee (19) lo cual muestra que tenía un criterio afín con Pickens.
Considero legítimo que Pickens se queje –con cierta ironía– por la poca consideración que le dispensaron los especialistas neoyorkinos a su ídolo. Sin embargo, su apasionamiento no le permitió ser capaz de reconocer que Choco no podía despertar ninguna confianza para los sportwriters norteños porque no se había cuidado lo suficiente, pese a las reiteradas advertencias de Pincho, y perdió su forma física como consecuencia de llevar una vida harto licenciosa plagada de aventuras sexuales con mujeres de todos los calibres, y de serle fiel a la bebida. Ese fue el peso de la fama que sus hombros sostenían con tanta dificultad puesto que antes él no tuvo nada y ahora lo tenía casi todo. Es decir, el mundo estaba a sus pies y lo vivió con intensidad pues no sabía hacerlo de otro modo. Martin fue más objetivo que Pickens al referirse al desempeño de Chocolate durante el segundo semestre de 1930; pero llama la atención y resulta paradójico que ningún cubano (Marco, Roche, Guillén o Gustavo Urrutia) se haya expresado acerca de este asunto en «Ideales de una Raza». A mi modo de ver, ellos se escondieron detrás de los criterios de Martin y Pickens para no verse precisados a hacer leña del árbol caído; ni tampoco profirieron palabras de ánimo a su ídolo consentido al cual concebían más racial que nacional. Ahí palideció la imagen iconoclasta de esta plana.
Chocolate era el boxeador más talentoso que tenía Pincho en su «cuadra» (como era denominada su agrupación de pupilos). (20) Pero también fue un hombre público muy admirado. Su carisma, elegancia y buen gusto en el vestir caló tan profundo que su presencia en Broadway (New York) tras perder su invicto ante Berg fue suficiente para detener el tráfico (21). Gracias a su figura atlética posó desnudo para fotos artísticas que quedaron en la historia. Carlos Gardel, «el zorzal criollo» le dedicaba sus canciones de tango y el Trío Matamoros no se quedaba atrás para congratularlo. Y en Cuba hizo el saque de honor en un partido de fútbol. Por eso la población no blanca de Cuba y Estados Unidos mostraban tanto orgullo ante el «muchacho del Cerro» (algunos en demasía por parecerse a él epidérmicamente dada la similitud del color de la piel); y así construyeron a su ídolo considerándolo propio –y en ocasiones exclusivo– a pesar de los reclamos del otro (los blancos) que no lo concebían tan distante.

NOTAS
1. Eligio Sardiñas Montalvo nació el 28 de octubre de 1910 en la barriada del Cerro, La Habana. En el boxeo rentado (denominado Profesional), en el cual debutó siendo todavía adolescente, tomó parte en 136 combates, ganó 120 (44 por K. O.), empató seis y solo fue derrotado en diez ocasiones. Obtuvo dos títulos mundiales: Junior Ligero (Julio 5 de 1931 hasta 1933 World Junior Lightweight) y Pluma (Octubre 13 de 1932 hasta 1933 N. Y. S. C. Featherweight). Falleció el 8 de agosto de 1988 en el municipio Cerro, en la capital. Véase Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, El Boxeo soy yo, pp. 241–246. Otra estadística indica que fueron 151 peleas con saldo de 135 triunfos (50 por fuera de combate), seis tablas y diez reveses. Ver George Diaz Smith, “Boxing: RSR Looks Back at the Legendary Kid Chocolate”, http://www.ringsidereport. com/Smith292005.htm (Febrero 9 de 2005).Y también existe una que compila 146 pleitos con los siguientes resultados: 131 victorias (51 knock out); nueve igualadas y seis derrotas. Ver “Kid Chocolate”, http://www.ibhof.com/chocolate.htm
2. George Diaz Smith, Ob. Cit. Sin embargo, el sitio web Hickok Sports Biographies en su texto “Chocolate, Kid [Eligio Sardinias] Boeing” asevera que ganó más de 100 peleas como amateur. http://www.hickoksports.com/ biograph/ chocolat. html Los autores del libro El Boxeo soy yo señalaron que ganó más de un centenar de combates como amateur y semiprofesional. Además, como profesional fue imbatible en Cuba antes de iniciar su carrera en Estados Unidos con 21 victorias y todas por K. O. Consúltese Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, Ob. Cit., pp. 5; 241–246.
3. Sports Biographies, “Chocolate, Kid [Eligio Sardinias] boeing”, http://www.hickoksports.com/ biograph/chocolat.html Menéndez y Ortega comentaron acerca de aquella discutible decisión arbitral. Véase Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, Ob. Cit., pp. 73–80; 81–97.
4 Esta película fue exhibida en el Teatro Payret de la capital el 6 de enero de 1929 y tuvo una gran acogida por el público. Al día siguiente fue repetida la cartelera (que incluía el filme norteño “Los Reyes del Ring”) con precios populares: 60 centavos la luneta, 20 la tertulia y 10 el paraíso. Diario de la Marina, 1ra Sección, La Habana, 7 de enero de 1929, p. 8.
5. Juan Domingo Roche, IDEALES DE UNA RAZA: Aires mexicanos”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 23 de diciembre de 1928, p. VI.
6. Pedro Marco, “IDEALES DE UNA RAZA: Kid Chocolate”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 17 de febrero de 1929, p. VI.
7. Idem, p. VI.
8. Gustavo E. Urrutia, “Ideales de una Raza: Chocolate «el cubano más brillante»”, Diario de la Marina, 1ra Sección, La Habana, 2 de septiembre de 1929, p. 7.
9. “IDEALES DE UNA RAZA: La lección que enseña ‘Chocolate’”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 15 de septiembre de 1929, p. VI.
10. Nicolás Guillén, “IDEALES DE UNA RAZA: La humildad, Kid Chocolate y el Señor Lavié”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 15 de septiembre de 1929, p. VI.
11. Nicolás Guillén, “IDEALES DE UNA RAZA: Pequeña oda a Kid Chocolate”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 29 de diciembre de 1929, p. IX.
12. Tomado de Idem, p. VI.
13. En el Teatro Campoamor de la capital fue estrenada la película completa de esa pelea. Diario de la Marina, 1ra Sección, La Habana, 25 de febrero de 1930, p. 8.
14. James W. Martin, “IDEALES DE UNA RAZA: Kid Chocolate”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 7 de diciembre de 1930, p. V.
15. James W. Martin, “IDEALES DE UNA RAZA: Chocolate pierde con Battalino”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 28 de diciembre de 1930, p. IV.
16. William Pickens, “IDEALES DE UNA RAZA: Chocolate el grande”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 28 de diciembre de 1930, p. IV.
17. George Diaz Smith, “Boxing: RSR Looks Back at the Legendary Kid Chocolate”, http://www.ringsidereport.com/Smith292005.htm (Febrero 9 de 2005). Hickok Sports Biographies. “Chocolate, Kid [Eligio Sardinias] Boxing”, http://www.hickoksports.com/ biograph/chocolat.html y Free Online Dictionary, Enciclopedia. Thesaurus and much more. “Kid Chocolate”, http://www. answers.com/topic/kid-chocolate
18. William Pickens, “IDEALES DE UNA RAZA: Chocolate el grande”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 28 de diciembre de 1930, p. IV.
19. Pedro Marco, “IDEALES DE UNA RAZA: Kid Chocolate”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 17 de febrero de 1929, p. VI.
20.También integraban la cuadra de Pincho los púgiles: Juan Antonio Herrera, Juan Cepero, Gilberto Castillo y Relámpago Sagüero. Véase Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, Ob. Cit., pp. 12–13.
21. Antes lo habían logrado el actor Rodolfo Valentino, el intrépido aviador Charles Lindbergh, el slugger de los Yankees Babe Ruth, el boxeador Jack Dempsey y el Alcalde de New York Jimmy Walter. Véase Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, Ob. Cit., pp. 80–81.
domingo 2 de diciembre de 2007
Julio Moracen
jueves 29 de noviembre de 2007
Actas de la Sociedad antropologica de la Isla de Cuba
"La raza de color una vez que se encontrò sola fuera del contacto y de la influencia de los blancos, por un octorismo muy natural,y de que la ciencia tiene numerosos ejemplos, volvio al culto que màs se practica en Africa, de donde es oriunda la raza que existe en Cuba. Aqui se cree un peligro para nuestro porvenir, si algun dia,por desgracia, esas gentes tuvieran la direcciòn de la vida publica en la Isla de Cuba."
Actas de la Sociedad antropologica de la Isla de Cuba
Compilaciòn,pròlogo e indices por Manuel Rivero de la Calle, la habana 1966.

¿Nos gusta la pachanga?
2004 Acrílico/ tela 128 x 164 cm
Alexis Esquivel Bermúdez. Pinar del Río, 1968
aesquivel@cubarte.cult.cu
CUBA: LA NACIÓN Y LA PROBLEMÁTICA RACIAL
Por: Msc. María Ileana Faguaga Iglesias
Antropóloga e Historiadora
La problemática racial en la Cuba de hoy, esa que nos comprende a quienes hemos nacido aquí y a su descendencia siempre que nos sintamos cubanos –sin importar su lugar de residencia ni su credo político-, viene siendo en los últimos tiempos una de las cada vez más tratadas y, paralelamente, de las cada vez más polémicas, polemizadas y, pareciera que hacia el futuro inmediato, de las que será más polemizables.
Actualmente, quizás lo más interesante no sea lo polémico del tema. Puede que su mayor interés radique en el hecho de que, quienes nos enfrascamos en este, no siempre tenemos claro que lo importante no está en imponer criterios –lo que se ha instituido como parte del ser cubano-, sino en que nos acerquemos y nos encontremos en torno a una problemática que nos debería implicar a todos quienes hoy tengamos la voluntad de ser cubanos, preparándonos en el ejercicio de la búsqueda de consensos allí donde sea posible, para lo cual será imprescindible que aprendamos a flexibilizar y a exigir, a dialogar y a reclamar… a negociar.
Aplicarse en el discernimiento de asuntos concernientes a la(s) identidad(es) es propio de naciones jóvenes. Aun con nuestra condición física –y psicológica- de isla, Cuba no es la excepción, aunque en ocasiones así lo creamos o, peor, lo pretendamos. Ese discernimiento, que discurre como procesos de (auto) reconocimientos más o menos aislados, más o menos imbricados, en la Cuba actual implica tener presentes algunos elementos fundamentales, que no deben escapar del análisis en tanto se mantienen por casi medio siglo gravitando en nuestra realidad, desde la macro hasta la micro comunidad.
Consideraciones insoslayables
--- La política del gobierno cubano, con sostenida tendencia a la rigidez, a tolerar o reconocer –con mucha dificultad- escasos espacios internos de autonomía, concibiendo los circuitos de reflexión, información y construcción de conocimiento como parte de sus trincheras –su recién pregonada y siempre librada batalla de ideas así lo muestra-, limitando y hasta impidiendo las necesarias introspecciones, indagaciones, consideraciones, interrogaciones y cuestionamientos sobre nosotros mismos.
--- El diferendo político entre el gobierno isleño y sus homólogos estadounidenses transversaliza prácticamente toda realidad cotidiana de la población cubana –incluso fuera de la Isla-, sin distinguir si la persona en cuestión tiene o no algún tipo de comprometimiento político militante.
--- La emigración, con sus diferenciadas características: según el momento histórico en que aconteció, el estrato social al que pertenecían los emigrantes, la edad al momento de emigrar, los vínculos afectivos con el país de origen, la raza, el lugar de asentamiento, etc.
--- Internamente, la pertenencia generacional, el nivel de conocimiento y de información en torno al tema, la política tabú respecto a este, la tenencia o no de conciencia racial y la militancia política, entre otros elementos, han hecho/hacen su parte.
¿Divisionistas? ¿Agentes enemigos? ¿Racistas? ¿Alarmistas?
Divisionista ha sido la categoría acusadora con la cual, durante más de un siglo, la población cubana negra –incluyo en esta a la mestiza- ha sido señalada, estigmatizada y demonizada cuando ha pretendido hacer valer su derecho a ser tomada en cuenta en la conformación de los proyectos políticos de nación. Los llamados padres fundadores de la nacionalidad cubana, desde José Antonio Saco hasta Carlos Manuel de Céspedes, enarbolaron diseños excluyentes para una Cuba en la que la población negra, en el menos traumático de los propósitos –para sus connacionales blancos- fuera ciudadana de inferiores categorías mientras paulatina y sostenidamente, con la estimulación a la inmigración blanca, desapareciéramos, procediéndose a lo que hoy llamaríamos limpieza étnica, entonces considerada una forma de blanqueamiento social, en lo que tuvo a finales del propio siglo XIX el respaldo de la Sociedad Antropológica de Cuba(1).
Cuando cubanos distinguidos –por la posición intelectual(2)o política, etc.- reclaman sus vínculos con la Madre Patria española –cuyos componentes étnicos y raciales conforman nuestra nacionalidad, pero no son los únicos- o intentan reivindicar a aquella como el fundamento, el tronco, de la nacionalidad cubana que hoy vivenciamos, apenas reproducen el ideal nacional con el cual, en el siglo XIX, se lanzaron a la lucha por la independencia gran parte de la oficialidad blanca que libró las Guerras Independentistas del ‘68 y del ‘95. Ese fue el ideal de nación que se impuso en la República de 1902, cuyo primer presidente, Tomás Estrada Palma, había sido uno de aquellos oficiales independentistas. Ese fue el ideal por el que se hizo necesaria la creación del Partido de los Independientes de Color (agosto, 7/1908)(3). Fue, igualmente, el ideal que fundamentó la masacre de que fueron víctimas los Independientes de Color (1911). Y, pese a que lamentablemente continúe dudándose, ese fue/es el ideal por el cual durante casi un siglo se silenció lo que tendenciosa, humillante y muy cuestionablemente han dado en denominar la Guerrita de los Independientes de Color. Pero, ¿acaso es otro el ideal en que se sustentan quienes sacrificaron –con otros métodos- a Walterio Carbonell(4)por reclamar definiciones hacia la población negra durante los años ‘60 del siglo XX? ¿Es que fue otro el fundamento de quienes condenaron al exilio a Carlos Moore(5)por igual motivo? ¿Tienen otro ideal quienes declararon el tema afro –racial o no- como tabú, e, igualmente en el menos malo de los casos, lo folklorizaron/folklorizan, endilgando la renovadora categoría de agentes enemigos o la ya trasnochada de racistas, y, quizás, la de confundidos, a quienes insistimos en abordarlo y lo hacemos con independencia de criterios? ¿Qué otro ideal justifica el racismo –incluso muchas veces manifiesto(6)- de la academia cubana? ¿Cuál otro ideal respalda el racismo evidente en la escuela de ballet, que ha encontrado su ahora necesaria excusa en algún joven antropólogo –blanco- que intenta certificar desde la ciencia la ineptitud de las niñas negras –interesante combinación, muy recurrente, de discriminación por raza y sexo- para la práctica del ballet y, cuando no le queda recurso en la ciencia, acude al conocido arquetipo diciendo: no llegarían a nada, porque son simplemente vagas?(7)
Narrativas de la nacionalidad
Narrativas politizadas y racializadas –siempre polarizadas- de la nacionalidad cubana parecieran imponerse en determinados espacios de poder o de pugnas por este, ignorándose o pretendiéndolo, a los millones que conformamos y sostenemos a la nación, cualquiera sea el credo impuesto –cultural/religioso, racial, político, económico- por sus élites, de ayer y de hoy.
Coinciden, aquí y en el exterior, con independencia de sus militancias políticas, quienes perciben el futuro cubano sin la necesaria reevaluación de la nación, también, en lo racial. Coinciden, acá y allende nuestras costas, quienes nos consideran alarmistas y pretenden que de lo que se trata en Cuba no es de conflicto racial, sino de clases, lo otro es un error. Se encuentran, igualmente, quienes reciclándose al estilo de no, yo nunca he sido racista, procuran apadrinar intelectualmente a alguna persona negra y hacer ebbò(8)por si acaso… porque quién sabe lo que va a pasar, hasta dónde van a llegar estos negros; entre estos, se sitúan los que apenas hasta ayer negaban la necesidad de estudiar el tema porque aquí no hay racismo, esto no es Estados Unidos, y ahora se autoerigen en especialistas en la temática y, en el caso de ser negros, pugnan por autoerigirse en nuestros líderes, pregonando yo sí, siempre he dicho que aquí hay racismo, pero no me han seguido otros negros, porque lo que hay es que hablar, decir las cosas a las autoridades, como yo siempre he hecho, donde quiera que he estado(9).
No faltan los historiadores –profesionales y autodidactos- que lejos de explicar intentan justificar con lo acontecido en el siglo XIX y antes de 1959 el actual racismo existente en Cuba. Ni los que procuran liberar de racismo al Ejército Independentista –a pesar de que una de las causas de la desmoralización de sus tropas y que contribuyera al fin de la Guerra de los 10 Años (1868-1878) fue el racismo de muchos de sus oficiales y de sus tropas, llegando a negarse a subordinarse a oficiales negros- y pretenden recordarnos que tuvimos a Antonio Maceo, Quintín Bandera y Guillermón Moncada, todos negros, entre sus más destacados oficiales, olvidando ellos el magro favor que hicieron a la causa independentista los oficiales que entregaron la guerra a los españoles –por cierto, eran blancos- y el valor acrecentado de la Protesta de Baraguá, protagonizada por el general Antonio Maceo, quien se negaba a renunciar a la lucha. Destacan los estudiosos y activistas de la temática racial que concentran en la burguesía anterior al ‘59 la responsabilidad histórica del racismo en Cuba, con lo cual explican el apoyo ofrecido por un sector de esta a la lucha de Fidel Castro en contra del gobierno del mulato Fulgencio Batista, mientras otros de esos estudiosos hallan precisamente en ese gobierno la inexistencia del racismo en lo que pudiéramos considerar la primera república cubana. Otros, igualmente imaginativos, advierten la existencia de racismo únicamente en el gobierno cubano actual, heredero –dicen- de aquella burguesía racista que antes gobernó (el país) y que lo apoyó, afirmando que, en la calle, no hay racismo. Aquí el negro y el blanco se juntan, se casan, se quieren, y no andan mirando eso de quién es blanco y quién es negro, eso lo hace el gobierno(10).
Convergen, por encima de diferencias políticas, en la Isla y en la emigración, quienes insisten en la políticamente acertada y conveniente idea de que Hombre es más que blanco, más que negro y más que mulato(11), o en la pertinencia del engaño de las razas(12), lo que nos anticipara en la década del ‘40 (1946) el polifacético Fernando Ortiz, nuestro primer antropólogo sociocultural, y que a fines del mismo siglo nos confirmara la genética. Unos y otros concuerdan en la refutación del término afrocubano que Ortiz introdujera en la academia cubana.
Valdría aclarar que, si bien las razas biológicamente son una falacia, como ya demostrara la ciencia, su oportunista construcción histórica ha quedado en el imaginario y se reitera y multiplica en todos los espacios: físicos y culturales(13). Infelizmente, los mecanismos de división –lo que significa ejercer violencia psicológica y puede que física- entre los humanos, calan en los imaginarios hasta inconscientemente. Tampoco en esto es Cuba una excepción, lo que muchos desearíamos. Reproducimos el racismo en cada uno de los niveles sociales, sin distinciones generacionales ni políticas. El incremento de matrimonios interraciales no puede ser considerado, imparcialmente, un indicador de lo contrario; muchos de esos matrimonios no dan cuenta de ausencia de discriminación sino de oportunismo racial, económico, etc., de cualquiera de las partes o de ambas. No contar con disposiciones para la segregación racial territorial, escolar, etc., no significa que no la tengamos; las escuelas de ballet siguen teniendo prevalencia de alumnos blancos y las de deporte de alumnos negros; los barrios residenciales siguen siendo mayormente habitados por personas blancas o que se consideran tales y los denominados barrios marginales o diferentemente favorecidos siguen siendo mayormente habitados por personas negras o cercanas a estas; las universidades, notablemente en las especialidades de humanidades, continúan teniendo mayoría de estudiantes blancos, lo mismo que las escuelas vocacionales de ciencias exactas; las modelos son casi exclusivamente blancas y las deportistas generalmente negras, como negra y joven es mayoritariamente la población penal… y… sería largo el etcétera.
Casi 50 años después de establecerse en el poder, ante evidencias que no necesitan saltar a la luz pues siempre han estado ahí, acrecentándose –de lo que dan cuenta los jóvenes raperos, entre otros-, el presidente cubano por vez primera no sólo reconoció el hecho –lo que tímida y esporádicamente ha venido haciendo en los últimos 7 años- sino que le dedicó especial atención en la entrevista que le realizara el periodista franco-español Ignacio Ramonet(14). Esto, en una sociedad en la que todo tiene que venir desde arriba, sabemos los de aquí que cobra especial significación.
Cuando hasta el presidente con el que, unos concuerdan, le alaban y apoyan, y otros discrepan, le critican y se oponen, reconoce la existencia de racismo en Cuba, llama la atención que, en uno y otro grupo, entre sus seguidores como entre sus opositores, tantos se afanen en silenciarla, en disminuir su real significado –identificando como prejuicio racial aquello que es simplemente racismo, donde por supuesto que el prejuicio desempeña un rol, no más-. Convienen, unos y otros, en rechazar el empleo del término afrocubano, que consideran propio de otros contextos; para los primeros, su utilización trataríase de una influencia estadounidense, cuya realidad racial nada tiene que ver con la nuestra, pues allí la población negra ha intentado crear una nación dentro de otra, donde los blancos les han tirado los perros… etc.; para los otros, en EE.UU. sí tienen razones para usar el término afroamericano –¿olvidan que ese es apelativo que podemos emplear todos los nacidos, con componente negro, en este continente?-, aquí no, aquí todos somos cubanos, porque en la Guerra de Independencia tuvimos integración(15).
… ¿A qué llaman integración?
… ¿De qué tipo de integración están hablando?
Son algunas de las interrogantes imprescindibles de puntualizar y cuyas respuestas es menester precisar. Cuanto antes, sería mejor.
… ¿Estamos integrados como ciudadanos categorialmente al mismo nivel?
… ¿Es eso lo que indican las condiciones de vida en que, mayoritariamente, nos desenvolvemos blancos y negros?
… ¿Es lo que indica la población penal?
… ¿Es lo que indica el ejercicio real de la posibilidad de acceso a los estudios universitarios, de post graduación, etc.?
… ¿Es lo que muestra la televisión?
… ¿Es lo que vemos en los círculos infantiles?
Destaca la reiteración con que, en determinados espacios –incluso en algunos que deberían ser de reflexión y producción de conocimiento- se enfatiza en el carácter indiscutiblemente mestizo de nuestra cultura nacional, obviándose –¿intencionalmente?- sus dominios –reales- de aislamiento –escasos pero innegables - y los lapsos existentes entre la vivencia del mestizaje y su reconocimiento y asimilación consciente. Quienes aquí hemos vivido durante estos 47 años, sabemos –a menos que no nos afecte negativamente y, entonces, no queramos verlo- de la reincidencia de tratamiento diferenciado entre cubanos, igualmente, por motivos raciales. Hemos nacido y hemos continuado siendo ciudadanos de categorías superiores e inferiores, atendiendo al color y al cabello, elementos raciales distintivos en Cuba. Mientras eso suceda, habremos los que sabiéndonos cubanos –culturalmente hablando- y con explícita vocación de serlo, preferiremos y nos asiste el derecho natural de reivindicarnos como afrocubanos, destacando de nosotros la herencia etno-racial por la que se pretende disminuirnos, aunque –interesantemente, pues no es independencia de criterios lo que debe mostrar un(a) buen(a) negrito, que es lo que debemos ser para integrarnos- disgustemos a las partes.
Como en el caso de la religión, la constitución cubana rechaza la posibilidad de la existencia de discriminación por motivos raciales. No obstante, la legislación del país no dispone leyes que garanticen esos derechos; el Código Penal no complementa lo constitucionalmente expuesto. Como la población religiosa cubana, la población afrocubana -que puede coincidir con ser religiosa- queda sin la posibilidad real, legal, de hacer valer su derecho constitucional –acreditación de su derecho natural- a no sufrir discriminaciones por motivos raciales, lo que parcializa su carácter de ciudadanos. NO… No se trata de auto victimización. Se trata de equidad, de justicia social con y para todos y cada uno de los sectores sociales. Se trata, entonces, de justicia racial.
La Habana, sábado 17/nov/2007.-
NOTAS
1. La Sociedad Antropológica de Cuba (octubre 7/1877) se caracterizó por un profundo sentimiento racista antinegro. La población negra, habitualmente caracterizada por los médicos españoles como vaga, glotona, supersticiosa, fetichista, entregada a las bajas pasiones… primitiva, constituía una preocupación para los médicos cubanos de finales del siglo XIX, quienes consideraron oportuno –pese a los problemas políticos y sociales que pudiera conllevar- incrementar la inmigración blanca, específicamente española. En la Sociedad se privilegió el criterio de que, finalizada la esclavitud, la población negra debía mantenerse aislada, que se debía aumentar su nivel educacional y cultural, para de esta forma resolver algunos de sus problemas sociales. (Beldaraín. Pág. 144) Según el médico José R. Montalvo, en Cuba la raza blanca superior veía casi equiparada su fuerza por las dos inferiores que pululan en nuestros campos y ciudades, la negra africana y la china, envolviendo esto un peligro para la civilización del país (En: Beldaraín. Pág. 140). Llegaba igualmente lejos el naturalista español Pedro Valdés Ragués, quien lamentó que, en la Isla, ¡Hasta las operaciones cesáreas favorecían a los negros! (Beldaraín. Pág. 142), siendo mayor el número de niños negros salvados por estas, en lo que nos unimos a la duda del especialista Beldaraín.
Beldaraín Chaple, Enrique. Los médicos y los inicios de la Antropología en Cuba. 2006. Fundación Fernando Ortiz. La Habana (Cuba)
2. Nuestra matriz es indiscutiblemente hispánica. (…) porque su cultura fue la que le dio armazón a la identidad de esa nueva realidad que se fue gestando paulatinamente y que es, precisamente, esta Cuba que llevo dentro.
De Céspedes, Mons. Carlos Manuel. “Cuba, la que llevo dentro”. Conferencia. Aula Fray Bartolomé de las Casas. Convento, dominico, San Juan de Letrán. Nov. 25/2004. En: Internet. Univ.nternacional de la Florida. Centro de Estudios Cubanos. Consultado, feb. 27/2006.(Subrayado de la autora.)
3. El Partido de los Independientes de Color –de plataforma integradora a la par que reivindicadora de los derechos de la población negra, aunque mal intencionadamente hasta hoy se le sigue calificando de racista-, la Guerra de 1911 –en realidad la mentira y la masacre de que fueron objeto sus participantes-, sus antecedentes y sus consecuencias no suelen ser incorporadas en los planes de estudio en los distintos niveles de enseñanza. Los independientes de color, obra de Serafín Portuondo Sánchez, hijo de uno de los protagonistas de Los Independientes, que fuera publicado en 1950, no se reeditó en Cuba hasta el 2002, aunque muchos queríamos su presencia en nuestras librerías. Recientemente se proyectó en la televisión nacional –no muy promocionado ni en el canal principal, en horario de competencia con programas de mucha teleaudiencia-, el documental que sobre el hecho hiciera la realizadora Gloria Rolando.
4. Destacado intelectual cubano, negro, proveniente del Partido Socialista Popular (comunista). Integrado en la triunfante revolución castrista, fue detenido, encarcelado y se le aplicaron electro shoks por insistir en la necesidad de tratar con especial énfasis la problemática racial en Cuba. Su obra de relectura de la historia nacional, publicada en los ’60 (siglo XX), se reeditó recientemente, en facsímile, únicamente para personalidades. Luego de su salida de prisión, en acelerado estado de deterioro, suele vérsele trabajando en la Biblioteca Nacional José Martí, relegado al olvido por muchos y venerado a distancia por tantos.
5. Destacado intelectual cubano. Heredero intelectual del maestro W. Carbonell, quizás el único cubano que debió abandonar su país asilándose en una embajada africana. La única mención que recuerdo sobre él en la prensa nacional fue un breve párrafo calificándole de agente de la CIA. Actualmente vive en Brasil, donde imparte cursos en universidades y continúa escribiendo. Castro, the Blacks and Africa (1988 y 1991). Universidad de California. EE.UU.) puede considerarse, hasta el momento, su obra cumbre; nunca ha sido editada en Cuba. Su más reciente obra sobre la temática la escribió con el auspicio del gobierno brasilero y está por publicarse.
6. Estudiosos cubanos, blancos, han manifestado públicamente, en espacios académicos, la incompetencia de sus colegas negros para estudiar la temática racial, aduciendo que estamos condicionados por el color, por lo que nos consideran incapaces de analizar científica y objetivamente el problema.
7. Trabajo de campo de la autora. El estudioso mencionado presentó en la Casa de África, en taller público de carácter internacional (2004), una ponencia sobre el tema, que aunque suscitó numerosas intervenciones de estudiosos contrariados por su tesis, motivó fuera entrevistado por un periodista cubano que consideró muy inteligente la propuesta del joven investigador, divulgada hacia el exterior por una agencia extranjera de noticias.
8. Ebbo: Limpieza ritual realizada para alejar la mala suerte. Propia de la Regla de Ocha o Santería.
9. Citas recogidas en trabajo de campo de la autora.
10. trabajo de campo de la autora.
11. José Martí.
12. Ortiz, Fernando. El engaño de las razas. 1975. Editorial Ciencias Sociales. La Habana (Cuba)
13. Si quedara dudas sobre la construcción histórica de la categoría racial y su importancia en los imaginarios culturales, consideremos la paradoja de que el Premio Nobel James Watson, descubridor del ADN, quien sufrió discriminaciones como judío, debió dimitir de su responsabilidad como rector de laboratorio Cold Spring Harbor, tras sus recientes declaraciones cuestionadoras de la inteligencia de los africanos. Todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia es igual que la nuestra, mientras que todas las pruebas dicen que no es así, aseguró.
Reuters. Octubre 28/2007. Internet.
14. Ramonet, Ignacio. Cien Horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet. 2006. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. La Habana (Cuba). Págs. 228-233.
Los negros no viven todavía en las mejores casas, se les ve desempeñando trabajos duros y a veces menos remunerados, y son menos los que reciben remesas familiares (…), expresó el presidente Castro. Ob. Cit. Segunda edición revisada y enriquecida por el protagonista. Pág. 261.
15. Todas las citas del párrafo son resultado del trabajo de campo de la autora
viernes 27 de abril de 2007
jueves 26 de abril de 2007
"UN PEQUENO LUGAR":REFLEXIONES SOBRE UN LIBRO DE JAMAICA KINCAID
Jamaica Kincaid nació en Antigua en 1949 y vive en los Estados Unidos. En mi último viaje a Italia encontré en un depósito de libros usados “Un pequeño lugar”(1), un librito de su autoría de 80 páginas, un ensayo o una “lamentación de grande fuerza” según Salman Rushdie. Por lo que me llama la atención este ensayo llegó a mi vida en un momento de reflexión, una vez más interrogándome sobre conceptos como imperialismo, colonialismo, creolidad,(2) y una vez más observando mi experiencia de cubano unirse a la de pesquisador convocado a realizar un distanciamiento emocional, cuando se trata de mi propia historia y de mi propia identidad.
En esta dirección Jamaica Kincaid representa la afirmación de un pensamiento divergente, aquel que sorprende al lector, distanciándose respecto al pensamiento reafirmado y reiterado que aparece continuamente como referencial banal, tautologicamente académico.
He querido releer el ensayo de Kincaid, reelaborando una síntesis estructuralmente racional, dejando que hable por si mismo el texto original.
Antigua es el pequeño lugar del que nos habla Kincaid; realmente toda isla es un pequeño lugar, por lo menos toda isla del tercer mundo, de las Antillas. ¿Podríamos decir que Capri, no más grande que Antigua es un pequeño lugar?
También Cuba es pequeña, un bello paisaje con una única ciudad, La Habana, y un “solo pueblo” acostumbrado a pensar que en el Caribe son un único depliant turístico con pocas variaciones.
Después del colonialismo histórico, que llegó al nuevo mundo para organizar con la ayuda de las naves negreras una economía de rapiña, está el colonialismo más reciente, aquel que viene incentivado con la organización de un turismo masificado, a menos que el estado de vivencia de los pequeños lugares no haya sobrepasado los límites de la tolerancia, aquellos que los tour-operadores indican como “limites de seguridad” para el viajante/turista ( Haití, por ejemplo, después de los anos '60 lo ha superado, no tanto como lugar violento sino como un país pobre, no tolerable ni para vacacionar, por lo tanto inexistente en el mundo turístico).
Siguiendo a Jamaica Kincaid como guía en nuestro viaje caribeño observamos:
la aduana donde el turista entra sin sufrir la humillación que sufriría un latino-caribeño-africano-tercermundista en la Comunidad Económica Europea, Estados Unidos o Japón; el taxi conducido peligrosamente, las calles rotas, construcciones cayendo etc, son cosas ignoradas por el turista, observar y pensar resulta disonante respecto a toda la aburrida rutina que quiere olvidar ante el sueño prometido y prepagado, por lo que el mar y la comida resultan estupefacientes siempre que el no se coloque y no le coloquen preguntas.
“lo que tu siempre sospechaste de ti en el momento que llegarías a ser un turista es verdad, un turista es una persona desagradable[…]como turista te conviertes en una persona tendida sobre cualquier lejana playa, un cuerpo inmóvil; te maravillas de la armonía y la comunión que allí se tiene de la naturaleza (la palabra que usarías en tu país seria subdesarrollo ); no te aflora ni menos el pensamiento que detrás de la puerta cerrada rían de ti por cuanto eres extraño[…]allí eres tu el diferente, tu a ellos no le gustas, ni tampoco lo puedes pensar, inclusive te sientes un poco incomodo, inclusive te sientes un poco estupido, inclusive te sientes un poco fuera de lugar. Es fatigoso ser turista, tendrás que descansar una vez llegado a tu ciudad. No es asombroso que el indígena no ame el turista: todo indígena, dondequiera que viva, lleva una vida de aplastante banalidad, aburrimiento y depresión, así que cuando los indígenas te miran a tì, el turista, te envidian, envidian la posibilidad que tienes de transformar su banalidad y su aburrimiento en una fuente de placer para ti…”
Por tanto la relación que transcurre entre indígena y turista es una relación de negación reciproca, el indígena niega al turista y viceversa, mientras, en equivalencia a la herencia colonialista histórica, se estratifica una forma de saudade retroactiva ( ¡¡ como era bella una vez la Isla!!), con una dolorosa contradicción, que también encontramos en la Kincaid, respecto a la cultura del colonizador, sus libros, su lengua con la cual ella misma expresa su propio odio, su rebelión, su utopía, sus proyectos. Así de un presente negado, se observa un futuro imposible en el que la opción del exilio es para muchos una fuga obligada.
La herencia política del colonialismo ha sido catastrófica: corrupción de los gobiernos, anulación de la oposición, la maldición de la tutela de padres salvadores que miran a los que gobiernan como niños incapaces de emancipación, y es verdad que a veces se tiene la impresión que los propios habitantes de las Islas (pequeños lugares) no poseen la capacidad de reflexionar sobre su propia historia para cambiar y progresar.
“La gente de las Islas no tiene la capacidad de ver la relación que existe entre su obsesión por la esclavitud y el hecho de ser gobernados por hombres corruptos, y no ven que estos hombres corruptos han vendido su propio país a extranjeros corruptos[…] pero el hecho de saber porqué la gente es como es, porqué hace lo que hace, porqué vive como vive, porqué las cosas que han sucedido han sucedido, ¿todo eso no podría llevar a la gente a una relación diferente con el mundo?,a una relación mas exigente, una relación en la que las personas no son victimas de cada mala idea que pasa a través de la mente humana[…]Miro a este lugar ,miro a esta gente y no sé si he sido creada por niños, eternos inocentes, o quizás por artistas en un mundo demasiado estùpido para comprenderlos, o por locos furiosos que han creado su propio manicomio, o una mezcla extraña de estas tres cosas…”
El colonialismo ha producido el Racismo, categorización que la autora presenta desde un ángulo insólito, como mala-educación, ignorancia de los conquistadores en la experiencia de las victimas.
“En la Isla había una directora de una escuela, de origen irlandés, que continuamente decía a los niños de no comportarse como monos que acaban de bajar de los árboles, nadie se puso a pensar que su comportamiento fuera “racismo”. Pensábamos que se trataba de mala- educación, de mezquindad, que era un comportamiento no cristiano, situado debajo de nuestros parámetros de humanidad, y nosotros nos sentíamos superiores porque éramos mucho más educados y delicados…”
Respecto al vulgar Capitalismo impuesto en muchos países caribeños, Jamaica Kincaid rechaza los discursos de análisis socioeconómicos, planteando su incompatibilidad con los derechos negados al pueblo, y quizás la afirmación de la autora podríamos extenderla a modelos económicos de diversa ideología, como Cuba.
“La gente como yo nunca será capaz de comprender el concepto de producto nacional bruto, la gente como yo nunca seria capaz de gestionar las cosas como ustedes, sus leyes favorecen misteriosamente solamente a ustedes. ¿Saben porqué la gente como yo teme el Capitalismo? Porqué desde que lo conocemos no hemos sido sino Capital algo similar a sacos de algodón o de azúcar, y el recuerdo de todo eso es tan fuerte, la experiencia tan cercana que claramente no podemos asumir esa idea que a ustedes le parece tan importante…”
La expropiación del conocimiento de la propia historia, incluyendo una esclavitud reducida a memoria de parada, la prohibición del disfrute del propio territorio, consignado a los hoteles y a los clubes para turistas, a viejos y nuevos depredadores, componen una circulación infectada que envenena las relaciones entre grupos sociales.
¿Que podemos hacer con proclamas / manifiestos como Elogio a la Creolidad de Patrick Chamoiseau e Rene Confiant?
“La Creolidad es la aniquilación de la falsa universalidad, del monolingüismo y la pureza. En la Creolidad se encuentra aquello que se armoniza con el "diverso", la Creolidad es nuestra sopa primitiva, nuestra perpetuación, nuestro caos original y nuestra mangrovia de potencialidad. Dirigimos a ella nuestra atención, con nuestro equipaje de errores, empujados a la necesidad de aceptarnos como individuos complejos, porqué el principio mismo de nuestra identidad es la complejidad…
De la Creolidad nosotros tomamos solo la profundidad y el conocimiento poético [...] Para evitar cualquier limitación de su definición, hay que afrontar la creolidad, según nuestra opinión,"como una cuestión de vivir", de vivir obstinadamente bajo cada luz y cada sombra de nuestro espíritu. Cuestión de vivir significa ya enriquecerse de elementos que la respuesta no posee. Vivir la cuestión de la Creolidad, en libertad total y en constante vigilancia, significa penetrar en la extensidad desconocida de su respuesta…” (Manifiesto Elogio a la Creolidad)(3)
Si de la Creolidad el Caribe representa el más fascinante paradigma, en la extrema complejidad que se articula país por país, isla por isla, región por región de un mismo territorio nacional, en el encuentro con los nuevos colonizadores es preciso también asumir una cultura de resistencia que asume en Jamaica Kincaid la afirmación púdica y testaruda de respetar y alimentar nuestra esencia humana.
“Esta Isla es solo una pequeña Isla […] Antigua es un pequeño lugar, una Islita. Tiene alrededor de quinces kilómetros de largo y unos veinte kilómetros de ancho. Fue descubierta por Cristobal Colón en 1493. Después fue colonizada por excomulgados humanos provenientes de Europa que traficaban seres humanos provenientes de África, reducidos al esclavitud pero nobles y de extirpe ilustre (no existe duda que todos los dueños de cualquier genero son excomulgados, y todos los esclavos de cualquier genero son nobles y de extirpe ilustre), por satisfacer su deseo de poder, por redimir su propia existencia infeliz, por ser menos solos y vacíos: una enfermedad europea. Al final los dueños se han ido, al final los esclavos fueron liberados. Ahora la gente de Antigua, la gente que se considera para todos los efectos antiguana (la gente en quien pensaríamos rápidamente cuando pensaríamos en los antiguanos siempre que el pensamiento nos abriera la razón), desciende de aquellos seres nobles y de extirpe ilustre, los esclavos. Es verdad que cuando dejas de ser un dueño, cuando abandonas el juego del dueño, no eres más un excomulgado, eres solamente un ser humano, con todo aquello que posees. Igualmente para los esclavos. Cuando son hombres libres son solamente seres humanos.”
Para Kincaid, aquello que es representado como accidente de un proceso histórico – la esclavitud, el colonialismo – tiene resultados centrales en la formación de las mismas estructuras cognitivas y simbólicas del Occidente.
Vemos hoy un reconocimiento de las identidades que nace de la negación del Occidente como la única medida del mundo. Algo, todavía más: la percepción difusa que los límites epistemológicos de los paradigmas etnocéntricos europeos constituyan los confines enunciativos de una serie de otras historias y voces disonantes.
La identidad del hombre permanece polimorfa. Al homo faber e economicus, al que atribuimos los progresos de civilización en nombre de un principio de realidad y de utilidad, se acompaña el homo ludens, sensible al principio de la dilapidación y de la ganancia. Y es esta componente lúdica y estética, heredera de historias y culturas extintas, con sus sobrevivientes en nichos de resistencias como las pequeñas islas permeadas de tradiciones e interacciones con el mundo occidental globalizado.
la complejidad que trae hoy de globalización, como el peor de los males, de diferentes puntos de vista lo es; ella arrastra consigo un desafío, el delinearse de un universo incierto que no es solamente el síntoma de una crisis sino la indicación de una profundización de la aventura del conocimiento, donde las respuestas posibles a los problemas que se ponen deben tomar en cuenta el máximo nivel de incertidumbre dentro de la red de todas las problemáticas, tecnológicas, científicas, epistemológicas, filosóficas, antropológicas. Sino correrán el riesgo de ser reductivas y autoritarias.
Estoy convencido que “Un pequeño lugar” de Jamaica Kincaid va en esta dirección y su contribución no es efímera.
BIBLIOGRAFIA
BENITEZ ROJO, Antonio - La Isla que se repite, Editorial Casiopea, Barcelona,1998.
BERNABE' Jean, CHAMOISEAU Patrick, CONFIANT Rafhael - Elogio della Creolità : Eloge de la Creolitè, ed. Ibis, Como-Pavia, 1999.
BOCCHI, Gianluca, CERUTI, Mario(curadores) -La sfida della complessità, Feltrinelli editore, Milano,1985.
STRAFFORD REID, Victor - "Identidad cultural del Caribe" In: Rev. Casa de las Américas, 119 La Habana, 1980.
KINCAID, Jamaica - Un posto piccolo, Adelphi Edizioni s.p.a, Milano, 2000.
Nota
Mangrovia: Planta tropical con fuertes raíces
1 El titulo original en ingles es "A Small Place" Published by arrangement with Farrar,Straus&GirouxInc.,New York,1988.
2 Este concepto lo diferenciamos de la Creolizaciòn-Mestizaje.
3 Las partes del Manifiesto fueron traducidas por mi.
jueves 12 de abril de 2007
Sinopsis del poemario La misión, de Ismael González Castañer.

El libro “cuenta” los avatares de un misionero [cualquiera cumpliendo un deber], enfrentándose a todo tipo de obstáculo [incluido el de mayor consideración: la lengua].
El devenir lo obliga a volver sin éxito; y descubre que todos (menos él mismo) siempre supieron lo baldío del viaje. No obstante (y aun cuando “remisión” también significa “traslado a cuidados intensivos”), acepta de nuevo el encargo (ser feliz).
En realidad, La misión es la simulación de una historia aparente, el amago de contarla; y se debe leer solamente como “expresión”.
WALTERIO CARBONELL
Como surgio la cultura nacional(Fragmento)
De las acciones y reacciones de las clases antagónicas del siglo XIX emerge la conciencia nacional. Durante su curso se ha operado una “autodestrucción”ideológica y ambas clases en sus luchas han preparado su reencuentro en una esfera más elevada: la nacionalidad.
De todo esto se deduce que la conciencia nacional no es un fenómeno producido por las actividades de cuatro gatos, por muy inteligentes que sean los cuatro gatos, y justamente lo que hacen los historiadores es deducir la conciencia nacional de las actividades de los cuatro esclavistas que se reunían en el Ayuntamiento de La Habana, en el Consulado y en la Sociedad Económica. Por muy influyentes que fueran Parreño, Luz Caballero, Saco, Del Monte, en el seno de la sociedad colonial esclavista, mediante sus informes e ideas, la nación no podía haber nacido de la cabeza de estas bellas Minervas, sino de las bases mismas de la sociedad de los explotadores y de los explotados.
La conciencia nacional es un “estado” de la población, un sentimiento común a todas las clases sociales y a la mayoría de la población; si bien es un sentimiento particularmente matizado por la ideología de la clase dominante. Incluso; la “cultura nacional”, entendiendo aquí por cultura nacional no la cultura libresca que se encuentra matizada por la ideología de la clase dominante .Pero si la conciencia y la cultura nacionales de una época es la conciencia de la clase dominante como dice Marx, en esta conciencia nacional hay que tomar en cuenta lo aportada por la conciencia del pueblo que también tiene una conciencia generada por su lucha contra la clase dominante. La conciencia nacional es una amplificación extremadamente dilatada de la conciencia en bruto es decir de las ideologías, particularmente cuando su formación tiene lugar en una época en que las clases dirigentes no son dueñas del aparato político.
Todos estos fenómenos pertenecientes a la superestructura de la sociedad se encuentran situados en planos distintos, pero en nuestro país se forma con ellos un verdadero arroz con mango; se confunde “ideología” con “conciencia nacional” y “cultura nacional” con “ideología”, y esta confusión es otra de las tantas razones por la cual los movimientos reformistas y anexionistas del siglo XIX, expresiones ideológicas en estado puro, son calificadas de manifestaciones de la conciencia nacional. Y por otra parte, no existe la menor idea de cómo se opera el tránsito dialéctico de la “ideología” a la “conciencia nacional”, ni de los momentos en que la conciencia nacional aparece como una prolongación depurada de las “ideologías”
Disponible en:Biblioteca Nacional de Cuba
http://www.bnjm.cu/bnjm/
LA CULTURA NACIONAL?
Roberto Zurbano
Ha obtenido diferentes premios en Cuba y su obra de crítica y ensayo es reconocida internacionalmente entre los que se destaca Poética de los noventa: Ganancias de la expresión?, (ensayo), 1994. /Los estados nacientes (Literatura cubana y postmodernidad) (ensayo), 1996.
Fragmento del ensayo “El triangulo invisible del siglo XX cubano: raza literatura y nación”
En el verano de 1961, ve la luz el libro de Walterio Carbonell Crítica: cómo surge la cultura nacional, donde su autor, un activo militante comunista desde la década de los años 40, destacado luchador por los derechos de los negros en Cuba, periodista, investigador y etnólogo formado en Francia durante los 50, revisa la historiografía nacional y hace una radical evaluación de esta, señalando sus fundamentos racistas, colonizados y burgueses. El destacado historiador Jorge Ibarra ha explicado:
…el mérito historiográfico principal de Walterio Carbonell radica en haber valorado el aporte del negro a la cultura y a la sociedad cubanas como un fenómeno social total, de acuerdo con la perspectiva de Georges Gurvitch acerca de este tipo de procesos. Hasta entonces, la historiografía burguesa había obviado o subvalorado la participación del negro en el quehacer historiográfico nacional.Solo Fernando Ortiz y Elías Entralgo, entre los estudiosos de primera línea, habían hecho justicia a los grupos étnicos preteridos.
Más que un abordaje riguroso a su objeto de reflexión, el libro de Walterio Carbonell, es uno de los testimonios más singulares e inquietantes de la historia intelectual cubana de la segunda mitad del siglo XX. Dialoga de otro modo con las polémicas culturales que entonces tenían lugar, por encima de diferencias políticas, trifulcas literarias y escaramuzas de grupos por alcanzar el poder cultural. Propuso un diálogo marxista sobre los fundamentos históricos de la nación, sus presupuestos racistas y su continuidad posible en el discurso ideológico de la Revolución cubana. Pero no tuvo respuesta y, con el paso de los años, un oscuro silencio selló sus páginas.
Publicado en Temas no 46, abril-junio 2006; disponible en:
http://afrocubaweb.com/News/Cuba/trianguloinvisible_zurbano.pdf
lunes 9 de abril de 2007
Maria Ileana Faguaga Iglesias
Presentación de las obras:
Manual de Santería, Rómulo Lachatañeré
Cuentos negros de Cuba, Lydia Cabrera
Religión y arte yoruba, Pedro Pablo Aguilera
Dice un viejo proverbio yoruba: “Cuando no hay mayores en el pueblo reina la confusión” (Odu de Ifa, Baba Eyiogbe). De esa fuente nutricia, de la que bebemos como pueblo todos los cubanos –seamos o no afro descendientes, seamos o no afro religiosos, estemos o no conscientes de que nos sirve de alimento espiritual- hemos aprendido que: “La palabra salva. La palabra mata”. Porque como cubana afro descendiente, como afro religiosa y como estudiosa soy joven, aún, comienzo con un agradecimiento especial para el colega Tomás Robaina, estudioso reconocido de la temática afro cubana. Agradezco también a los organizadores de la Feria del Libro en San Antonio la invitación para esta presentación. Y, espero, que a través de la palabra, nos entendamos todos, lo cual sería, ya, un modo de salvarnos.
Incluso en la Era de las Comunicaciones, acompañada con todo el despliegue tecnológico y la influencia que este ejerce sobre el pensamiento y por tanto en el relacionamiento, los libros –en sus formatos tradicionales- continúan siendo vehículos de información, transmisión y generación de conocimientos, estímulos para el aprendizaje. La aparición de nuevos títulos y la reedición de muchos otros, hoy como ayer, continúan representando acontecimientos bienvenidos, esperados, reclamados.
La presentación esta mañana del Manual de Santería (Rómulo Lachatañeré), Cuentos negros de Cuba (Lydia Cabrera) y Religión y arte yoruba (Pedro Pablo Aguilera), es de esos acontecimientos esperados por quienes continuamos a la búsqueda de obras que, no por haber sido ya editadas, dejan de ser necesarias y útiles.
Sólo algunos elementos voy a referir, en aras del rápido contacto directo del lector con las obras, de las que puedan hacer sus propios análisis.
Primero: Existe una diferencia de contextos históricos entre la primera edición de las obras de Lydia Cabrera y de Rómulo Lachatañeré, y la publicación primera de la obra de Pedro Pablo Aguilera, lo que sin dudas se expresa en el tratamiento del tema. Cuentos negros de Cuba (1940), Manual de Santería (1942) y Religión y arte yoruba (1994). Tanto Los cuentos negros... como el Manuel de Santería son producciones intelectuales de la época del Negrismo y de la Negritud, cuando intelectuales y artistas occidentales “descubren” las potencialidades expresivas de las culturas afro; momento en el cual, desde los propios afro descendientes –biológicamente en unos casos, culturalmente en otros-, se expresa un discurso reivindicativo de sus orígenes étnicos. Época en la cual, en el espacio afro americano –percibido como continente-, la experiencia artística e intelectual en sentido general que asume como motivo argumental el mundo cultural afro, sustituye en unos casos y en otros comienza a convivir con las expresiones artísticas e intelectuales indigenistas. Se sitúan las obras de Lydia y de Rómulo, como las de Fernando Ortiz e Isaac Barreal, entre otros, en la avanzada de los estudios afro cubanos en particular, y de los estudios etnológicos y antropológicos en general, en el mundo intelectual cubano. Religión y arte yoruba, en cambio, es el resultado de la producción intelectual de los ’90, en cuyo contexto se expresa una voluntad explícita de superación de la etapa ateísta, que nos impuso lo religioso como tabú, y que, en el menos malo de los casos, impuso un tratamiento tendiente a la folklorización del tema afro religioso. Fueron / son los años en que tanto la realidad sociológica nacional, que nos expresaba / nos expresa la importancia del factor religioso entre los cubanos –con independencia del origen étnico, el color epitelial y el nivel de instrucción-, como el arte que, en sus diferentes manifestaciones, comienza a reflejarlo, retan a la academia a reevaluar sus posiciones, percibiendo la necesidad no sólo de dar continuidad a los estudios de los precursores –entre estos Lydia y Rómulo-, sino de incorporar nuevas aristas y otras herramientas al estudio de una realidad cubana que, como en el resto del mundo, se torna cada vez más compleja y desafiante. Con las herramientas del marxismo, Pedro Pablo Aguilera se enfrenta al tema y procura sistematizarnos un conocimiento del cual continuamos hoy sintiendo avidez.
Segundo: Los ’80 se nos revelan como el punto de partida de lo que luego pudiéramos considerar eclosión en la producción intelectual y artística respecto al interés por el tema religioso en general y afro religioso en particular. Etapa esta que se enmarca en la superación global del pensamiento ortodoxamente racionalista que auguró –puede que con buenas intenciones pero desacertadamente- el fin de la importancia del factor religioso. La humanidad inició desde entonces una etapa que entre sus elementos distintivos tiene la búsqueda de espiritualidad, también por la vía de lo religioso, y en ese camino se inserta la revitalización, revalorización, y en ocasiones además la renovación de las religiones tradicionales o ancestrales, entre las que se cuentan las religiones originarias africanas, como el yoruba culto a los orishas, y las afro religiones, como la santería cubana, por mencionar únicamente dos ejemplos. Son los ’80 el punto de partida de toda una labor editorial en Cuba dirigida a la publicación de obras que reflejan esta realidad. Reediciones de títulos y la aparición de otros, artículos publicados en diferentes revistas, nuevas colecciones dedicadas a la temática cultural / religiosa afro, publicaciones domésticas o artesanales como aquellas que realizan los propios religiosos, junto a la creación de sitios en internet dedicados a la temática, y a seminarios, talleres, conferencias, etc. procuran llenar un espacio necesario en el conocimiento y profundización de este tema.
Tercero: Destacable, en la últimas décadas, es el hecho de que, junto a los artistas e intelectuales, los propios afro religiosos emprenden cada vez con más ímpetu el estudio de sus religiones y, no sin reticencias –no del todo vencidas- comienzan a ganar el respeto de la academia, que en el 2004 confirió el Premio de la Crítica entre las Mejores Obras Científico-Técnicas Publicadas a, Ifá: Santa Palabra. La ética del corazón, obra del babalawo cubano (blanco) Adrián de Souza Hernández (2003. Ediciones Unión. La Habana, Cuba.). Las obras en circulación siempre resultan insuficientes en proporción a la cantidad de interesados en adquirirlas. Editoriales extranjeras se interesan por editar y reeditar la producción cubana sobre el tema. Deja de ser posible identificar con facilidad los nombres de los estudiosos cubanos de la temática pues, afortunadamente, cada día somos más, y convivimos e interactuamos diferentes generaciones de estudiosos en un proceso cuyos resultados parciales, dada la variedad de disciplinas y de perspectivas en el análisis, pueden ser enriquecedores. Conviven las obras de Ortiz, Lydia, Rómulo, Barreal,... con las de las de Nicolás Guillén y Marcelino Arozarena,... se incorpora la generación de Tomás Robaina, Rogelio Martínez Furé, Miguel Barnet, Nancy Morejón, Mirta Fernández, Tato Quiñónez, Eugenio Hernández (Premio Nacional de Teatro 2004)... y, paralelamente, desarrollan sus obras Julio Corbea, Ramón Torres, Ismael González, Julio Moracén, Rito Aroche y Teresa Cárdenas (Premio Casa de las Américas 2004, en literatura para niños)... Se incorporan ya, válganos Dios, las siguientes generaciones, hilvanando la madeja, más que de renovación, de constancia en el transitar por el sendero de los estudios sobre los afro cubano.
“El tiempo y las cosas no permanecen inalterables”, sentencia la sabiduría yoruba (Ifa Baba Idi Meyi). Hace apenas unas décadas, el legado cultural afro cubano era ampliamente considerado “cosas de negros”, y los practicantes de las afro religiones eran relegados, minimizados, satanizados. No ha llegado el fin de esa historia, pero iniciamos el principio del fin.
Actualmente, la Letra del Año de los babalawos cubanos es divulgada por la radio nacional; el recién fallecido cantante cubano Lázaro Ross, intérprete por excelencia de los cantos y rezos yoruba, dejó un amplio registro de grabaciones como legado a nuestra cultura y fue condecorado con la Orden por la Cultura Nacional; en el paseo del Prado, frente al antiguo Capitolio cubano, sede del Congreso republicano, hoy se yergue la (controvertida) Sociedad Cultural Yoruba de Cuba, con una sala museo dedicada a los orishas; por toda la Isla encontramos centros de investigaciones dedicados al estudio y divulgación de las culturas de origen africano y a su interrelación con otros componentes culturales de la sociedad cubana.
Falta. Falta mucho por hacer. Sólo la constante inconformidad nos hace a los humanos crecernos. Vale tener presente en el proceso de crecimiento las enseñanzas que nos legaron los abuelos africanos. De ese caudal, inagotable, y, renovable, tanto desde las experiencias africanas como desde las experiencias afro cubanas, un joven poeta mestizo cubano, Frank Upierre, bebió para su poemario Tablero de Ifá. (1994. Ediciones Extramuros. La Habana, Cuba. Pág. 37.), y nos advierte: Orula afirma: / No temas al viento fuerte. / Árbol duro / y su raíz no quebranta / duro aguanta / aunque lo sople la muerte... El Tablero de Ifá de Upierre, como la filosofía concentrada en los odun de Ifá por los cuales rigen éticamente sus vidas tantos cubanos y cubanas de hoy, nos indica que, esta, también, es nuestra herencia de fortaleza, y que no quedó limitada a las ramas del árbol del cual brota la identidad nacional cubana –como suponen algunos-, sino que enraizó con la fuerza y el vigor de las raíces del baobad africano que, en este nuestro espacio afro caribeño, hemos sustituido con la frondosa y acogedora ceiba. (jueves, 17 de febrero de 20)
Marzo de 2005
EXPLOSIÓN SUPREMA: LOS RAPEROS DEL TERROR.
Para el común, Explosión Suprema serían cuatro negrones (“Tan solo por tener seis pies de altura/ o tener la piel morena o la tez oscura/ debo ser víctima de tu incultura”, denuncian en su antológica pieza Alerta), a los que las muchachitas (atraídas por su porte, sensualidad o serpenteo) descaradamente calificarían de mangones: “Porque su actuación —justificaría una de ellas, sofocada— nos deja siempre listas, preparadas [como agua] para el cho-co-la-te-o”.
-Michel Hermida Martínez: Maikel Miki Flow: 15-11-1976. Mulato. Operador de audio, gastronómico. Madre bailarina de Tropicana, retirada. Básquet. Breakdance. Su rap Pienso llama a la fraternidad. Último en entrar al grupo, en el 99.
-Isaac Amado Torres Frómeta: Criminale Flow: 9-6-1979. Moro. Mecánico de Taller. Estudia Sociocultural en la Universidad. Su rap Mastica Flow revela la “agresividad estética” de Explosión Suprema. Pasatiempo: el cine, en todas sus manifestaciones.
-Reynor Hernández Fernández: Mahoma: 19-9-1979. Negro. Director-fundador del grupo. Técnico pruebas funcionales respiratorias. Madre Dra. Leonor Fernández Ibáñez, representante del grupo. Su rap Mahoma habla de la voluntad para alcanzar una meta. Especialidad culinaria: Congrí al Escalope.
-Etián Arnau Lizaire: Brebaje Man: 9-1-1981. Muy prieto y delgado. Fundador de Explosión Suprema. Básquet. Breakdance. Su rap Jode expresa la atención que debe primar en el trato con cualquier tipo de persona. Cocina el mejor Puré de Papas-Huevo-Mantequilla de todo Alamar.
Una noche cualquiera de peña rapera, el anunciador juega con la palabra “explotar” y la sala —formándole mejor bulla y euforia que a los conjuntos precedentes— ya sabe que viene —literalmente— la agrupación más representativa del panorama rapero. ¿Lo será de verdad, será la más? Existe sólo un teléfono que lo puede confirmar… Primero sale Michel con guayabera y bermuda de amplia pata [shortpeta —dicen los más jóvenes]; pelado bajito; hace círculos con el brazo como si operara acetatos a la manera del DJ; baja corriendo a la primera fila, choca palmas, sortea agentes, corretea más por los laterales, vuelve. Segundo entra Isaac con grelos [dreadlocks: haces rizomáticos de cabellos rizos colgando por toda la cabeza], cinta azul tapando la frente, gafas oscurísimas, camiseta blanca; trae agarrado un pomo plástico de agua [se adquieren sólo en verdehalago]; rapea en guardia flexionando las piernas en forma de “tijeras”. Tercero: Etián toma el micro completamente hacia arriba haciéndolo topar con la visera de su gorra tipo pescador de agujas; marca el tema con el pie siniestro; su rostro molesto emite una voz aguda e incisiva que enardece a la afición. Cuarto: Reynor ya tiene la vena de la sien y la del cuello, grosas, y ondea la pinta, el pañuelo con su mano derecha como si sacudiera una gallina/ cual estopa/ estropajo. Ahora los cuatro corean “¡Cómo tú te pones cada vez que me ves!” y el público, de pie, con ritmo, gritando “¡OYE, SÍ!”, le dirige su índice en señal de total aceptación. Todos son diestros, aunque no se dan la mano al encontrarse, sino un beso hermano. No se han tatuado porque, o bien no hallan diseño matador, o bien no acaban sus problemas económicos, aunque el caso de Etián es estéticamente contundente: «Soy muy oscuro, no luciría el dibujo en mi piel». El interés por la Pelota sólo se produce al final, justo en los Play-off, aunque Reynor es más “novelero”. Michel ya tiene un nombre en la Regla de Ocha por Changó, y Etián posee su iniciática Mano Verde-Amarella. Explosión Suprema tuvo su primera presentación pública el 12-13 de octubre de 1998 en “la Chusmita” de Alamar, junto a grupos como Hermanos de Causa, Trampa Explosiva, y Lobo Marginal. No pertenecen a la Agencia Cubana de Rap.
¿Por qué el nombre Explosión Suprema?
Para que cada actuación —argumenta Reynor-Mahoma— sea un gran estruendo que impacte la conciencia del público. Algo distinto, no esperado; algo tan grande que deje a la gente excitada; algo deslumbrante.
Explosión Suprema es eso mismo, una bomba —reitera Michel produciendo la onomatopeya TÁKATA al chocar, de canto, su mano derecha contra la izquierda—: la palabra rap.
Conversando acerca de cómo perdura el cliché El negro está excepcionalmente dotado para el deporte y la música, caímos en que todavía, si deseamos convertirnos en médicos o ingenieros —como dijo el célebre realizador afronorteamericano Spike Lee— tenemos que ser “diez veces mejores”. ¿Qué opinión les merece la filosofía noruega del emblema de un festival de jazz sueco: “La música me salvo del deporte”?
Reynor-Mahoma: La música tiene la virtud de reproducir mis pensamientos. El deporte me encanta; pero más como un hobby natural que me sana y ayuda a despejar.
Etián-Brebaje Man: La música forma parte de mi trabajo, tengo planes con ella. El deporte, para mí, es un vicio saludable.
A Michel-Maikel Miki Flow ambas cosas —música y deporte— ni le salvaron ni le restaron: Han sido parte de mi vida —dice— en todo lo que soy. Miki agrega: Hubiera podido ser médico o ingeniero también: la mamá de Reynor es la directora provincial de Neumología, y es negra.
¿Cómo es un día de creación?
Etián-Brebaje Man habla de lo engorroso que resulta trasladarse de Micro 10 a La Habana para realizar backgrounds. Pero después que llegamos —asegura contento—, que empezamos la pincha, y que está saliendo buena, te da la alegría esa de saber que lo que tú quieres, o sea tu trabajo, lo estás haciendo bien hecho. El ánimo sube por completo.
Reynor-Mahoma cuenta que terminado el trabajo, no vive hasta mostrarlo también a su mamá y amistades del barrio: «Un criterio siempre vale, influye».
Michel-Maikel Miki Flow: Reynor, la mayoría de las veces, hace un tema entero y lo distribuye entre nosotros: “Mira, tú cantas aquí, tu empiezas allá”. Cuando el tema es mío, entonces hago yo la distribución. Después, cada cual arregla su parte de acuerdo con la forma que canta. También tenemos cosas solos: Mahoma, Reynor; Jode, Etián; Mastica Flow, Isaac; y Pienso, yo. Cada una nos define personalmente.
Reynor dice que en Mahoma aconseja al que tiene talento, que vaya a explotarlo. De nada sirve estar en tu casa diciéndote “Soy el mejor en esto, soy el mejor en lo otro” y no seas capaz de desarrollarlo. La loma es el objetivo; y Mahoma, la persona o el talento de la persona.
Para Jode explica Etián: Hablando chabacano como hablo yo, refiero que uno tiene que estar en talla con la gente. No es que tú seas malo, ni que busques problema, ni que te metas con nadie. No. Sino que tienes que estar en talla [en este caso: atento, alerta] con el que se te acerca en buena forma, en mala forma, como quiera.
M-M M F: Pienso es el llamado que hacemos a la gente y a los demás raperos: “¡Oye, vamos a unirnos, y vamos a formar cosa aquí!”. También hablo de otras cosas que están pasando. Hay mucho talento pero algunas instituciones no les da oportunidad de demostrarlo. Entonces, nos duele durísimo, muchísimo, por ejemplo, que un extranjero valla a estas instituciones, buscándonos, y no nos vea allí porque no pertenecemos todavía a ella, ¿me entiendes? También, con Pienso digo lo que está pasando en Alamar: Antes, el movimiento Jipó (Hip Hop) en Alamar era el más fuerte que había. No es por lo comercial y el reguetón, sino porque está solamente en Alamar —puedes cantar lo que quieras porque cada cual hace lo que le gusta; tú puedes ser comercial, a mi no me gusta, pero si a ti te gusta, ya, a ti te gusta; pero ¡mi hermano, sal de Alamar! Tienes que ir al Vedado, a Buena Vista, pa que la gente te conozca, pa que sepan lo que haces.
No escogieron la escultura o la trova como medio de expresión; escogieron el rap. ¿Cómo llegó la vocación?
R-M: Cuando chicos, Etián y yo cantábamos raps por la calle en un inglés que nunca existió. Un inglés inventao de esos. Y tuvimos un debate con un trovador, Yamni, acerca de qué género era mejor. Apostamos para ver quién hablaba más. Esto fue el impulso para que fundáramos el grupo. Nuestro primer número se llama El guitarrista nunca se acaba. Lo tengo archivado. El papel ya está amarillo. Por el 96. Primera canción que hicimos. Algún día la sacaré, como un remember… Escogí el rap porque pienso que es más abierto; comunica tanto como expresa con proyecciones y palabras y con la imagen de uno mismo.
E-BM asegura que escogió el rap porque ya venía con él. Para corroborarlo, rememora cómo él y un amigo de la infancia —Michel Biel— ya bailaban breakdance desde tercer grado en la Primaria. —Yo hacía una cosa que ahora no puedo hacer: me tiraba en el piso y daba una pila ‘e güelta —lamenta Etián, ¡que tan sólo posee 23 años! En el Pre comienza a escuchar y cantar números de Primera Base y Anónimo Consejo; se mete en Teatro y empieza a componer con Reynor.
Ya como grupo —comenta R-M—, hicimos la audición en La Madriguera [sede de la Asociación Hermanos Saíz de Ciudad Habana, Quinta de los Molinos del Rey] para el Festival del 98 y no la pasamos. Novatos al fin, cantamos paraos como una estatua. Hicimos la expresión; pero vocal, no corporal ni nada.
Me dirijo a Michel-Maikel Miki Flow: ¿Cómo los conociste; cómo llegó a ti la vocación?
M-MMF: Desde los 15 años vivo en Alamar. Este [se refiere a Reynor] y yo nos conocimos de jevitas y esa bobería, de la discoteca, del barrio; y a este [se refiere a Etián] del básquet y esas cosas. Siempre fui bailador, lo mío era bailar. Siempre estaba en los retos, retándome con la gente por ahí con esos bailes —breakdance, pigüe, soultrain—; le descargaba muchísimo a to esos bailes…Y ná, jugando básquet Etián me echaba rapeando. “Yo también, mi hermano; no te ponga pa eso, yo también”, le decía, hasta que me propuso ‘Hagamos un tema’, y hacemos uno supercómico —Porteros del infierno, evoca Etián y se ríen—. Etián habla con Reynor para que yo esté en el grupo. Reynor me dijo: “Oye Michel, a partir de mañana cantas con nosotros. Te tienes que aprender esto y aprenderte lo otro”. No podía creerlo y pa ver si era verdad le dije ‘Vamos pa tu casa a buscar los papeles’. Fuimos payá y tremenda locura formamos, y todo bien, y hasta hoy.
Algún que otro especialista cree que el rap no es un género musical propiamente, sino una modalidad oral de la comunicación contemporánea a secas —como pueden serlo la narración oral escénica, un performance, la docencia—, mientras que para el campesino griego, aún, “la poesía es el lenguaje que canta/ un poeta es un cantor”. ¿Cómo define, cómo caracteriza Explosión Suprema su arte?
R-M: No veo diferencias. Para mí el rap es melódico también. Su lenguaje es más crudo, más natural, menos ficticio, por ejemplo, que el lenguaje de la salsa. Nuestro hacer es más “a secas”. El arenbí [R&B: Siglas del ritmo afroamericano que llamamos moña] es más cantado.
E-BM protesta: No tiene diferencia con nada. Tiene background, notas musicales, la letra posee mensaje. Si no lo quieren entender, por la manera en que se dice, son otros 20°°.
M-MMF: El rap viene también de lo que hacía Martin Luther King, o Malcom X en sus discursos políticos —hablar con cierto ritmo y cadencia para transportar las ideas—. Y los esclavos.
E-BM —entre onomatopeyas que inventa para la mocha cortadora y para la percusión del cencerro de las congas— me dirige esta especulación: ¿No piensas que hubo un esclavo que le hacía así —“chús-chús”— a la caña, y que haciéndolo —Se ponía a hablar mal del mayoral —interviene R-M— cantaría “Machetona machetona mache-chús aé”, obteniendo un ritmo —“quinti-quitinqui/ quinti-quitinqui”?
R-M: La virtud del rapero es que opaca la música con su mensaje; y se fija más en el contenido de las palabras que en el musical.
Por fin, ¿cómo caracterizarían el rap que hacen?
E-BM: Underground con mensaje. Ahora, que en un tema hablemos de las flores… adapta las flores al rap underground que hacemos y saca conclusiones. Nuestra forma de vida es underground, no porque seamos unos indeseables —me falta un diente, y cualquiera me compara con el más malo de la película, ¡y mentira!, normal.
Asentimos bajando la cabeza y nos sorprende el autostop del pequeño grabador de la entrevista. Entonces, leo algunos momentos del concepto “Hip Hop Revolución” que Anónimo Consejo puntualizara en el No. 1 de Movimiento (Definirnos fuera de la polémica comercial-underground/ Vestirnos tradicionalmente y con símbolos revolucionarios/ Tomar las cosas como son y revolucionarlas/ Cantar de manera valiente, atrevida, sin ambigüedad, sin rodeos/ Revolución de pensamiento, de forma de escribir, de expresarse y representar la vida), y les pregunto: ¿Qué es Explosión Suprema en el concepto “Hip Hop Revolución”?
R-M: Para mí es progresar. HHR es cambio para bien, mejoramiento.
M-MMF + E-BM expresan que aunque no tengan una canción que hable de la Revolución directamente, o de la historia cubana, o la solidaridad internacional, aún así están dentro de esto y lo defienden.
¿Qué sería lo específico de Explosión Suprema en el concepto?
—Lo natural —responden—. Ser siempre lo que tú eres; no querer ser lo que tú no eres. Eso es HHR. Tu idea, tus pensamientos, la razón por la que vives, por la que haces música, todas esas cosas son HHR, para nosotros. Hay gente que adopta la frase sin haberle visto el sentido, el objetivo, el símbolo; lo ven como “cantarle a la patria”, “cantar con rebeldía —el que grita más, el que más fuerte dice las cosas, “ponerse una gorra verde”— y es eso y mucho más.
Y declaran su acuerdo con el mensaje Globalizar un futuro mejor que Adeyeme y Sekuo, los militantes de Anónimo Consejo —a quienes consideran “los Van Van del rap cubano”— dan en sus presentaciones.
KrsOne menciona nueve elementos caracterizadores del Hip Hop: Breakdance, Emcee [Maestro de ceremonias], Graffiti, DJ, Beatboxin [Sonidos con la boca], la Moda Callejera, el Lenguaje Callejero, el Conocimiento Callejero, y el Arte de los Negocios Callejeros. ¿Cómo se reflejan en nuestro país?
R-M confiesa que no sabe dibujar. Por falta de recursos siempre han sonificado con la boca. Consideran que el Conocimiento Callejero (modos de comportarse y cosas que no se aprenden ni en la casa ni en la escuela) sí define al Hip Hop: “Superválido; ahí es donde nos identificamos con el público; la mayoría son jóvenes que están en la calle, que están estudiando, o que tal vez no hacen nada en un momento determinado; y esta es la oportunidad de nosotros cogerlos y meterles mensaje”. E-BM no reconoce al Arte del Negocio Callejero vinculado al Jipó, sino más bien lo incluye en el arte de la vida. M-MMF hace Graffiti, y especifica cómo vender drogas, armas, traficar autos, robar TV y computadoras, forma parte (o formó) del mundo de mucho rapero americano en su país, no aquí en Cuba. “El negocio aquí —aseguran— es vender nuestra propia música.
Los criminales matan el sábado
Isaac-Criminale Flow empezó a rapear por puro embullo; escribe generalmente los días lluviosos porque alcanza un alto nivel de relajación; para él, “Hip Hop Revolución” es perfeccionar, lo mismo que un escultor quita lo basto y grosero del madero que en obra convertirá; cuestiona que el Lenguaje, Conocimiento y Arte del Negocio callejeros formen parte del movimiento cubano.
Expresiones usajonas que no forman parte del lenguaje estándar dado su carácter marcadamente coloquial, obsceno u ofensivo distinguen a Explosión Suprema. ¿Por qué motherfucker y no malas palabras directamente?
I-CF: Se trata de cómo decirla y del momento justo donde ubicarla en la canción. Hay momentos en que puede sonar más crudo, más burdo, más underground.
R-M: Homenaje al gran patrón mundial del rap, que, aunque no se quiera, es la guía del rapero cubano.
M-MMF: La aprovechamos para decir lo que queremos y no podemos realmente; ahí es donde cumple su función.
Aunque Hermanos de Causa en el No. 1 de Movimiento habló muy bien del concepto “agresividad”, ¿cómo lo ve Explosión?
R-M: Si cantas con una onda crítica sin ser agresivo, no se verá. Como hacemos música protesta, entre consejos y otras cosas, si no hablas fuerte, no tendrá sentido.
I-CF: Se supone que escribes algo para acompañarlo con el cuerpo. En una canción que tengo [Mastica Flow] declaro que mi cantar es agresivo; pero no estoy incitando al público a la violencia. Es sólo un modo de actuar violentamente.
M-MMF: No puedes ir por la calle todo el tiempo peleando “¡Oye qué te pasa!” La canción es el momento para dejar salir ese yo que uno tiene escondido. No puedes violentarte a toda hora.
I-CF: Es transformar toda esa energía negativa que tienes dentro, y hacerla llegar al público de otra forma, en un mensaje.
¿Qué esperan de veras de la Agencia Cubana de Rap?
R-M: La Agencia podría ser una gran institución y una gran defensa para el Hip Hop...
Esto del rap, ¿no es una perreta de ustedes, algo de juventud, una muchachada? ¿Creen que podrían vivir del rap el resto de sus vidas? ¿Se ven en el futuro?
I-CF: Estamos probaos. Hemos pasado por un millón de cosas…
Después de escuchar varias anécdotas sobre los obstáculos que han sufrido en su carrera de raperos, para que se percaten de que los que entiendo perfectamente, les canto “Persistiré/ aunque el mundo me niegue toda la razón”, un bolero popularizado por Elena Burke, «la señora sentimiento». Entonces Michel, totalmente excitado, declara: Lo que más me gusta de todo esto, lo mejor de todo esto es que, al final, cada uno practica el mismo sueño, ¿oíste? Dentro del mismo grupo. ¡Cóño, asere, ¿tú te imaginas nosotros…una pila ‘e GRAMMY? Es una cosa que está loca; pero… ¿te imaginas?
Bueno, dejémoslo aquí.
--------------------------------------
OJO PARA EL DISEÑADOR
Biblioteca de Explosión
¿Qué lecturas de su infancia recuerda con mayor agrado? La Edad de Oro, Los Tres Mosqueteros, y La Historia de Elpidio Valdés. ¿Tiene algún libro permanentemente en su mesita de noche? La Santa Biblia. ¿Cuáles son los últimos libros que ha leído? Pasajes de la Guerra Revolucionaria. Los Independientes de Color. Diccionario Cubano de Términos Populares y Vulgares. ¿Qué libro recomendaría incondicionalmente a sus amigos? Vindicación de Cuba, y La Biblia. ¿Y a sus enemigos? Biblia.
La Suprema compactoteca
-Jay Z: Mezcla moña con rap clásico al utilizar fondo light. Planet Asia: Fondo marcadamente melódico. «Cosas suaves pa descargar. Cosas relajadas». Mos Def: «Con background lírico hablan fuerte: no necesito la bulla del rap encima de mí to el tiempo», dice Michel. M.O.P. FlipMode Squad.
-Van Van, Manolito Simoné, Emiliano Salvador, Los Muñequitos de Matanzas. Marc Anthony.
-U2.
JUAN FRANCISCO MANZANO.
Treinta años
Cuando miro al espacio que he corrido,/
desde la cuna hasta el presente día,/
tiemblo, y saludo a la fortuna mía/
más de terror que de atención movido./
Sorpréndeme la lucha que he podido/
Sostener contra suerte tan impía,/
Si tal puede llamarse la porfía/
De mi infelice ser, al mal nacido/
Treinta años ha que conocí la tierra;/
Treinta años ha que en gemido estado/
Triste infortunio por do quier me asalta/
Más nada es para mí la cruda guerra/
Que en vano suspirar he soportado,/
Si la calculo, ¡oh Dios! con la que falta.
GUSTAVO URRUTIA
ARTE/FINAL [Julio Moracen]
Cautivo en un tambor tamani
coco
camino
ceiba
cementerio
Hice el viaje como un pez
Ochosí, el cazador
de una sola flecha
Me engañó con azúcar
Me engañó con azúcar y melaza.
Alberto Guerra Naranjo

Premio de cuento de la revista La Gaceta de Cuba 1997 y 1999. Tiene publicados el libro de cuentos Blasfemia del escriba (Letras Cubanas, 2000).
Buscavidas (novela inédita.)Fragmento
[…] mientras la cafetera hervía a punto de botarse, recordó a Julio Cortázar. J.L tomó un paño con la mayor rapidez. Preparó medio vaso, se dio un buche del líquido humeante y quiso fumar. Pero faltaban los cigarros. Cortázar sí era un escritor del carajo, se dijo, de esos que no lo piensan dos veces para entrarle a la página. Cortázar, tremendo tipo Cortázar. Decidió bajar las escaleras, cruzar la calle, mirar de reojo al vendedor de churros, a la gente en la parada, llegarse hasta la esquina y comprar unos cuantos cigarros. Escribir no se puede sin cigarros, se dijo frente al viejo que los vende.
-¿Cuántos quieres?
- Deme diez.
¿Habría pasado el genial Julio Cortázar por los mismos pasmes que a él le sucedían? ¿Habría comprado cigarro a menudeo a un viejo renqueante, que contaría el dinero con una calma increíble antes de echarlo en el platico del bisne? ¿Habría sabido qué coño era bisne, qué coño cigarro a menudeo? ¿Habría arrastrado un colchón por la ciudad por tirarle un cabo a un par de marginales? ¿Habría trabajado alguna vez de C.V.P, en alguna empresita de París o Buenos Aires? ¿Habría corrido detrás de un extranjero para tumbarle unos fulas e ir tirando? ¿Habría pasado los mismos trabajos para escribir una cabrona palabra? El viejo trajo los cigarros y se quedó mirándolo.
- ¿Algún problema, muchacho?
- Nada, Prendes, pensaba un poco.
- Un consejo, muchacho: Estos tiempos no son para pensar. ¿Vas a comprar café?
- Gracias, Prendes, colé ahora mismo.
Esquinados en el borde de la mesa, el medio vaso y los cigarros serían testigos de las primeras palabras que recibiría la hoja en blanco. Ellas, las palabras, antes de inscribirse a través de las teclas, tendrían que aferrarse primero en la mente de J.L y luego ser paladeadas como si fueran dulce cocinado por su esposa. Eso era escribir. Eso y algo más que fumarse otro cigarro o pararse y caminar a la ventana para contemplar otra vez al vendedor de churros. J.L tuvo miedo ese martes. Un escalofrío le advirtió que sus pasos anteriores sólo eran pretextos para demorar el comienzo. Toda la fuerza de la Literatura estaba en el comienzo. Ningún escritor de ficciones que respetase el oficio podía darse el lujo de no meditarlo. Mirar por la ventana no lo salvaría de escribir, se dijo. Pero era un alivio ante la imposibilidad de encontrar una frase. La buena frase. Cada cual en la calle era presa de sus propias intenciones: los vecinos, los viejos con jabas camino a la bodega, la gente en la parada, las mujeres, el par de mecánicos debajo de un carro. Menos él, todos tenían prefigurado su comienzo. El vendedor de churros, por ejemplo, lo aseguraba con una eterna metafísica: Llegar temprano, calentar la manteca, colocar la harina con azúcar y pregonar churros, churros, vaya tu churro aquí. Pero con el escritor que intentaba la creación las posibilidades eran infinitas. Aunque la historia que pensaba escribir estuviese muy clara, los personajes, e incluso el tono, faltaban las palabras del comienzo. Llevaba días estrujando cuartillas sin que aparecieran. Hoy no me puede pasar lo mismo, se dijo. Dejó caer el cigarro hacia la calle, soltó el humo y se prometió no volver a la ventana hasta que escribiese una frase. La buena frase. Cuando estuvo otra vez frente a la Royal cerró los ojos, respiró profundo, puso las manos sobre el borde de la mesa, trató de pensar en la página en blanco y se maldijo. Finalmente se maldijo. Alguien había tocado la puerta.
MATRIZ DE IDENTIDAD:LIBROS
- BENITEZ ROJO, Antonio - La Isla que se repite, Editorial Casiopea, Barcelona,1998.
- FANON, Frantz - Peau Noire Masque Blancs, Editions du Seuil, Paris, 1992.
- MUNANGA, Kabenguele. Negritude: usos e sentidos. São Paulo, Ática, 1988.
- ORTIZ, Fernando.Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, La Habana: Jesus Montero Editor, 1940.












