lunes, 10 de diciembre de 2007

Pedro Cubas

La construcción de un ídolo “propio” desde dentro y desde fuera: «Kid Chocolate»


Los negros y mulatos cubanos de principios del siglo XX se enorgullecían del megahéroe Antonio Maceo Grajales, caído en combate durante la Revolución de 1895; y también del político Juan Gualberto Gómez que por estar vivo muchos llamaban «Maestro» o «Director de la Conciencia Negra Cubana». Pero en 1927 comenzó a transitar el camino de la fama un joven de extracción social muy humilde. Su señora madre Encarnación Montalvo siempre lo vio como su “Yiyi” amado. A los fanáticos y aficionados de Cuba y del resto del Mundo no les decía nada el nombre Eligio Sardiñas Montalvo. Para ellos sólo existía «Kid Chocolate»(1), un sobrenombre que con tanto fervor coreaban porque fue ese ídolo que acaparó la atención de las grandes multitudes por su manera de vivir el boxeo en el cuadrilátero. Como todo deporte de combate, donde a veces imperan más los golpes que las esquivas, aquel «muchacho del Cerro» sabía hacerle culto a ese difícil «arte de dar y que no te den» (o en su defecto recibir menos puñetazos porque el rival también se defiende y ataca). El Kid era dueño de un estilo pugilístico irrepetible que solo dominaba él y, con razón, Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega tomaron una frase que parece suya para intitular el libro El boxeo soy yo.Esta es una manera de apreciar el «deporte como arte». Algunos aficionados dicen que Chocolate no hubiese sido un buen entrenador debido a su presunta imposibilidad de transmitirle a sus futuros pupilos lo que a él mismo no le costaba ningún esfuerzo realizar ya que le salía del alma y del corazón. Pero eso queda para la polémica.

Según las estadísticas de Ring Side Report, Chocolate tuvo un paso brillante por el boxeo amateur porque exhibía un impresionante record: invicto en 100 peleas efectuadas (86 de sus victorias fueron por la vía del Knock Out).(2) Su debut como profesional sucedió en La Habana el 8 de diciembre de 1927 ante Johnny Cruz a quien doblegó en seis rounds. Y, a partir de ahí, estuvo imbatible hasta el 7 de agosto de 1930 cuando el inglés Jack «Kid» Berg lo venció en New York en un combate que duró diez rounds.(3) Por consiguiente, El Kid acumuló 55 lides sin conocer la derrota y solo empató una con Joe Scalfaro en su primera presentación en el Madison Square Garden, la gran arena boxística neoyorkina, en la noche del 30 de noviembre de 1928 luego de otros memorables diez rounds. Hasta aquel pleito con Scalfaro «el muchacho del Cerro» tenía 21 éxitos al hilo.


A principios del mes de septiembre 1928, la Comisión Nacional de Boxeo (C. N. B.) acordó nombrar a Chocolate, Campeón Nacional de su división; y felicitar a su mentor Luis Felipe «Pincho» Gutiérrez. En 22 de diciembre de ese mismo año fue realizada en New York una obra cinematográfica dedicada al estelar púgil cubano. Dicho filme se titulaba: “Kid Chocolate.” (4) Esto desató aún más la Chocomania tanto en Cuba como en Estados Unidos. En aquellos días quedó constituida en La Habana la comisión organizadora del recibimiento a Chócolo y Pincho de la cual formaba parte Juan Domingo Roche. Ese grupo de trabajo planificó un banquete en la Asociación de Reporters en el cual la C. N. B. entregaría sendas medallas de oro a ambos agasajados (5).

Del sentir de la fanaticada cubana se hizo eco Pedro Marco que fue el encargado de presentar a este fenómeno boxístico a los lectores de «Ideales de una Raza» mediante una crónica deportiva títulada “Kid Chocolate” (Febrero 17 de 1929). En dicho año, Chocolate estaba a punto de iniciar su segunda temporada deportiva en La Habana cruzando guantes con Chick Suggs. Marco resaltó que su biografiado constituía otro ejemplo de aquellas personas, cuyos primeros años de vida transcurrieron en la pobreza hasta que hallaron un camino valiéndose de su talento en el difícil arte golpear. Su debut se produjo en un campeonato infantil ideado por Miguel Hernández Bauzá “Miguelito” y a partir de ahí comenzó su brega en los cuadriláteros. Además, tuvo palabras de elogio para su manager Luis Felipe «Pincho» Gutiérrez que se comportaba con su estelar pupilo como padre, hermano, amigo y maestro al unísono.(6)

En el boxeo rentado –desde entonces hasta hoy– el púgil no es nada sin su «apoderado» o manager que cumplía una doble función: entrenador y empresario. Actualmente, hay cambios debido al nivel de especialización existente. Un boxeador tiene detrás una cohorte de entrenadores, promotores, manager, representantes, asesores de imagen, etcétera, lo cual valida una jerarquía inviolable. Este aspecto resulta muy importante cuando hablamos del «deporte como negocio o comercio». Marco tuvo razón al decir que para triunfar no era suficiente la calidad puesto que se necesitaba una oportunidad y que, además, apareciese un guía que apoye a su pupilo para hallarla. Chocolate encontró eso y más en Pincho. Entonces, Marco se preguntó sí ¿hubiera sido posible el éxito de Chocolate sin el esfuerzo inteligente y tenaz de su mentor en un país cuya grandeza frecuentemente se oscurece por los prejuicios del color?(7) Pincho marcó una época (y no tiene nada que ver con los personajes de hoy) ya que era un hombre respetado por sus colegas de profesión amén de sus divergencias con algunos detractores. Alguien debería en un futuro escribir un libro sobre este buen cubano.


Días después de publicado el artículo de Marco en «Ideales de una Raza», El Kid doblegó a Chick Suggs (24 de febrero de 1929) y acto seguido partió hacia Estados Unidos para efectuar otras peleas. Esa había sido su cuarta victoria tras el empate (tablas) con Scalfaro. De esta manera Chocolate continuó su segunda racha de triunfos consecutivos que se extendió a 33 hasta que «Kid» Berg se atravesó en su camino en el verano de 1930. La gran prensa cubana reseñaba constantemente los éxitos de su ídolo en los cuadriláteros norteños; y allí nuestro púgil también recibía elogios. Handley Wright, periodista de la agencia Associated Press, denominó a Kid Chocolate el cubano más brillante que había ido a Estados Unidos en aquellos momentos.

En ese planteamiento de Wright se inspiró Urrutia para escribir su artículo “Chocolate, «el cubano más brillante»” (publicado en la columna semanal en Septiembre 2 de 1929). Él señaló que El Kid era un prototipo de joven negro y bello porque su belleza era física y moral.

Confesaba no haberlo visto todavía en el ring, pero se imaginaba su cuerpo negro y armonioso, nervioso, ágil de piernas, ligero de movimientos coreográficos, como que en él reside el sentido rítmico innato de su raza. Su sola presencia en el tablado debía ser un espectáculo delicioso, iluminado por su sonrisa inteligente y bondadosa. Ante la admiración universal Chocolate pensaba en su patria, en su origen humilde, en su madre y en Pincho a quien debía todo. Kid era el orgullo de Cuba y de todos los cubanos y, por eso Urrutia lo miraba con admiración y gratitud debido a su contribución a la felicidad de Cuba. Sin embargo, cabía preguntarse ¿qué representaba su ejemplo para los que pregonaban la inferioridad del negro? ¿Aceptarían ellos la derrota de su tesis o lo tomarán en su delirio, por la reencarnación de un alma blanca que volvió a este mundo “castigada”?(8)

En términos semejantes a los de Urrutia se expresó el periódico El Camagüeyano en su Editorial “La lección que enseña ‘Chocolate’” (reproducido en la plana en Septiembre 15 de 1929). El editorialista definió por democracia el régimen que establece una igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos y retribuye después a cada uno en proporción con sus méritos y con la expresión en que hayan demostrado esos méritos .A su modo de ver, la democracia debía ser bendecida porque había sido capaz de convertir a Eligio Sardiñas Montalvo, hijo infeliz de la menesterosa Encarnación, en ídolo de su pueblo y en gloria del deporte internacional. eso, al exponer una semblanza de Chocolate planteó que este astro del boxeo fue un producto auténtico de la verdadera democracia y constituía un ejemplo muy hermoso, edificante, educador y trascendente para todos los cubanos, especialmente los negros. Y se preguntaba ¿no resulta una enseñanza altamente patriótica la que daba aquel negrito del Cerro demostrando con la elocuencia de los hechos gloriosos las ventajas de la fe del esfuerzo, de la constancia y de la moralidad?(9)

Nicolás Guillén se insertó en el debate sobre la connotación social que irradiaba el Gran Campeón de Cuba. Por esa razón, escribió el trabajo “La humildad, Kid Chocolate y el Señor Lavié” (Septiembre 15 de 1929) en el cual comentó un artículo del periodista oriental Nemesio Lavié quien tomó como punto de referencia a Chocolate para expresar sus opiniones en torno al tema étnico cubano. Lavié, en su texto “Blanco y negro” (publicado en el rotativo Diario de Cuba, Santiago de Cuba, el día 4 del mismo mes y año),señaló que no estaba de acuerdo en elogiar a los negros por destacarse a nivel social ni aplaudir a cualquier entidad que los acoja como socios porque la inteligencia y la virtud no son patrimonios del color de la piel. Y aseveró que muchos negros como Urrutia y sus colaboradores se afanaban en demostrar inferioridad. Guillén manifestó su desacuerdo con tal sentencia y apostilló que «Ideales de una Raza» era una página de afirmación negra y cubana cuyos intelectuales no se creían inferiores ni se esforzaban en demostrar una humildad inexistente. En ella se planteaban todos los problemas que afectaban a la raza de color cubana sin tapujos porque estaban tratando de crear un movimiento de compenetración entre todos los factores que integraban su composición social afines por intelecto y educación para echar los cimientos de una “raza cubana” libre de prejuicios.(10)


Sin dudas, Chocolate se había convertido en un símbolo nacional no solo por sus acostumbrados triunfos deportivos sino también como consecuencia de la construcción de una imagen que cada día ganaba mayor fuerza mediática. Ciertamente, en 1929 Cuba vivía con mayor fuerza la Chocomanía. En mayo de ese año la Comisión Nacional de Boxeo lo proclamó Campeón Feather Weight de Cuba. A principios de octubre, El Kid y Pincho vinieron a Cuba y fueron recibidos como héroes. La institución capitalina no blanca Unión Fraternal ofreció un banquete para homenajearlos que fue reseñado de modo humorístico por Gustavo Urrutia en la plana «Ideales de una Raza» bajo el título “El banquete a Chocolate” (Octubre 13 de 1929). Más adelante, Nicolás Guillén se unió al festejo nacional con su poema “Pequeña Oda a Kid Chocolate” (publicada en Diciembre 29 de 1929). En dicha composición poética se refirió a sus triunfos en el boxeo profesional y el trabajo que le costó para llegar al estrellato. Además, reflexionó acerca de lo que él significaba para los cubanos (principalmente la población negra y mulata) y los hermanos norteamericanos –como el bardo afronorteamericano Langston Hughes– que iban a ver sus peleas en New York y demás urbes del Norte. (11) En la primera estrofa reza el siguiente mensaje:

Es con tus guantes,
puestos en la punta de tu cuerpo de ardilla
y con el punch de tu sonrisa
con lo que nos estás salvando, Chocolate. (12)

El 23 de febrero de 1930 «Kid Chocolate» comenzó su tercera temporada en La Habana con una pelea pactada a diez rounds ante Víctor «Vic» Burrote, celebrada en el Campo La Polar (con horario vespertino 3:00 de la tarde). El pleito se saldó con victoria para el astro cubano que acto seguido y como de costumbre se marcho a Estados Unidos para cumplir su calendario anual de compromisos boxísticos (13). El apunte de Guillén sobre la admiración que despertaba El Kid en la población no blanca de dicho país (incluyendo la comunidad de latinos teniendo en cuenta que allí las categorías “blanco” y “negro” no responden solo a la pigmentación de la piel sino al factor sanguineo) resulta interesante porque es justo decir que sus adeptos pertenecían a disímiles sectores sociales afronorteamericanos. Uno de ellos era James W. Martin, un hombre de negocios radicado en Cuba, que colaboró con «Ideales de una Raza» escribiendo artículos de tema deportivo. Sus textos “Kid Chocolate” (Diciembre 7 de 1930) y “Chocolate pierde con Battalino” (Diciembre 28 de 1930) constituyen el reflejo del primer momento difícil del «muchacho del Cerro» durante su carrera en el boxeo rentado.


El texto inicial de Martin constituye un comentario acerca de la derrota indiscutible de Chocolate ante el californiano Fidel La Barba. El cronista opinaba que el As cubano debería de haber sacado una enseñanza de ese resultado adverso que –sin dudas– le abrió la posibilidad de luchar por el Campeonato Mundial ante Battalino; y reportó beneficios para su manager que volvió a ser persona grata en el Garden neoyorkino.Además, Martin esperaba que al púgil no le haya afectado la derrota y que no dejase de tener confianza en si mismo para mantenerse en un training metódico y severo. En su opinión, influyeron en su rendimiento factores tales como el hábito de fumar que afecta el aparato respiratorio y las malas noches con todas las tentaciones que acarrean. Ambas cuestiones fueron en detrimento de su conducta como gran deportista.(14)

En el segundo trabajo, Martin analizó el Match frente a Christopher (Bat) Battalino, el «italiano de Hartford» que se saldó con victoria para Bat por decisión de los jueces y el referee. Una parte del público (entre ellos los estelares púgiles Abe Attell, Benny Leonard y John Dundee) no estaba de acuerdo con el veredicto. Sin embargo, tal pelea, según Martin, demostró que El Kid –también apodado en Cuba «Havana Special» y «Relámpago del Cerro»– necesitaba seis meses de reposo por lo menos y que Bat, campeón Feather – Weight, era más resistente y mejor en todos los conceptos de lo que suponían los críticos: podía dar y asimilar lo cual lo convertía en un contendiente duro de pelar. Chocolate necesitaba estar dentro del límite de las 126 libras del Feather–Weight para recuperar su forma deportiva ya que con menos peso en el ring perdería peleas. No obstante, aseguró que Cuba les daría una gran bienvenida a su ídolo y a Pincho. (15) Y no se equivocó.
Por su parte, William Pickens, que era un activista en la lucha por los derechos civiles de los afronorteamericanos, exteriorizó su devoción por el astro cubano del ring la cual lo indujo a escribir el artículo: “Chocolate el grande” (Diciembre 28 de 1930). Pickens dio una panorámica de la previa del Match entre «Bat» Battalino y El Kid que se efectuaría el día 12 de diciembre en el Madison Square Garden de New York; y, además, mostró su inconformidad con el diario New York World porque un columnista deportivo elogiaba en demasía a Battalino y era muy parco al hablar de Chocolate (16) conocido en Estados Unidos como «The Cuban Bon Bon». (17) No obstante, Pickens comprendió que Chócolo no necesitaba tantas lisonjas porque el mundo entero conocía su grandeza como boxeador. Es decir, para Battalino era un honor cruzar guantes con él; y sentenció: “(…) Y es que la restricción del elogio no siempre daña [a quien no lo recibe directamente]” (18) Precisamente, Marco consideraba a Chocolate un orgullo legítimo de Cuba porque era grande en ese arte impuesto por la civilización yankee (19) lo cual muestra que tenía un criterio afín con Pickens.

Considero legítimo que Pickens se queje –con cierta ironía– por la poca consideración que le dispensaron los especialistas neoyorkinos a su ídolo. Sin embargo, su apasionamiento no le permitió ser capaz de reconocer que Choco no podía despertar ninguna confianza para los sportwriters norteños porque no se había cuidado lo suficiente, pese a las reiteradas advertencias de Pincho, y perdió su forma física como consecuencia de llevar una vida harto licenciosa plagada de aventuras sexuales con mujeres de todos los calibres, y de serle fiel a la bebida. Ese fue el peso de la fama que sus hombros sostenían con tanta dificultad puesto que antes él no tuvo nada y ahora lo tenía casi todo. Es decir, el mundo estaba a sus pies y lo vivió con intensidad pues no sabía hacerlo de otro modo. Martin fue más objetivo que Pickens al referirse al desempeño de Chocolate durante el segundo semestre de 1930; pero llama la atención y resulta paradójico que ningún cubano (Marco, Roche, Guillén o Gustavo Urrutia) se haya expresado acerca de este asunto en «Ideales de una Raza». A mi modo de ver, ellos se escondieron detrás de los criterios de Martin y Pickens para no verse precisados a hacer leña del árbol caído; ni tampoco profirieron palabras de ánimo a su ídolo consentido al cual concebían más racial que nacional. Ahí palideció la imagen iconoclasta de esta plana.

Chocolate era el boxeador más talentoso que tenía Pincho en su «cuadra» (como era denominada su agrupación de pupilos). (20) Pero también fue un hombre público muy admirado. Su carisma, elegancia y buen gusto en el vestir caló tan profundo que su presencia en Broadway (New York) tras perder su invicto ante Berg fue suficiente para detener el tráfico (21). Gracias a su figura atlética posó desnudo para fotos artísticas que quedaron en la historia. Carlos Gardel, «el zorzal criollo» le dedicaba sus canciones de tango y el Trío Matamoros no se quedaba atrás para congratularlo. Y en Cuba hizo el saque de honor en un partido de fútbol. Por eso la población no blanca de Cuba y Estados Unidos mostraban tanto orgullo ante el «muchacho del Cerro» (algunos en demasía por parecerse a él epidérmicamente dada la similitud del color de la piel); y así construyeron a su ídolo considerándolo propio –y en ocasiones exclusivo– a pesar de los reclamos del otro (los blancos) que no lo concebían tan distante.





NOTAS


1. Eligio Sardiñas Montalvo nació el 28 de octubre de 1910 en la barriada del Cerro, La Habana. En el boxeo rentado (denominado Profesional), en el cual debutó siendo todavía adolescente, tomó parte en 136 combates, ganó 120 (44 por K. O.), empató seis y solo fue derrotado en diez ocasiones. Obtuvo dos títulos mundiales: Junior Ligero (Julio 5 de 1931 hasta 1933 World Junior Lightweight) y Pluma (Octubre 13 de 1932 hasta 1933 N. Y. S. C. Featherweight). Falleció el 8 de agosto de 1988 en el municipio Cerro, en la capital. Véase Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, El Boxeo soy yo, pp. 241–246. Otra estadística indica que fueron 151 peleas con saldo de 135 triunfos (50 por fuera de combate), seis tablas y diez reveses. Ver George Diaz Smith, “Boxing: RSR Looks Back at the Legendary Kid Chocolate”, http://www.ringsidereport. com/Smith292005.htm (Febrero 9 de 2005).Y también existe una que compila 146 pleitos con los siguientes resultados: 131 victorias (51 knock out); nueve igualadas y seis derrotas. Ver “Kid Chocolate”, http://www.ibhof.com/chocolate.htm

2. George Diaz Smith, Ob. Cit. Sin embargo, el sitio web Hickok Sports Biographies en su texto “Chocolate, Kid [Eligio Sardinias] Boeing” asevera que ganó más de 100 peleas como amateur. http://www.hickoksports.com/ biograph/ chocolat. html Los autores del libro El Boxeo soy yo señalaron que ganó más de un centenar de combates como amateur y semiprofesional. Además, como profesional fue imbatible en Cuba antes de iniciar su carrera en Estados Unidos con 21 victorias y todas por K. O. Consúltese Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, Ob. Cit., pp. 5; 241–246.

3. Sports Biographies, “Chocolate, Kid [Eligio Sardinias] boeing”, http://www.hickoksports.com/ biograph/chocolat.html Menéndez y Ortega comentaron acerca de aquella discutible decisión arbitral. Véase Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, Ob. Cit., pp. 73–80; 81–97.

4 Esta película fue exhibida en el Teatro Payret de la capital el 6 de enero de 1929 y tuvo una gran acogida por el público. Al día siguiente fue repetida la cartelera (que incluía el filme norteño “Los Reyes del Ring”) con precios populares: 60 centavos la luneta, 20 la tertulia y 10 el paraíso. Diario de la Marina, 1ra Sección, La Habana, 7 de enero de 1929, p. 8.

5. Juan Domingo Roche, IDEALES DE UNA RAZA: Aires mexicanos”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 23 de diciembre de 1928, p. VI.

6. Pedro Marco, “IDEALES DE UNA RAZA: Kid Chocolate”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 17 de febrero de 1929, p. VI.

7. Idem, p. VI.

8. Gustavo E. Urrutia, “Ideales de una Raza: Chocolate «el cubano más brillante»”, Diario de la Marina, 1ra Sección, La Habana, 2 de septiembre de 1929, p. 7.

9. “IDEALES DE UNA RAZA: La lección que enseña ‘Chocolate’”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 15 de septiembre de 1929, p. VI.

10. Nicolás Guillén, “IDEALES DE UNA RAZA: La humildad, Kid Chocolate y el Señor Lavié”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 15 de septiembre de 1929, p. VI.

11. Nicolás Guillén, “IDEALES DE UNA RAZA: Pequeña oda a Kid Chocolate”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 29 de diciembre de 1929, p. IX.

12. Tomado de Idem, p. VI.

13. En el Teatro Campoamor de la capital fue estrenada la película completa de esa pelea. Diario de la Marina, 1ra Sección, La Habana, 25 de febrero de 1930, p. 8.

14. James W. Martin, “IDEALES DE UNA RAZA: Kid Chocolate”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 7 de diciembre de 1930, p. V.

15. James W. Martin, “IDEALES DE UNA RAZA: Chocolate pierde con Battalino”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 28 de diciembre de 1930, p. IV.

16. William Pickens, “IDEALES DE UNA RAZA: Chocolate el grande”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 28 de diciembre de 1930, p. IV.

17. George Diaz Smith, “Boxing: RSR Looks Back at the Legendary Kid Chocolate”, http://www.ringsidereport.com/Smith292005.htm (Febrero 9 de 2005). Hickok Sports Biographies. “Chocolate, Kid [Eligio Sardinias] Boxing”, http://www.hickoksports.com/ biograph/chocolat.html y Free Online Dictionary, Enciclopedia. Thesaurus and much more. “Kid Chocolate”, http://www. answers.com/topic/kid-chocolate

18. William Pickens, “IDEALES DE UNA RAZA: Chocolate el grande”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 28 de diciembre de 1930, p. IV.

19. Pedro Marco, “IDEALES DE UNA RAZA: Kid Chocolate”, Diario de la Marina, 3ra Sección, La Habana, 17 de febrero de 1929, p. VI.

20.También integraban la cuadra de Pincho los púgiles: Juan Antonio Herrera, Juan Cepero, Gilberto Castillo y Relámpago Sagüero. Véase Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, Ob. Cit., pp. 12–13.

21. Antes lo habían logrado el actor Rodolfo Valentino, el intrépido aviador Charles Lindbergh, el slugger de los Yankees Babe Ruth, el boxeador Jack Dempsey y el Alcalde de New York Jimmy Walter. Véase Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega, Ob. Cit., pp. 80–81.

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EXPLOSIÓN SUPREMA: LOS RAPEROS DEL TERROR.

por Ismael González Castañer.


Para el común, Explosión Suprema serían cuatro negrones (“Tan solo por tener seis pies de altura/ o tener la piel morena o la tez oscura/ debo ser víctima de tu incultura”, denuncian en su antológica pieza Alerta), a los que las muchachitas (atraídas por su porte, sensualidad o serpenteo) descaradamente calificarían de mangones: “Porque su actuación —justificaría una de ellas, sofocada— nos deja siempre listas, preparadas [como agua] para el cho-co-la-te-o”.


-Michel Hermida Martínez: Maikel Miki Flow: 15-11-1976. Mulato. Operador de audio, gastronómico. Madre bailarina de Tropicana, retirada. Básquet. Breakdance. Su rap Pienso llama a la fraternidad. Último en entrar al grupo, en el 99.

-Isaac Amado Torres Frómeta: Criminale Flow: 9-6-1979. Moro. Mecánico de Taller. Estudia Sociocultural en la Universidad. Su rap Mastica Flow revela la “agresividad estética” de Explosión Suprema. Pasatiempo: el cine, en todas sus manifestaciones.

-Reynor Hernández Fernández: Mahoma: 19-9-1979. Negro. Director-fundador del grupo. Técnico pruebas funcionales respiratorias. Madre Dra. Leonor Fernández Ibáñez, representante del grupo. Su rap Mahoma habla de la voluntad para alcanzar una meta. Especialidad culinaria: Congrí al Escalope.

-Etián Arnau Lizaire: Brebaje Man: 9-1-1981. Muy prieto y delgado. Fundador de Explosión Suprema. Básquet. Breakdance. Su rap Jode expresa la atención que debe primar en el trato con cualquier tipo de persona. Cocina el mejor Puré de Papas-Huevo-Mantequilla de todo Alamar.



Una noche cualquiera de peña rapera, el anunciador juega con la palabra “explotar” y la sala —formándole mejor bulla y euforia que a los conjuntos precedentes— ya sabe que viene —literalmente— la agrupación más representativa del panorama rapero. ¿Lo será de verdad, será la más? Existe sólo un teléfono que lo puede confirmar… Primero sale Michel con guayabera y bermuda de amplia pata [shortpeta —dicen los más jóvenes]; pelado bajito; hace círculos con el brazo como si operara acetatos a la manera del DJ; baja corriendo a la primera fila, choca palmas, sortea agentes, corretea más por los laterales, vuelve. Segundo entra Isaac con grelos [dreadlocks: haces rizomáticos de cabellos rizos colgando por toda la cabeza], cinta azul tapando la frente, gafas oscurísimas, camiseta blanca; trae agarrado un pomo plástico de agua [se adquieren sólo en verdehalago]; rapea en guardia flexionando las piernas en forma de “tijeras”. Tercero: Etián toma el micro completamente hacia arriba haciéndolo topar con la visera de su gorra tipo pescador de agujas; marca el tema con el pie siniestro; su rostro molesto emite una voz aguda e incisiva que enardece a la afición. Cuarto: Reynor ya tiene la vena de la sien y la del cuello, grosas, y ondea la pinta, el pañuelo con su mano derecha como si sacudiera una gallina/ cual estopa/ estropajo. Ahora los cuatro corean “¡Cómo tú te pones cada vez que me ves!” y el público, de pie, con ritmo, gritando “¡OYE, SÍ!”, le dirige su índice en señal de total aceptación. Todos son diestros, aunque no se dan la mano al encontrarse, sino un beso hermano. No se han tatuado porque, o bien no hallan diseño matador, o bien no acaban sus problemas económicos, aunque el caso de Etián es estéticamente contundente: «Soy muy oscuro, no luciría el dibujo en mi piel». El interés por la Pelota sólo se produce al final, justo en los Play-off, aunque Reynor es más “novelero”. Michel ya tiene un nombre en la Regla de Ocha por Changó, y Etián posee su iniciática Mano Verde-Amarella. Explosión Suprema tuvo su primera presentación pública el 12-13 de octubre de 1998 en “la Chusmita” de Alamar, junto a grupos como Hermanos de Causa, Trampa Explosiva, y Lobo Marginal. No pertenecen a la Agencia Cubana de Rap.


¿Por qué el nombre Explosión Suprema?


Para que cada actuación —argumenta Reynor-Mahoma— sea un gran estruendo que impacte la conciencia del público. Algo distinto, no esperado; algo tan grande que deje a la gente excitada; algo deslumbrante.

Explosión Suprema es eso mismo, una bomba —reitera Michel produciendo la onomatopeya TÁKATA al chocar, de canto, su mano derecha contra la izquierda—: la palabra rap.

Conversando acerca de cómo perdura el cliché El negro está excepcionalmente dotado para el deporte y la música, caímos en que todavía, si deseamos convertirnos en médicos o ingenieros —como dijo el célebre realizador afronorteamericano Spike Lee— tenemos que ser “diez veces mejores”. ¿Qué opinión les merece la filosofía noruega del emblema de un festival de jazz sueco: “La música me salvo del deporte”?

Reynor-Mahoma: La música tiene la virtud de reproducir mis pensamientos. El deporte me encanta; pero más como un hobby natural que me sana y ayuda a despejar.

Etián-Brebaje Man: La música forma parte de mi trabajo, tengo planes con ella. El deporte, para mí, es un vicio saludable.

A Michel-Maikel Miki Flow ambas cosas —música y deporte— ni le salvaron ni le restaron: Han sido parte de mi vida —dice— en todo lo que soy. Miki agrega: Hubiera podido ser médico o ingeniero también: la mamá de Reynor es la directora provincial de Neumología, y es negra.


¿Cómo es un día de creación?


Etián-Brebaje Man habla de lo engorroso que resulta trasladarse de Micro 10 a La Habana para realizar backgrounds. Pero después que llegamos —asegura contento—, que empezamos la pincha, y que está saliendo buena, te da la alegría esa de saber que lo que tú quieres, o sea tu trabajo, lo estás haciendo bien hecho. El ánimo sube por completo.

Reynor-Mahoma cuenta que terminado el trabajo, no vive hasta mostrarlo también a su mamá y amistades del barrio: «Un criterio siempre vale, influye».

Michel-Maikel Miki Flow: Reynor, la mayoría de las veces, hace un tema entero y lo distribuye entre nosotros: “Mira, tú cantas aquí, tu empiezas allá”. Cuando el tema es mío, entonces hago yo la distribución. Después, cada cual arregla su parte de acuerdo con la forma que canta. También tenemos cosas solos: Mahoma, Reynor; Jode, Etián; Mastica Flow, Isaac; y Pienso, yo. Cada una nos define personalmente.

Reynor dice que en Mahoma aconseja al que tiene talento, que vaya a explotarlo. De nada sirve estar en tu casa diciéndote “Soy el mejor en esto, soy el mejor en lo otro” y no seas capaz de desarrollarlo. La loma es el objetivo; y Mahoma, la persona o el talento de la persona.

Para Jode explica Etián: Hablando chabacano como hablo yo, refiero que uno tiene que estar en talla con la gente. No es que tú seas malo, ni que busques problema, ni que te metas con nadie. No. Sino que tienes que estar en talla [en este caso: atento, alerta] con el que se te acerca en buena forma, en mala forma, como quiera.


M-M M F: Pienso es el llamado que hacemos a la gente y a los demás raperos: “¡Oye, vamos a unirnos, y vamos a formar cosa aquí!”. También hablo de otras cosas que están pasando. Hay mucho talento pero algunas instituciones no les da oportunidad de demostrarlo. Entonces, nos duele durísimo, muchísimo, por ejemplo, que un extranjero valla a estas instituciones, buscándonos, y no nos vea allí porque no pertenecemos todavía a ella, ¿me entiendes? También, con Pienso digo lo que está pasando en Alamar: Antes, el movimiento Jipó (Hip Hop) en Alamar era el más fuerte que había. No es por lo comercial y el reguetón, sino porque está solamente en Alamar —puedes cantar lo que quieras porque cada cual hace lo que le gusta; tú puedes ser comercial, a mi no me gusta, pero si a ti te gusta, ya, a ti te gusta; pero ¡mi hermano, sal de Alamar! Tienes que ir al Vedado, a Buena Vista, pa que la gente te conozca, pa que sepan lo que haces.

No escogieron la escultura o la trova como medio de expresión; escogieron el rap. ¿Cómo llegó la vocación?

R-M: Cuando chicos, Etián y yo cantábamos raps por la calle en un inglés que nunca existió. Un inglés inventao de esos. Y tuvimos un debate con un trovador, Yamni, acerca de qué género era mejor. Apostamos para ver quién hablaba más. Esto fue el impulso para que fundáramos el grupo. Nuestro primer número se llama El guitarrista nunca se acaba. Lo tengo archivado. El papel ya está amarillo. Por el 96. Primera canción que hicimos. Algún día la sacaré, como un remember… Escogí el rap porque pienso que es más abierto; comunica tanto como expresa con proyecciones y palabras y con la imagen de uno mismo.


E-BM asegura que escogió el rap porque ya venía con él. Para corroborarlo, rememora cómo él y un amigo de la infancia —Michel Biel— ya bailaban breakdance desde tercer grado en la Primaria. —Yo hacía una cosa que ahora no puedo hacer: me tiraba en el piso y daba una pila ‘e güelta —lamenta Etián, ¡que tan sólo posee 23 años! En el Pre comienza a escuchar y cantar números de Primera Base y Anónimo Consejo; se mete en Teatro y empieza a componer con Reynor.

Ya como grupo —comenta R-M—, hicimos la audición en La Madriguera [sede de la Asociación Hermanos Saíz de Ciudad Habana, Quinta de los Molinos del Rey] para el Festival del 98 y no la pasamos. Novatos al fin, cantamos paraos como una estatua. Hicimos la expresión; pero vocal, no corporal ni nada.

Me dirijo a Michel-Maikel Miki Flow: ¿Cómo los conociste; cómo llegó a ti la vocación?


M-MMF: Desde los 15 años vivo en Alamar. Este [se refiere a Reynor] y yo nos conocimos de jevitas y esa bobería, de la discoteca, del barrio; y a este [se refiere a Etián] del básquet y esas cosas. Siempre fui bailador, lo mío era bailar. Siempre estaba en los retos, retándome con la gente por ahí con esos bailes —breakdance, pigüe, soultrain—; le descargaba muchísimo a to esos bailes…Y ná, jugando básquet Etián me echaba rapeando. “Yo también, mi hermano; no te ponga pa eso, yo también”, le decía, hasta que me propuso ‘Hagamos un tema’, y hacemos uno supercómico —Porteros del infierno, evoca Etián y se ríen—. Etián habla con Reynor para que yo esté en el grupo. Reynor me dijo: “Oye Michel, a partir de mañana cantas con nosotros. Te tienes que aprender esto y aprenderte lo otro”. No podía creerlo y pa ver si era verdad le dije ‘Vamos pa tu casa a buscar los papeles’. Fuimos payá y tremenda locura formamos, y todo bien, y hasta hoy.

Algún que otro especialista cree que el rap no es un género musical propiamente, sino una modalidad oral de la comunicación contemporánea a secas —como pueden serlo la narración oral escénica, un performance, la docencia—, mientras que para el campesino griego, aún, “la poesía es el lenguaje que canta/ un poeta es un cantor”. ¿Cómo define, cómo caracteriza Explosión Suprema su arte?

R-M: No veo diferencias. Para mí el rap es melódico también. Su lenguaje es más crudo, más natural, menos ficticio, por ejemplo, que el lenguaje de la salsa. Nuestro hacer es más “a secas”. El arenbí [R&B: Siglas del ritmo afroamericano que llamamos moña] es más cantado.

E-BM protesta: No tiene diferencia con nada. Tiene background, notas musicales, la letra posee mensaje. Si no lo quieren entender, por la manera en que se dice, son otros 20°°.

M-MMF: El rap viene también de lo que hacía Martin Luther King, o Malcom X en sus discursos políticos —hablar con cierto ritmo y cadencia para transportar las ideas—. Y los esclavos.

E-BM —entre onomatopeyas que inventa para la mocha cortadora y para la percusión del cencerro de las congas— me dirige esta especulación: ¿No piensas que hubo un esclavo que le hacía así —“chús-chús”— a la caña, y que haciéndolo —Se ponía a hablar mal del mayoral —interviene R-M— cantaría “Machetona machetona mache-chús aé”, obteniendo un ritmo —“quinti-quitinqui/ quinti-quitinqui”?

R-M: La virtud del rapero es que opaca la música con su mensaje; y se fija más en el contenido de las palabras que en el musical.

Por fin, ¿cómo caracterizarían el rap que hacen?

E-BM: Underground con mensaje. Ahora, que en un tema hablemos de las flores… adapta las flores al rap underground que hacemos y saca conclusiones. Nuestra forma de vida es underground, no porque seamos unos indeseables —me falta un diente, y cualquiera me compara con el más malo de la película, ¡y mentira!, normal.

Asentimos bajando la cabeza y nos sorprende el autostop del pequeño grabador de la entrevista. Entonces, leo algunos momentos del concepto “Hip Hop Revolución” que Anónimo Consejo puntualizara en el No. 1 de Movimiento (Definirnos fuera de la polémica comercial-underground/ Vestirnos tradicionalmente y con símbolos revolucionarios/ Tomar las cosas como son y revolucionarlas/ Cantar de manera valiente, atrevida, sin ambigüedad, sin rodeos/ Revolución de pensamiento, de forma de escribir, de expresarse y representar la vida), y les pregunto: ¿Qué es Explosión Suprema en el concepto “Hip Hop Revolución”?

R-M: Para mí es progresar. HHR es cambio para bien, mejoramiento.

M-MMF + E-BM expresan que aunque no tengan una canción que hable de la Revolución directamente, o de la historia cubana, o la solidaridad internacional, aún así están dentro de esto y lo defienden.


¿Qué sería lo específico de Explosión Suprema en el concepto?


—Lo natural —responden—. Ser siempre lo que tú eres; no querer ser lo que tú no eres. Eso es HHR. Tu idea, tus pensamientos, la razón por la que vives, por la que haces música, todas esas cosas son HHR, para nosotros. Hay gente que adopta la frase sin haberle visto el sentido, el objetivo, el símbolo; lo ven como “cantarle a la patria”, “cantar con rebeldía —el que grita más, el que más fuerte dice las cosas, “ponerse una gorra verde”— y es eso y mucho más.

Y declaran su acuerdo con el mensaje Globalizar un futuro mejor que Adeyeme y Sekuo, los militantes de Anónimo Consejo —a quienes consideran “los Van Van del rap cubano”— dan en sus presentaciones.

KrsOne menciona nueve elementos caracterizadores del Hip Hop: Breakdance, Emcee [Maestro de ceremonias], Graffiti, DJ, Beatboxin [Sonidos con la boca], la Moda Callejera, el Lenguaje Callejero, el Conocimiento Callejero, y el Arte de los Negocios Callejeros. ¿Cómo se reflejan en nuestro país?

R-M confiesa que no sabe dibujar. Por falta de recursos siempre han sonificado con la boca. Consideran que el Conocimiento Callejero (modos de comportarse y cosas que no se aprenden ni en la casa ni en la escuela) sí define al Hip Hop: “Superválido; ahí es donde nos identificamos con el público; la mayoría son jóvenes que están en la calle, que están estudiando, o que tal vez no hacen nada en un momento determinado; y esta es la oportunidad de nosotros cogerlos y meterles mensaje”. E-BM no reconoce al Arte del Negocio Callejero vinculado al Jipó, sino más bien lo incluye en el arte de la vida. M-MMF hace Graffiti, y especifica cómo vender drogas, armas, traficar autos, robar TV y computadoras, forma parte (o formó) del mundo de mucho rapero americano en su país, no aquí en Cuba. “El negocio aquí —aseguran— es vender nuestra propia música.

Los criminales matan el sábado

Isaac-Criminale Flow empezó a rapear por puro embullo; escribe generalmente los días lluviosos porque alcanza un alto nivel de relajación; para él, “Hip Hop Revolución” es perfeccionar, lo mismo que un escultor quita lo basto y grosero del madero que en obra convertirá; cuestiona que el Lenguaje, Conocimiento y Arte del Negocio callejeros formen parte del movimiento cubano.

Expresiones usajonas que no forman parte del lenguaje estándar dado su carácter marcadamente coloquial, obsceno u ofensivo distinguen a Explosión Suprema. ¿Por qué motherfucker y no malas palabras directamente?

I-CF: Se trata de cómo decirla y del momento justo donde ubicarla en la canción. Hay momentos en que puede sonar más crudo, más burdo, más underground.

R-M: Homenaje al gran patrón mundial del rap, que, aunque no se quiera, es la guía del rapero cubano.

M-MMF: La aprovechamos para decir lo que queremos y no podemos realmente; ahí es donde cumple su función.

Aunque Hermanos de Causa en el No. 1 de Movimiento habló muy bien del concepto “agresividad”, ¿cómo lo ve Explosión?

R-M: Si cantas con una onda crítica sin ser agresivo, no se verá. Como hacemos música protesta, entre consejos y otras cosas, si no hablas fuerte, no tendrá sentido.

I-CF: Se supone que escribes algo para acompañarlo con el cuerpo. En una canción que tengo [Mastica Flow] declaro que mi cantar es agresivo; pero no estoy incitando al público a la violencia. Es sólo un modo de actuar violentamente.

M-MMF: No puedes ir por la calle todo el tiempo peleando “¡Oye qué te pasa!” La canción es el momento para dejar salir ese yo que uno tiene escondido. No puedes violentarte a toda hora.

I-CF: Es transformar toda esa energía negativa que tienes dentro, y hacerla llegar al público de otra forma, en un mensaje.

¿Qué esperan de veras de la Agencia Cubana de Rap?

R-M: La Agencia podría ser una gran institución y una gran defensa para el Hip Hop...

Esto del rap, ¿no es una perreta de ustedes, algo de juventud, una muchachada? ¿Creen que podrían vivir del rap el resto de sus vidas? ¿Se ven en el futuro?

I-CF: Estamos probaos. Hemos pasado por un millón de cosas…

Después de escuchar varias anécdotas sobre los obstáculos que han sufrido en su carrera de raperos, para que se percaten de que los que entiendo perfectamente, les canto “Persistiré/ aunque el mundo me niegue toda la razón”, un bolero popularizado por Elena Burke, «la señora sentimiento». Entonces Michel, totalmente excitado, declara: Lo que más me gusta de todo esto, lo mejor de todo esto es que, al final, cada uno practica el mismo sueño, ¿oíste? Dentro del mismo grupo. ¡Cóño, asere, ¿tú te imaginas nosotros…una pila ‘e GRAMMY? Es una cosa que está loca; pero… ¿te imaginas?

Bueno, dejémoslo aquí.

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OJO PARA EL DISEÑADOR

Biblioteca de Explosión

¿Qué lecturas de su infancia recuerda con mayor agrado? La Edad de Oro, Los Tres Mosqueteros, y La Historia de Elpidio Valdés. ¿Tiene algún libro permanentemente en su mesita de noche? La Santa Biblia. ¿Cuáles son los últimos libros que ha leído? Pasajes de la Guerra Revolucionaria. Los Independientes de Color. Diccionario Cubano de Términos Populares y Vulgares. ¿Qué libro recomendaría incondicionalmente a sus amigos? Vindicación de Cuba, y La Biblia. ¿Y a sus enemigos? Biblia.

La Suprema compactoteca

-Jay Z: Mezcla moña con rap clásico al utilizar fondo light. Planet Asia: Fondo marcadamente melódico. «Cosas suaves pa descargar. Cosas relajadas». Mos Def: «Con background lírico hablan fuerte: no necesito la bulla del rap encima de mí to el tiempo», dice Michel. M.O.P. FlipMode Squad.

-Van Van, Manolito Simoné, Emiliano Salvador, Los Muñequitos de Matanzas. Marc Anthony.

-U2.


JUAN FRANCISCO MANZANO.

[esclavo]Poeta, 1797-1854 Primer poeta negro de la historiografia literaria de Cuba

Treinta años

Cuando miro al espacio que he corrido,/ desde la cuna hasta el presente día,/ tiemblo, y saludo a la fortuna mía/ más de terror que de atención movido./ Sorpréndeme la lucha que he podido/ Sostener contra suerte tan impía,/ Si tal puede llamarse la porfía/ De mi infelice ser, al mal nacido/ Treinta años ha que conocí la tierra;/ Treinta años ha que en gemido estado/ Triste infortunio por do quier me asalta/ Más nada es para mí la cruda guerra/ Que en vano suspirar he soportado,/ Si la calculo, ¡oh Dios! con la que falta.


Partido Independiente de Color [ CUBA 1912]

GUSTAVO URRUTIA

Columna “Ideales de una Raza” Diario de la Marina, (La Habana, abril 25 de 1928, p.7)
EL DIAGNÓSTICO
No puede negarse (que con negarlo no se oculta), ni hay por qué ocultarlo tampoco, que en Cuba existe lo que, por ser breves llamemos “prejuicio racial”; y habiendo dejado que este problema delicado se resuelva por sí mismo, como hacemos con nuestros asuntos más vitales, hay que reconocer, a la vez, que algo se ha mejorado en el tiempo que nos separa de la esclavitud. Y aquí me tienen [sic] ustedes ya hecho un magíster, echándome encima la responsabilidad de pretender señalar soluciones, y, por supuesto, al borde del ridículo más divertido de la época ¡Qué osadía…! El hombre se ha colado en el circo con su megáfono en ristre, hablando claro, haciendo afirmaciones rotundas, pretendiendo “entrarle” a un asunto delicado, tan espinoso, tan pasional, sobre el cual han discurrido tantos hombres esclarecidos en el mundo…! No hay caso, es el mismo de siempre, el de los climas cálidos…; el de la Cruz Milagrosa; el chiflado [sic] Pero no haya alarma, señores. Esto no es más que un ejercicio mental que me ha recitado un alienista para ver si… me regenero.

ARTE/FINAL [Julio Moracen]

Cautivo en un tambor tamani

coco

camino

ceiba

cementerio

Hice el viaje como un pez

Ochosí, el cazador

de una sola flecha

Me engañó con azúcar

Me engañó con azúcar y melaza.

Alberto Guerra Naranjo

Cuba, Escritor, 1963.







Premio de cuento de la revista La Gaceta de Cuba 1997 y 1999. Tiene publicados el libro de cuentos Blasfemia del escriba (Letras Cubanas, 2000).


Buscavidas (novela inédita.)Fragmento



[…] mientras la cafetera hervía a punto de botarse, recordó a Julio Cortázar. J.L tomó un paño con la mayor rapidez. Preparó medio vaso, se dio un buche del líquido humeante y quiso fumar. Pero faltaban los cigarros. Cortázar sí era un escritor del carajo, se dijo, de esos que no lo piensan dos veces para entrarle a la página. Cortázar, tremendo tipo Cortázar. Decidió bajar las escaleras, cruzar la calle, mirar de reojo al vendedor de churros, a la gente en la parada, llegarse hasta la esquina y comprar unos cuantos cigarros. Escribir no se puede sin cigarros, se dijo frente al viejo que los vende.

-¿Cuántos quieres?

- Deme diez.

¿Habría pasado el genial Julio Cortázar por los mismos pasmes que a él le sucedían? ¿Habría comprado cigarro a menudeo a un viejo renqueante, que contaría el dinero con una calma increíble antes de echarlo en el platico del bisne? ¿Habría sabido qué coño era bisne, qué coño cigarro a menudeo? ¿Habría arrastrado un colchón por la ciudad por tirarle un cabo a un par de marginales? ¿Habría trabajado alguna vez de C.V.P, en alguna empresita de París o Buenos Aires? ¿Habría corrido detrás de un extranjero para tumbarle unos fulas e ir tirando? ¿Habría pasado los mismos trabajos para escribir una cabrona palabra? El viejo trajo los cigarros y se quedó mirándolo.

- ¿Algún problema, muchacho?

- Nada, Prendes, pensaba un poco.

- Un consejo, muchacho: Estos tiempos no son para pensar. ¿Vas a comprar café?

- Gracias, Prendes, colé ahora mismo.

Esquinados en el borde de la mesa, el medio vaso y los cigarros serían testigos de las primeras palabras que recibiría la hoja en blanco. Ellas, las palabras, antes de inscribirse a través de las teclas, tendrían que aferrarse primero en la mente de J.L y luego ser paladeadas como si fueran dulce cocinado por su esposa. Eso era escribir. Eso y algo más que fumarse otro cigarro o pararse y caminar a la ventana para contemplar otra vez al vendedor de churros. J.L tuvo miedo ese martes. Un escalofrío le advirtió que sus pasos anteriores sólo eran pretextos para demorar el comienzo. Toda la fuerza de la Literatura estaba en el comienzo. Ningún escritor de ficciones que respetase el oficio podía darse el lujo de no meditarlo. Mirar por la ventana no lo salvaría de escribir, se dijo. Pero era un alivio ante la imposibilidad de encontrar una frase. La buena frase. Cada cual en la calle era presa de sus propias intenciones: los vecinos, los viejos con jabas camino a la bodega, la gente en la parada, las mujeres, el par de mecánicos debajo de un carro. Menos él, todos tenían prefigurado su comienzo. El vendedor de churros, por ejemplo, lo aseguraba con una eterna metafísica: Llegar temprano, calentar la manteca, colocar la harina con azúcar y pregonar churros, churros, vaya tu churro aquí. Pero con el escritor que intentaba la creación las posibilidades eran infinitas. Aunque la historia que pensaba escribir estuviese muy clara, los personajes, e incluso el tono, faltaban las palabras del comienzo. Llevaba días estrujando cuartillas sin que aparecieran. Hoy no me puede pasar lo mismo, se dijo. Dejó caer el cigarro hacia la calle, soltó el humo y se prometió no volver a la ventana hasta que escribiese una frase. La buena frase. Cuando estuvo otra vez frente a la Royal cerró los ojos, respiró profundo, puso las manos sobre el borde de la mesa, trató de pensar en la página en blanco y se maldijo. Finalmente se maldijo. Alguien había tocado la puerta.






























































MATRIZ DE IDENTIDAD:LIBROS

  • BENITEZ ROJO, Antonio - La Isla que se repite, Editorial Casiopea, Barcelona,1998.
  • FANON, Frantz - Peau Noire Masque Blancs, Editions du Seuil, Paris, 1992.
  • MUNANGA, Kabenguele. Negritude: usos e sentidos. São Paulo, Ática, 1988.
  • ORTIZ, Fernando.Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, La Habana: Jesus Montero Editor, 1940.